Bob Dylan es un artista respetado, adorado y elevado a mito en la cultura popular. Su música y lo que representa para ella son motivos suficientes como para que un festival como el FIB de Benicàssim cuente con él. La propia organización, Maraworld, ha confesado esta mañana que es una "incorporación de lujo" en el cartel de la edición de este 2012 y el anuncio no ha tardado demasiado en rodar por los principales medios generalistas españoles, así como en los especializados.

Como es lógico, todos han recibido la noticia de una manera positiva. Claro, servirá para atraer a muchos más seguidores y el prestigio de Dylan afianzará aún más al FIB como uno de los festivales de renombre no solo en España, sino a nivel internacional.

Pero, seamos realistas; Bob Dylan tiene 70 años y después de medio siglo de trayectoria musical no es para alegrarse que corone un festival enfocado en la música independiente. Con el presupuesto destinado a la presencia del artista se podrían haber contratado bastantes bandas más y, con ello, si realmente la música es lo que importa, podría haberse dado la oportunidad a la gente para descubrir nuevos sonidos.

Es totalmente comprensible que un festival de la talla de FIB se asegure la buena venta de entradas con grandes nombres como The Stone Roses, que además regresan este año a los escenarios, y de hecho es parte del juego. Uno acude a un evento por un grupo y acaba descubriendo otros nuevos. Pero, ¿hasta qué punto hacía falta una confirmación como la de Bob Dylan en un festival como FIB? ¿Acaso no tiene la posibilidad de hacer gira por España sin recurrir a festivales?

Creo que si el público independiente empieza a aceptar que los festivales como FIB recurran a reclamos del pasado, nunca podremos descubrir a la nueva figura que se pueda convertir en en el Dylan del futuro, porque estaremos hablando de lo bien y lo grande que es el Dylan del presente. Su figura es única, irrepetible, mítica, pero no debería eclipsar a las bandas que están por venir, ésas que deberían estremecernos en unas décadas.

Se trata de dar oportunidades. Los seguidores que quieran ver a Bob Dylan en directo lo harán, sea en el FIB o en un concierto aparte, y por eso pienso que la gran imagen que FIB ya tiene debería haberse utilizado para presentar más formaciones nuevas y no a una ya de sobra conocida. Lo que pasa, y aquí está la clave, es que el negocio es lo que acaba primando. En un año de crisis es mejor asegurar todos los beneficios posibles pero, sinceramente, yo habría preferido que los abonos del FIB costaran menos (ahora son 165 € más gastos de distribución) y que Bob Dylan no hubiera estado dentro del cartel.¿Qué pensáis vosotros?

Por otro lado, la de Bob Dylan no ha sido la única de las confirmaciones anunciadas hoy. Jessie J, Robyn Hitchcock & The Venus 3, Agoria, Totally Enormous Extinct Dinosaurs y Arveene & Misk también estarán en Benicàssim.