
Siempre que viajamos en tren o en avión, cuando vamos al cine o cuando vamos al teatro, se nos pide amablemente que apaguemos o bajemos el volumen de nuestros teléfonos móviles. La realidad es que en la mayoría de los casos acaba sonando alguno, pero lo que sucedió el pasado martes por la noche en el Avery Fisher Hall de Nueva York ha marcado un hito en la historia de la música clásica.
La Orquesta Filarmónica de Nueva York, dirigida por el prestigioso Alan Gilbert, se encontraba interpretando el cuarto movimiento de la Sinfonía de Mahler Nº9 cuando, de repente, comenzó a sonar entre las primeras filas del público el famoso tono “marimba” de iPhone. Generalmente este tipo de interrupciones suelen ser cortas pero, al parecer, en esta ocasión aquello no dejaba de sonar. Tanto llegó a molestar que Gilbert decidió parar la actuación, siendo la primera vez que sepamos que se interrumpe una interpretación de una orquesta a causa de un móvil. Cuando cesó el dichoso tono, el director se dirigió a la audiencia para disculparse:
Mis disculpas. Normalmente, cuando se produce una molestia como esta, es mejor ignorarla porque a veces es peor hacerla notar que la propia molestia. Pero esta era tan flagrante que no podía permitir que continuase.
Desafortunadamente no podemos ver una grabación en video del momento, aunque los testimonios de los que estaban allí no han tardado en surgir en Internet. Por ejemplo, encontramos el relato de Michael Jo, crítico de música clásica que detalló lo sucedido en su blog. Según cuenta, la “marimba” sonó en el peor momento posible porque lo hizo “justo en la parte de la composición en la que la música y el silencio son casi indistinguibles”. De libro, vamos.
¿Y quién es el culpable de todo? Fue un empresario de 60 años, del que se ha preferido no desvelar el nombre por razones obvias. En una entrevista para el New York Times confesó que no es que olvidara silenciar su iPhone sino que lo que comenzó a sonar fue la alarma del dispositivo. “No tenía ni idea de que los teléfonos viniesen con alarmas”, dijo el hombre, añadiendo que le habían cambiado su BlackBerry por el iPhone justo el día de antes.
Al día siguiente, el señor Patrón X, así bautizado por los miembros de la propia Filarmónica, pidió disculparse personalmente a Gilbert. Lo consiguió, pero entonces todo el mundo ya estaba hablando del tema.
Aunque es una falta de respeto para los músicos, hay quien prefiere tomárselo con humor, como el compositor Daniel Dorff que en su Twitter ha dicho: “He cambiado mi tono de móvil por la Nº9 de Mahler, solo por si acaso”.










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