
Si eres de los que piensa que la música country sigue siendo solo apta para el Estados Unidos rural, entonces tal vez deberías plantearte escuchar un poco más lo que grupos como Tender Mercies tienen que ofrecer. A lo largo de los años el estilo ha ido evolucionando y ha ido bebiendo del blues o del pop hasta llegar a convertirse en un género con una entidad propia marcada, pero muy tolerante ante cualquier influencia. Tan es así que el country moderno ya poco recuerda a aquellas melodías alocadas hechas con banjos para bailar en el saloon.
Gracias a músicos como Dan Vickrey, responsable de este proyecto y guitarrista de Counting Crows, podemos apreciar la calidez de las guitarras acústicas que caracteriza a las baladas country, combinadas con arreglos de hammond que casan perfectamente con las también típicas slides guitars del género -ésas que tanto recuerdan al Western-. Un claro ejemplo de ello lo encontramos en las dos primeras canciones del disco debut de Tender Mercies, con el mismo nombre que la banda. “Safe and Sound” se aprovecha de los estribillos y la brillantez del pop para conquistar los oídos en busca de algo agradable y “Four White Stallions” comienza a sustituir los sonidos acústicos por otros más eléctricos, más bluseros.
Pero la historia no acaba ahí. “Heaven Knows” nos ofrece una muestra de lo que podríamos considerar bluegrass descafeinado, con un tono nostálgico y unas armonías muy dulces que pegarían perfectamente en cualquier radio comercial. Y es que la propuesta de Tender Mercies es la de una música simple, bonita y sin ninguna pretensión, más que expresar unos sentimientos que se palpan en cada fraseo. Y los temas recurrentes en las letras tampoco son nada del otro mundo: amor, desamor, recuerdos de experiencias pasadas… Eso demuestra la cercanía y la humildad con la que Vickrey ha decidido despojarse del éxito de la banda que le ha permitido vivir de la música.
El blues es otro de los pilares básicos de este álbum de la semana. Hay mucho del blues tejano de artistas como Steve Ray Vaughn en él. Lo notamos en canciones como “Scarecrow” donde la guitarra eléctrica es la absoluta protagonista, complementando muy bien a la melodía vocal. “Mercy” y su elegante solo marcan otro buen ejemplo de blues rock de la placa.
Sin embargo, un género tan definido como el country no puede faltar a sus orígenes y no puede dejar de recordar de dónde viene. De eso se encargan piezas como “Riding Blind”, “Angeline” o “Almighty Trial”, que son las canciones que todos nos podemos imaginar cuando nos referimos a la música tradicional estadounidense. Eso sí, todas ellas incluyen elementos adheridos que enriquecen el resultado final. El mérito hay que reconocérselo a la labor de producción, que cuida cada detalle, cada bend de guitarra, cada delay. El resultado no es más que la evolución natural de un estilo que poco a poco irá exportándose al resto del mundo, pues están apareciendo grupos como Tender Mercies que se llevarán bien con las radiofórmulas. Y el ejemplo más reciente es Amy Macdonald, que hizo del soniquete de un trabalenguas llamado “This Is The Life” uno de los temas más populares de hace varios años.
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Canciones destacadas
“Heaven Knows”, “Perfect Hour”, “Scarecrow”.
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