Kiss es mucho más que un grupo de música. Es un símbolo cultural, una máquina de marketing perfectamente engrasada y, por si no fuera poco, también es una de las bandas más importantes de la historia de la música contemporánea. Monster es su álbum número 20, aunque no representa más que una pequeña parte de la trayectoria de esta formación neoyorquina, que ha vendido más de 100 millones de copias de sus otros discos, llenado estadios de todo el mundo y, sobre todo, acompañado a varias generaciones de artistas y seguidores. Llevan casi 40 en activo y ni ellos mismos se han empezado a plantear el final.

Kiss - Monster

El predecesor de Monster, Sonic Boom, salió a la venta por estas mismas fechas, pero hace tres años. El recibimiento que tuvo el CD fue muy bueno, y es que había muchas ganas de escuchar a una banda que llevaba once años sin publicar nada nuevo. Como en todo, hubo opiniones de todo tipo, pero creo que fue una obra completa, con temas que tenían ese aire de los Kiss de siempre y con un sonido más actual. ¿Y qué pasa con Monster?

En primer lugar: el aspecto técnico. Escuchando tan solo algunas canciones, uno se da cuenta de que es mucho más agresivo y saturado que la anterior producción -una pista que ya da el propio título-. Tomando el ejemplo de bandas como Foo Fighters, Kiss decidió grabar Monster siguiendo procedimientos analógicos y dejando de lado siempre que se pudiese todo lo relacionado con lo digital. En ese sentido, se aprecia un estilo musical menos depurado, más crudo e imperfecto. ¿Esto es bueno o malo? Para mí, en este caso, es malo. Creo que para conseguir un resultado más salvaje o más cañero no es necesario forzar tanto la mezcla y masterización como se nota que han hecho en esta placa. ¿Qué? Tal vez peque de poner siempre el mismo ejemplo, pero hay una tendencia generalizada en la última década que se conoce en el mundo del sonido como Loudness War. Resumiendo, se trata de comprimir mucho las pistas de sonido para que 'suenen' más fuerte, pero eso perjudica a la dinámica del tema y, por tanto, las variaciones de intensidad -tan explotadas en el rock, por ejemplo- no se aprecian. Es como que la música pierde capacidad de sorpresa y de expresión. Pues eso mismo le pasa a Monster. Hay veces que es difícil diferenciar cada instrumento porque el bloque sonoro que se monta es demasiado ruidoso. Y no creo que sea más rockero porque suene más saturado, sinceramente.

Pasemos a lo meramente musical. "Hell or Hallelujah" fue el adelanto del disco y es justo el tipo de tema que falta en el CD. Es directo, tiene buenos guitarreos, una estrofa para cantar y un estribillo para gritar a pleno pulmón. En otras palabras: tiene todas las papeletas para entrar dentro de los himnos de Kiss. Sin embargo, lo más común en este Monster es encontrarnos temas 'normalitos', que no tienen nada de especial. Vale, acordemos que a estas alturas el grupo no está para sorprender a nadie, pero deberían buscar alguna manera para seguir enganchando a sus viejos seguidores y conquistar a otros nuevos. Y me temo que con temas como "Wall of Sound", "Long Way Down" o "The Devil Is Me" solo conseguirán contentar a la Kiss Army -si acaso-. Todos ellos dan la sensación de haber sido compuestos en media hora. No son malas, pero no llaman la atención.

Por otro lado, encontramos canciones que reflejan ideas frescas, como "Freak", un tema simple y rockero con un estribillo de esos que te hacen recordar bien el título del tema. Algunos cambios en el ritmo y partes que suenan a algo diferente -como la que viene después del solo de guitarra- la convierten en una de las más interesantes de escuchar. "Eat Your Heart Out" no sorprende tanto, pero tiene una onda tan vintage y un rollo tan "glam-rockero", que dan ganas de ponerla como ejemplo de lo que es el rock clásico comercial.

Llegados a este punto me gustaría comentar el papel de Paul Stanley y Gene Simmons. Aunque el carisma del bajista es tremendo -su lengua es casi patrimonio cultural-, todos sabemos quién ha sido siempre el vocalista líder de la formación. Sin embargo, en esta placa Stanley no me acaba de convencer. ¿Conocéis la sensación de leer a alguien que SIEMPRE ESCRIBE EN MAYÚSCULAS? Pues eso es lo que me pasa cuando escucho a Paul cantar en este álbum. Parece que está demasiado exaltado todo el rato, y eso aburre y agobia. De hecho, me gustan más los temas que canta Gene -casi la mitad-, e incluso los que han grabado Tommy Thayer ("Outta This World") y Eric Singer ("All for the Love of Rock & Roll"). En serio, agradezco que Paul no haya grabado más que cinco canciones y media de las doce de la edición estándar. No sé si será solo cosa mía.

6.5/10

Entonces, ¿merece la pena escuchar Monster? Si te gusta el rock clásico deberías hacerlo. Pocos grupos tienen la receta del rock y la utilizan como ellos solo saben. Hay guitarreos muy interesantes, un bajo atronador -con distorsión en la mayor parte de cortes-, unos ritmos no demasiado rápidos y unos cuantos temas que, además de ser buenos, son pegadizos. Sin embargo, si no eres un seguidor de la banda o del rock clásico en general, es probable que te canses a la mitad del álbum y le des al stop. Por eso, te recomendaría que empezases con "Hell or Hallelujah" y justo después comenzases a reproducir por el final. Seguro que así entra mejor y es que, en el fondo, no es un mal disco, pero tampoco tiene nada del otro mundo.

  • Fecha de lanzamiento: 09/10/2012
  • Discográfica: Universal
  • Compra el disco: En Amazon
  • Escucha el disco: en Spotify y en Grooveshark
  • Canciones destacadas: “Hell or Hallelujah”, "Freak", "Eat Your Heart Out"