Yo no sé si les pasa a ustedes pero cada vez que comienza a gustarme un disco no dejo de imaginar cómo sonaría en vivo. Por supuesto, a la hora de la hora es imposible escuchar todas las canciones que un grupo incluyó en sus producciones, especialmente si la banda en cuestión ya tiene una larga carrera discográfica, por lo que casi siempre existe la necesidad de recurrir a los bootlegs o las peticiones en línea, con la esperanza de que el conjunto de elección decida, justo la noche que se presenta en nuestra ciudad, tocar nuestro tema favorito o la mejor melodía de su actual producción.

Los Kings of Convenience anunciaron originalmente para este tour tres fechas en México, dos en la capital y una en Guadalajara, Jalisco (Monterrey fue dejado fuera debido a los problemas de seguridad que existen en este momento, lo cual debo decir suena un poco injusto pues sin duda la gente de la ciudad necesita de cosas buenas para superar un poco la problemática actual, aunque entiendo que, como extranjeros, tienen que seguir las instrucciones de sus manejadores aquí y la verdad no sé qué tan mal estén las cosas por allá). Poco después, sin embargo, anunciaron un nuevo concepto llamado The B-Sides Show (producto estoy segura de la mente de Erlend, que ya ha inventado cosas como “las clases de historia” y demás), en el que la banda prometía tocar los temas que no hubiera tocado en el resto de los conciertos en el país, además de canciones muy raramente escuchadas en sus setlists en vivo.

Curiosamente, el recital, de entrada limitada, no fue tan anunciado como el resto de sus presentaciones, o tal vez a la mayoría no le interesaba escuchar un concierto acústico (fue así como se refirió a este una de las asistentes, lo cual confirmó una vez más mi teoría de que algunos no tienen ni idea de qué se trata esta banda porque bueno, su música es, de hecho, acústica).

Algunos incluso al parecer asistieron simplemente porque ya no alcanzaron boleto para el evento del día anterior en Guadalajara. Afortunadamente, su pérdida fue mi ganancia pues fue así como este sábado 5 de noviembre en Zapopan, Jalisco (al lado de unas 200 personas, aunque la convocatoria decía que había 500 boletos), pude escuchar temas que había esperado oír en vivo desde hace una década y presenciar un concierto de esos que sólo se dan una vez en la vida (y único por su composición).

El bar tenía una especie de pista de pasto artificial al frente además de mesitas a los lados donde se ubicaron la mayoría de los asistentes. A los del pasto nos tocó sentarnos a ras de suelo, una posición que, a pesar de ser algo incómoda, permitió darle ese aire de relajación al concierto. Finalmente, casi a las 6 de la tarde salieron Erlend Oye y Eirik Glambek Boe ante los aplausos de todos para iniciar el concierto con una explicación del concepto de este recital y preguntando quién había ido un día anterior a Guadalajara.

La banda se arrancó con “Until You Understand”, canción que hasta su pasada gira era la encargada de abrir sus shows en vivo pero que desafortunadamente ha sido dejada fuera de los setlists ante la necesidad de acomodar las melodías de su más reciente placa, Declaration of Dependence. Aquí voy a insertar una pausa para decir que este realmente fue un evento para verdaderos fans, pues tocaron muchas de las canciones de su segunda producción Quiet is the New Loud, además de temas de su primera producción homónima de versión limitada y algunos de su todavía más limitada serie de tres EP’s publicados en 1999.

La tranquilidad de estas melodías fue afortunadamente poco interrumpida, pues la mayoría de los asistentes logró controlarse para guardar el silencio adecuado, tal vez porque no conocían las canciones o simplemente porque sabían lo que estaban presenciando. Y es que créanme si les digo que este fue un evento extraordinario. Algunos de los temas estoy casi segura que nunca los han tocado en sus conciertos en vivo, otros como “The English House” tenían años de no ser incluidos en sus setlists. Es la parte de las baladas, como bien lo dijo Erlend en algún punto, y para mí, esa es la parte que mejor les sale y la que más me gusta escuchar.

Así, la banda interpretó temas como “Leaning Against the Wall”, “Failure” y “Freedom and Its Owner”, una melodía que Eirik presentó diciendo que iba a tratar de cantarla de la manera más clara posible pues había descubierto que la letra de este tema aparecía de manera incorrecta en algún sitio de letras, a pesar de que ellos siempre las ponían en el arte de sus discos. Quiero agregar aquí que en este evento no sólo tocaron algunas de sus mejores melodías, además hicieron lo que siempre han hecho y que no pudieron por el ruido en la capital mexicana: hablar entre cada canción, interactuar con el público, contar chistes y bromas, además de anécdotas de algunos de sus temas.

Una tradición que espero continúe en el resto de su gira pues, aunque tienden a repetir algunas bromas e introducciones conforme avanza el tour, esta parte ayuda siempre a darle el aire de intimidad que requiere su música y que es tan fundamental para comprender y disfrutar su trabajo.

Entre las historias que pudimos escuchar está el hecho de que han decidido dejar muchos de estos temas fuera de la lista por lo complicado que es preparar la guitarra para tocarlos en vivo o la necesidad de darle la espalda a la gente a la hora de tocar el piano; también la historia detrás de melodías como “An English House” o “Gold for the Price of Silver” (que yo francamente sólo he visto que han tocado una vez en vivo, para una sesión intima en Noruega, pero nunca en un concierto en forma).

El placer de escuchar por primera vez en vivo temas como “Leaning Against the Wall” hizo que para mí valiera totalmente la pena el viaje de 7 horas a Guadalajara y de ahí a Zapopan. Creo que algunos de los asistentes (aunque no todos) estaban ahí por estar o simplemente por no haber alcanzado boleto un día antes, lo cual es una lástima, pues tal vez no comprendieron cabalmente lo que presenciamos este día. Temas prácticamente inéditos en sus shows además de la siempre sabrosa plática de estos dos: un evento de primera vez apto sólo para verdaderos fans que estoy segura mucha gente de otros países hubiera estado deseosa de escuchar.

El concierto siguió con otro tema que muy, muy rara vez he visto en sus conciertos en vivo y que en este caso vino acompañado de una chistosa anécdota sobre Kyle Minogue, a quien aparentemente le gusta esta canción pues le suena “como a un río”. Así apareció ““Summer on the Westhill”, una canción que siempre quise escuchar en vivo y que está definitivamente en mi top ten de este grupo. El dúo continúo con temas como “Gold in the Air of Summer”, “Scars of Land”, “Renegade”, “Power of Not Knowing” y “Second to Numb”, además de un tema nuevo que ya han tocado este año pero que creo que todavía no ha recibido nombre y que permitió a Erlend lucir sus habilidades en la trompeta “de aire”.

Aquí la tranquilidad se rompió un poco pues el músico, preocupado por la salud de nuestras piernas, nos pidió pararnos, lo que provocó que la gente se arremolinara ante el escenario sin valla, prácticamente a medio metro de los músicos. La línea entre los verdaderos fans del grupo y aquellos que sólo fueron porque “Erlend es cool” quedó marcada una vez más. Sé que sueno un poco presuntuosa, pero es que me parece terrible que, al tener esta oportunidad, te dediques a darle la espalda al escenario la mitad del tiempo para asegurarle a tu amigo de atrás que te encanta el grupo (¿?) o te la pases cegando a los músicos para poder tomar fotos que demuestren cómo estuviste a un metro de ellos. Vaya, las fotos son un imperativo hoy en día y entiendo que la emoción de estar ahí es grande (¡yo lo estaba!) pero creo que el respeto es fundamental y hay gente que no entiende que echarle cada 2 segundos el flash a la cara a una persona (que además está haciendo su trabajo) o ponerse a platicar en un concierto acústico para asegurar, una y otra vez, que es tu banda favorita (a la que por cierto ni siquiera estás viendo) raya francamente en lo irrespetuoso.

Afortunadamente la actitud de este tipo de personas, y de otros que mejor se dedicaron a platicar (algo que Erlend hizo notar de inmediato diciendo de manera muy amable que si no les gustaba la música mejor se fueran, pues no había necesidad de quedarse, aunque yo creo que también fue un poco su culpa por dejarnos parar, pues supongo que muchos de los de atrás ya no pudieron ver bien) no pudo sin embargo romper la magia de un concierto que a estas alturas ya era legendario, simple y sencillamente por el setlist que se escuchó. La banda terminó con canciones como “Toxic Girl” (ya no tan tranquila aunque igualmente muy disfrutable pues los aplausos de 200 personas no se escuchan igual que los de 3,500) y “Parallel Lines” (otra inédita de sus shows y por cuya melodía simplemente hubiera valido la pena todo el viaje); para cerrar con dos covers, entre ellos “Waiting in vain” de Bob Marley.

Los chistes sobre un oficinista que seguramente era “la persona más ambiciosa del mundo” pues seguía con la luz prendida en uno de los edificios aledaños al recinto y su pedido de que los ayudáramos a cantar cerraron esta noche muy, muy especial. Palabras me faltan para describir lo que tuvimos la oportunidad de vivir en Zapopan este fin de semana. Sólo les puedo decir que así es como yo esperaba que fueran los recitales en la Ciudad de México y que realmente fue una oportunidad de oro para los fans de los Kings of Convenience.

Realmente no sé si volverán a repetir este tipo de concierto pero si son admiradores, les aseguro que sería un error perdérselo. Probablemente aparecerán en los siguientes días los videos en YouTube de todo el recital para aquellos que no estuvieron ahí. Yo la verdad estaba más ocupada en escuchar que en tomar fotos o video y la verdad no me arrepiento. Fue hora y media que me supo a un minuto pero que también quedará en el baúl de los recuerdos de mi banda favorita. La magia se hizo presente en Zapopan este pasado sábado y créanme que ningún video, foto o reseña podrá reproducir lo que 200 afortunados vivimos ahí.