¿Qué sería de Rock In Rio sin polémica? La organización de la edición de Madrid, que se celebrará este año entre los días 29 y 30 de junio y 5, 6 y 7 de julio, ha confirmado a través de su web oficial que Rihanna será la gran estrella que cierre la tercera jornada del festival, la del 5 de julio. Además de la cantante, se ha confirmado la presencia de Calvin Harris y Swedish House Mafia.

Aunque todavía queda mucho por saber del resto de días, al público más rockero se le debe estar agotando la paciencia porque, hasta ahora, solo se han confirmado Red Hot Chili Peppers, Incubus y Lenny Kravitz como representantes de las guitarras eléctricas con distorsión. Lo demás está dedicado a la música electrónica y al mainstream: David Guetta primero, luego Pitbull y ahora Rihanna colmarán el vaso de muchos.

La discusión sobre el por ahora casi olvidado rock y el desaparecido metal en Rock In Rio empieza a perder sentido. Simplemente, si quieres escuchar música más contundente elige otro festival, no esperes a que el evento de Roberto Medina anuncie los grupos que estás esperando ver. Rock In Rio no es rock, sino una plataforma para escuchar la música comercial del momento. Llamémoslo fiesta si queréis, pero no tiene nada que ver con Sonisphere o Costa De Fuego.

Esto no es bueno ni es malo, es una mera cuestión designativa que todo el mundo debería asumir. Donde antes tocaban Queen, AC/DC, Iron Maiden, Ozzy Osbourne, Scorpions, Whitesnake o Yes, ahora tocan David Guetta, Pitbull o Rihanna. Efectivamente, como confirmaron en rueda de prensa los organizadores de Rock In Rio, 'los DJ's son las nuevas estrellas del rock'.

Eso sí, que a nadie le quepa duda de que algún gran nombre del rock o del metal habrá en la edición española, pero probablemente para entonces el público de esas bandas ya haya comprado la entrada para otro festival. Sobre gustos no hay nada escrito, pero sobre marketing y comunicación, sí. Y Rock In Rio está siguiendo una estrategia genial para un tipo de público, pero mala para el que le dio la fama.