Contrario a lo que se suele decir con cierta frecuencia, en los ’90 se produjeron discos brillantes, a los que muy pocos proyectos de la última década se han podido acercar en cuanto a calidad, profundidad, originalidad y concepto. A finales de octubre de este mismo año escribí un artículo sobre el “Dynamo” de Soda Stereo, disco que fue publicado en el año ’92 y el “Outside”, disco del que hablaré hoy, fue publicado en el ’95. En ningún caso considero que los ’90 haya sido una década excepcional ni tampoco sufro de ningún tipo de fanatismo por aquellos años, de hecho, creo que fue un período de transición un tanto gris, aunque iluminado con intensidad por algunos diamantes imprescindibles.
La Conjunción Fundamental
Después de los buenos resultados obtenidos en la Berlin Trilogy (Trilogía de Berlín) conformada por los discos “Low”, “Heroes” y “Lodger”, el tiempo que pasó hasta que David Bowie y Brian Eno se volvieran a juntar, pareció una eternidad. La carrera de Bowie, por momentos, llegó a parecer más una secuencia de tics nerviosos que una búsqueda de identidad, mutación camaleónica o intento de innovación, pero si en algún instante podemos encontrar una arriesgada, aunque acertada, estabilidad en su trabajo antes del “Outside” fue durante los años en que se aplicó a estos tres trabajos. Ya se podía apreciar como Brian Eno aportaba algo más que criterio en su colaboración para dichos proyectos, pero no de una forma unilateral, sino que la conjunción de dos mentes y sensibilidades envidiables daba lugar a la creación de sonidos más que interesantes. No me olvido de Ziggy Stardust y los viajes al espacio que tanta relevancia han tenido en el proceso de Bowie y el mundo de la música en general, pero personalmente me quedo con el “Outside”, un disco diferente en casi todos los sentidos, que además abrió múltiples puertas de percepción para un sinnúmero de músicos y creadores.
El Sonido del Azar y un Concepto No Lineal
Uno de los aspectos más interesantes en cuanto al proceso de creación del proyecto, es el hecho de que no había ni un solo tema compuesto antes de entrar en el estudio. Con métodos inspirados en los de la música aleatoria que compositores como John Cage experimentasen a mediados del siglo pasado, el proyecto “Outside” fue tomando forma in-situ, teniendo como referencia un concepto construido por personajes, imágenes sugerentes y una trama que se debe escuchar entre líneas. El mismo Bowie lo definía así: “El álbum es sobre la atmósfera” (en este caso sonora y contextual a la época). “Es sobre el sonido de 1995”. Tengamos en cuenta que la trama gira alrededor de una visión distópica de fin del siglo XX, donde la fragmentación social, el hambre espiritual y el neo-paganismo se revelan generando fenómenos como el “Art Crime” (traducido sería algo así como “Crimen – Arte” o tal vez “Arte del Crimen”) y dando lugar a la aparición de personajes como Nathan Adler, protagonista de esta historia. Nathan Adler pertenece a un departamento gubernamental creado para investigar el fenómeno del “Art Crime” y decidir si un determinado asesinato es realmente arte o únicamente un burdo acontecimiento delictivo. En esta trama particular encontramos a Nathan Adler investigando los extraños acontecimientos detrás del “Asesinato Arte-Ritual de Baby Grace Blue”, de 14 años de edad.
Siguiendo con las palabras de Bowie: “Los personajes y la narrativa son sólo el esqueleto. La textura musical es la carne y la sangre.” Con estas afirmaciones podemos descubrir una clara intención de generar un proyecto que se alimenta a sí mismo. Un ejercicio de canibalismo regenerativo que se esconde detrás de las palabras. Puede que a partir de esta última visión hayan decidido subtitular el proyecto como “A non-linear Gothic Drama Hyper-Cycle”. (No me atrevo a traducirlo.)
Es importante destacar que a pesar de que la historia transcurre detrás de un manto de letras, precisamente son las letras de este disco uno de los elementos que lo abastecen de una identidad única. Hemos visto cómo el azar juega un papel trascendente en el proceso creativo, y el texto no está exento de dicho elemento de aleatoriedad. Mientras Brian Eno proponía maneras de sortear las estructuras y el sonido de los personajes, Bowie introducía párrafos de texto en su Mac, generando así ideas sorprendentes y conjugaciones enrevesadas (parecido a la clásica técnica collage) con la ayuda de “Verbasiser”, un software personalizado, creado por no sé quién, no sé cuándo, no sé dónde.
Atmósferas, atmósferas y más atmósferas
Sin duda “Outside” es un álbum en el que el objetivo de relatar a través de la atmósfera como lenguaje se cumple con creces. No es el primer proyecto de Bowie donde a este aspecto se le da relevancia, aunque no de una manera tan clara y bien lograda como en el “Outside”. Recordemos que además de colaborar Brian Eno en la “Berlin Trilogy”, también estuvieron presentes Robert Fripp en “Heroes” y Adrian Belew en “Lodger”. Estos dos músicos impresionantes, que después seguirían su “romance” en King Crimson llegando a grabar varios discos, fueron piezas fundamentales en la elaboración de un sonido que, sin saberlo, anticipaba de alguna forma el sonido conseguido en “Outside”. Aunque ya no contasen con ellos en los ‘90, el resultado atmosférico no sólo termina de afianzarse, sino que además se materializa como un ente independiente que ocupa un lugar más que importante en la música popular de fines del siglo XX.
También es de agradecer que el curso que estos factores obligaron a tomar a Bowie como cantante haya sido tan enriquecedor para él y para todos los que nos atrevemos con este disco. Nunca antes de este proyecto Bowie había interpretado líneas melódicas tan (hermosamente) disonantes como la de “Wishful Beginnings” o tan rocambolescas como la de “A Small Plot of Land”. El ‘diabulus in musica’ (tritono) enseña los dientes constantemente, pero no asusta. De hecho, no te das ni cuenta de que está ahí, lo que denota una construcción melódica inteligente que no carece de contenido emocional, es decir, que no sólo busca un resultado matemático sino que da la impresión de haber sido perseguido con gran intuición.
Fin de Siglo, Industria y Maquinaria Pesada
Además de las grandes atmósferas que hemos comentado, el proyecto funciona también gracias a grandes contrastes. Si hablábamos de melodías disonantes, podemos también hablar de melodías más digeribles en temas como “Thru’ These Architects Eyes” o “Strangers When We Meet”. Si encontramos atmósferas de textura onírica y dotadas de profunda oscuridad, encontramos en contraparte la brutalidad y el peso de la industria en el sonido de las guitarras de temas como “Hallo Spaceboy”o “The Hearts Filthy Lessons”.
A través de todo el espectro de timbres, matices y sensaciones ofrecidas en este disco puedo ubicarme fácilmente en un fin de siglo distópico, pero no sólo al final del siglo XX, sino también del XXI o cualquier otro, ya que podría decir que el sonido conseguido se siente temporalmente ambiguo. Puedo saborear, sin esforzarme, la decadencia de fines del siglo pasado, pero también el olor desconocido de calles repletas de gente en ciudades infestadas de vehículos voladores, de un futuro que puede que nunca llegue a existir.
Para terminar, sólo destacar que las piezas que componen esta maquinaria pesada de ruidos ordenados parecieran haber sido seleccionadas con especial cuidado. El cúmulo de talento de los músicos que participaron en el proyecto, podría cegarnos al leer sus nombres, así que recomiendo continuar leyendo con los ojos entreabiertos: Carlos Alomar (Iggy Pop, Paul McCartney, Mick Jagger, Soda Stereo), Joey Baron (Bill Frisell, Fred Frith, Joe Lovano, John Zorn), Mike Garson (Nine Inch Nails, The Smashing Pumpkins, No Doubt), por mencionar solo algunos.
A continuación adjunto un vídeo que encontré mientras divagaba por ahí, que contiene 40 minutos de material que no se incluyó en “Outside”. Si disfrutas escuchando el disco, es más que probable que dicho material sea de tu interés. Si no has escuchado nunca el disco, recomiendo escucharlo antes de pasar al vídeo. Si no quieres ver el vídeo, no pasa nada, tampoco hace falta. Si tampoco quieres escuchar el disco, tú te lo pierdes.










Un disco fascinante e incluso enchina la piel saber que Bowie se reunía de nuevo con Eno, aunque Bowie ya no es la fuerza innovadora y comercial que solía ser, Eno y Bowie son dinamita pura!!!
En los 90, malos discos? Yo nunca he oído eso. ¿Período de transición? ¿Hacia qué? Me parece que te estás haciendo una paja mental tú solito, querido redactor xDD.
Gracias por el artículo. Bowie me fascina , ahora su período noventero es d otro planeta. Explorando muchísimo y entregándonos joyitas como Outside. Gracias! http://politomusica.blogspot.com
El CD que me hizo engancharme a Bowie DEL TODO. Os invito al siguiente blog, del artista que podría haber llegado a ser el alma gemela de Bowie (y que por un tiempo lo fue) http://www.sydbarrett.es GRACIAS
Excelente artículo. Me gustó mucho tu estilo de narración. Solo un detalle, si entraron al estudio ya con una canción grabado que era Strangers when we meet. Esa se grabó previamente para The Budda of
Gracias Darko por tu comentario. Efectivamente “Strangers When We Meet” se había compuesto antes de grabar Outside, y la volvieron a producir para incluirla en este útlimo. Gracias por la observación.
Saludos!
Querida Montse, que sean placido tu sueno y areelgs tu despertar.Y para UNICEF y sus miembros, todo el carino de este blog.Un beso.
Los 90s fueron más productivos de lo que crees, me imagino que eres o muy joven o muy viejo, pero no temas en explorar un poco más de lo que se hizo de 1990 a 1999. Saludos
breve lista, casi al azar de discos 90s:Bossanova1990-Nevermind1991-Wish1992-VS1993-The Downward Spiral 1994-Different Class1995-Tiny music… 1996-OK Computer1997-Mezzanine1998-Surrender1999