
Primero fue Operación Triunfo en España. Desde su emisión en el año 2001, el formato de este concurso fue exportándose a todo el mundo y con ello surgieron los hoy tan conocidos American Idol, X Factor o The Voice. El objetivo principal de estos talent shows, aparte de generar buenas dosis de audiencia, es “producir” cantantes que puedan tener carrreras discográficas exitosas. Es lógico que con la cantidad de concursantes y ediciones de todos estos programas no todos los participantes consigan hacerse un hueco en el panorama de la música de, al menos, su país, pero lo cierto es que hay pocas excepciones que puedan considerarse como ejemplos de gran éxito. Los hay efímeros y los hay más o menos dignos, pero es difícil localizar a alguno que brille con luz propia, que aporte cosas nuevas.
Afortunadamente para Simon Cowell y su X Factor, en la edición inglesa del 2010 una chica de 23 años logró ser subcampeona del concurso y, además, consiguió el voto de la discográfica (Syco), lo que le permitió grabar un disco profesional. Algo más de un año después de aquello, Rebecca Ferguson publicó Heaven, su debut y un trabajo en el que todas las canciones han sido compuestas por ella junto a los productores que imponía la disquera, entre ellos Eg White de Adele. Quiso ocuparse ella misma de la composición tras recibir la primera tanda de canciones propuestas por Syco. “Lo siento, no voy a cantar eso”. Rechazó todos los temas y empezó de cero, desde el principio.
Bailando entre el soul, el blues, el R&B y el pop, su propuesta musical podría haber sido encaminada a la tan de moda tendencia de introducir ritmos hip hop, samples y efectos electrónicos que copan las listas de ventas. Pero no. Sus influencias son Aretha Franklin, Nina Simone e incluso las más recientes Amy Winehouse o Duffy, no Rihanna o Beyoncé. Eso explica que nos topemos con una balada soul a piano y con una poderosa voz en “Shoulder To Shoulder”. Se trataba de buscar credibilidad. “Si la discográfica quería una artista creíble, entonces quién mejor que yo para componer las canciones”, argumenta la artista.
Pero comencemos por su single. “Nothing’s Real But Love” es simple, natural y muy directa. Una guitarra acústica, la voz de Ferguson y un estribillo que parece sacado de los greatest hits del soul son suficientes para encandilar. “Mr. Bright Eyes” suena a un Motown clásico pero con un aire muy fresco y unos arreglos muy cuidados, mientras que “Fighting Suspicions” es la candidata perfecta para la banda sonora de cualquiera de las películas de James Bond. Tiene la esencia clásica, elegante y sensual que tanto ha caracterizado las canciones de 007.
Su fórmula de soul con melodías pop se extrapola al resto de canciones. Desde la intimista “Show Me How To Be Loved”, pasando por el Philly soul de “Run Free” que pone la necesaria dosis de ritmo, hasta la pegadiza “Too Good To Loose”. Son en total diez canciones, pero de todas ellas podemos extraer algo interesante. Sin duda es un debut con las ideas claras, maduradas y bien tratadas.
¿Qué pasaría si se dejase más protagonismo a los artistas? Probablemente renovaríamos un poco el panorama musical.
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Canciones destacadas
“Shoulder To Shoulder”, “Mr.Brightside”, “Run Free”.
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