Cuando hace algunos meses reseñé Strangeland, la más reciente producción de los ingleses de Keane, me preguntaba si sus bonitas melodías serían suficientes para hacer que esta banda perdurara en un futuro, pues el nuevo disco ofrecía más belleza que riesgo o experimentación. Sin embargo, como diría un famoso personaje de televisión, no contaba con su astucia. Y es que la banda demostró la noche de ayer, 30 de agosto, en su segunda presentación en México llevada a cabo en la recién inaugurada Arena Ciudad de México de la capital, que son capaces de poner a vibrar a todo un auditorio y que su apuesta tiene mucha belleza, sí, pero también emoción pura capaz de cimbrar hasta al menos convencido.

Además, la banda y el público mexicano tienen un romance de varios años, pues desde su anterior visita sus integrantes han comprobado el cariño que la gente de México siente por ellos. Fue ese mismo calor el que hizo que miles de personas se reunieran a las afueras de la arena desde antes de las siete de la tarde para comprar boletos de último minuto, encontrar amigos, adquirir souvenirs y esperar así las 20:30 horas, hora marcada en el boleto para el inicio de la presentación.

La noche arrancó en punto de las 8 con la banda abridora, Shiverly, cuarteto de estilo pop rock originario de Monterrey que aparentemente fue elegido por la misma agrupación para abrir su presentación en tierras defeñas. La banda tuvo buena acogida por parte del publico desde el inicio de su set, y es que para esa hora el recinto ya estaba a tres cuartas partes de su capacidad.

Con un set de más o menos media hora conformado por algunas de las melodías que son parte de su primer larga duración, editada el año pasado, el cuarteto logró mantener interesados a los asistentes, que aplaudieron cortésmente y a veces incluso con ganas cada una de las canciones. Sin ser demasiado inventivos, hay que reconocer que la agrupación suena bien en vivo, aunque al final su música se me hizo un poco simple para poder llevarlos lejos.

Aquí quiero decir que no conocía este recinto y la verdad es que me dejó un poco contenta saber que ya tenemos una alternativa, de la misma capacidad pero con mejor sonido, a ese horror sonoro llamado el Palacio de los Deportes (o Rebotes como lo hemos bautizado por muchos motivos). Supongo que a muchos les dará lo mismo pero yo, que he tenido que sufrir con buenas agrupaciones el horrible sonido que a veces sale de ese foro, veo con buenos ojos un lugar que obviamente tiene la capacidad para que una agrupación pueda sonar con toda su calidad en un concierto en vivo.

Ese, afortunadamente, fue el caso de Keane, que finalmente apareció en escena por ahí de las 9 y media de la noche para iniciar la velada en medio de una arena llena y totalmente entregada. Tim, Richard, Tom y Jesse entraron para ocupar su lugar en medio de luces amarillas y un fondo blanco y negro, para arrancar con “You Are Young”, track que también abre su nuevo álbum.

Al terminar la melodía, Tom se dirigió a la audiencia para agradecer diciendo que todo esto era hermoso y que se sentían muy afortunados de estar en México otra vez, comentarios que repitió por el resto de la noche con diversas variantes, algo que no sé si será un cliché pero realmente se sentía que el cuarteto estaba muy feliz de haber regresado a nuestro país.

El setlist fue más o menos el mismo que interpretaron un día antes en Monterrey, aunque con un par de variantes. La banda ofreció una mezcla de melodías de sus cuatro producciones, con mucho énfasis en la más reciente. Así, tuvimos “Bend and break”, “Day Will Come”, una de mis favoritas del nuevo disco, y “Nothing in My way”. La parte electrónica llegó con “Spiralling”, extraído del Perfect Simmetry, para luego regresar al sonido clásico del piano con “We Might as Well be Strangers”, canción que puso a corear hasta a los más indecisos, especialmente al final, cuando Tom nos pidió que nos uniéramos para interpretar la última parte.

La noche continuó con “The Lovers are losing” y “Silenced by the night”, en la que Tom agarró la guitarra para acompañar al resto de la banda, que se ha visto revitalizada y nutrida con la llegada de Jesse Quin, quien cumple las funciones de bajista o tecladista dependiendo de las necesidades.

"Everybody is Changing" trajo el verde, blanco y rojo al escenario pues Tom tomó una bandera de México del público para colocarla en el micrófono, donde permaneció casi hasta el final. La canción, por otro lado, hizo que las casi 15 mil personas del recinto (según mis cálculos, aunque confieso que no soy muy buena para esas cosas) corearan con emoción toda la melodía, no en vano fue ésta la canción que los puso en el mapa hace ya varios años.

Tom agarró nuevamente el micrófono para agradecer a la gente su cariño y dar una pequeña introducción a su nueva placa, que definió como "más grande y mejor", pues, dijo, había sido hecha con mucha fe. Así, estas palabras sirvieron de introducción a “The Starting Line”, otra buena melodía de este disco. Con nuevas expresiones de agradecimiento Tim, Richard y Jesse abandonaron el escenario para darle entrada a la guitarra acústica y también a "Your Eyes Open", que Chaplin interpretó en solitario con el público acompañándolo con aplausos al compás de la melodía.

Ya con la banda completa en el escenario, comenzó el track que le da nombre a la placa y que el grupo combinó con “On the Road”, otro de sus clásicos. Aquí debo decir que hasta ese momento el sonido había sido muy bueno, quizá con las vocales de Tom Chaplin un poco altas, pero en general con buena definición (al menos en donde yo estaba), lo que por supuesto ayudó a que la gente disfrutara la fiesta que ya para esas horas era completa.

Luego de "A Bad Dream", la banda regaló una sorpresa a sus fans pues decidió interpretar su cover a "Under Pressure" de Queen, algo que no hicieron en Monterrey. El público agradeció de pie y cantando este clásico que la verdad es que le sale muy bien, algo digno de mencionar si consideramos que el intérprete original ha sido una de las mejores voces (¿la mejor?) del rock de todo los tiempos.

Ya con la arena en la bolsa, el grupo ofreció "Disconnected", melodía que a mi parecer es la mejor canción de su nuevo trabajo y que no decepcionó en su versión en vivo, especialmente porque Tom se acercó a la orilla del escenario para cantarle a la gente de las primeras filas.

"This Is The Last Time” acabó por desbordar la emoción del público, que no encontró mejor manera de dar las gracias por una presentación excepcional que regalarle a la banda el canto ya clásico del "Cielito lindo". La banda sonriente condujo a la gente hasta el final y después contestó "de nada" con su clásico "Somewhere Only We Know", que puso a todos a gritar de la emoción. La fiesta continuó con la arena bailando al compás de "Is It Any Wonder?" y “Bedshaped”, que puso el punto final a la primera parte de su actuación.

Para el encore el grupo volvió al escenario con “Sea Fog”, del nuevo álbum; “Sovereign Light Café” otra de las favoritas del mismo; y “Crystal Ball”, que parecía poner el broche de oro a esta noche de sonrisas y mucho canto. Sin embargo, los ingleses decidieron que la audiencia merecía otro tema y retornó a escena para cantar “My Shadow”, con la que ahora sí cerraron su presentación.

¿Pero qué hizo esta velada tan especial, además de un buen sonido, una banda bien aceitada capaz de igualar el sonido de sus discos, un púbico entregado y un excelente setlist? La emoción del grupo. Y no estoy hablando sólo de los consabidos gracias, ustedes son los mejores, que muchas agrupaciones nos recetan de memoria en sus shows. Después de verlos ayer estoy convencida de que esta banda está en esto no sólo por la fama, el dinero o cualquier otra motivación. Honestamente, se ve que disfrutan mucho la compañía del resto, y sobre todo, que disfrutan mucho lo que hacen y cómo lo hacen. Hay, además, un tono de sencillez en su trabajo y sus actitudes, ese que sólo tiene el tipo de gente que sabe medir sus fuerzas y sus debilidades, que sabe poner su felicidad en el lado correcto y tomar con filosofía las cosas de la vida.

Keane ha superado problemas, malas rachas, experimentaciones no muy bien recibidas, y ha salido fuerte y feliz para ofrecer a sus fans lo que mejor saben hacer. Y eso, como pudimos comprobarlo anoche todos aquellos que tuvimos oportunidad de verlos en su cierre en México, es más que suficiente.

P.S. La foto fue tomada por la misma banda la noche de ayer.