Con tantos discos interesantes que hemos podido escuchar este año, ha sido especialmente difícil recopilar las que, para nosotros, han sido las mejores canciones de 2012. No obstante, es un ejercicio que nos ha servido para reencontrarnos con el placer de sentir ese tema que destaca por encima del resto en un álbum. A veces por causas meramente personales, otras objetivas y, en general, por ambas juntas. En orden alfabético, estas son las canciones que no puedes dejar pasar de este año.

Alabama Shakes

Las mejores canciones de 2012 - Cuchara Sónica by César Muela on Grooveshark


"Breezeblocks", de Alt-J

alt-J es una de las bandas que me rompieron la cabeza. Su sonido es completamente diferente e innovador y, justamente, todo esa novedad y diferencia se puede disfrutar con "Breezeblocks" que sin lugar a dudas es una de las canciones del año. Cortes, subidas, bajadas y todo acompañado por el talento de estos postadolescentes de Leeds que llegaron a la fama para quedarse. (Axel Marazzi)

“Dark Star”, de Poliça

A veces, los divorcios hacen bien. Al menos, eso fue lo que le sucedió a Channy Leaneagh, quien terminó su matrimonio y se mudó a Seattle. Inspirada por corazones rotos y el clima poco luminoso de la ciudad, entre otras cosas, junto con Ryan Olson –ex compañero de la banda Gayngs- pensó el debut de esta flamante banda Poliça, donde lograron demostrar que el auto-tune puede ser refinado siempre y cuando tenga una buena voz detrás. Ese es el caso de uno de los sencillos de su primer disco, Give You The Ghost, que se ha colado en nuestra lista de mejores canciones: “Dark Star”.

Haciendo uso y abuso del auto-tune, con una sección de vientos exuberante y un coqueteo con la electrónica, “Dark Star” es el llamado a la batalla del estilo de Poliça, un cierto aire refrescante entre muchos sonidos similares que nos trajo 2012. Con fugaces destellos de R&B, “Dark Star” es un crisol de géneros donde podemos ir jugando a identificar las influencias, pero al mismo tiempo forma una unidad coherente y completamente disfrutable. (Bárbara Pavan)

"Default", de Atoms For Peace

Aún no han publicado su primer disco y este ambicioso proyecto ya está dando mucho que hablar. El porqué es bien sencillo: Thom Yorke de Radiohead y Flea de RHCP son los principales alicientes para seguir muy de cerca a este supergrupo. "Default" es su segundo sencillo, una canción con una base electrónica hipnótica, con unos beats rítmicos muy marcados y el particular estilo vocal de Yorke. (Álex Argelés)

"Disparate Youth", de Santigold

Todos los años aparece una canción de esas alegres que suenan en todas las radios. Muchas veces son temas completamente desastrosos que hacen doler los oídos y, muchas otras, son temas que realmente valen la pena. Es el caso de Santigold y su "Disparate Youth", que me recuerda a MGMT por esos sintetizadores tan interesantes mezclados con rock y la voz andrógina de Santi White. (Axel Marazzi)

"Du, mitt konstverk", de Shining

Una de mis pistas favoritas del año. En el tema nos volvemos a encontrar los elementos clásicos de Shining, aunque esta vez de forma invertida. En lugar de comenzar con una introducción acústica, la apertura de Redefining Darkness descarga una buena dosis de guitarra y batería desde el principio, para luego pasar a partes más suaves. Seguramente no sólo podrás escuchar este tema, y terminarás recorriendo el resto del LP. Una producción excelente no apta para mentes depresivas, debido al polémico contenido de las letras, repartidas apropiadamente entre el sueco y el inglés. (Randal)

“Every Single Night”, de Fiona Apple

Siete años después volvimos a escuchara la preciosa y rota voz de Fiona Apple interpretando nuevas canciones. "Every Single Night" es la gran apertura de su nuevo disco: una canción lenta, con una melodía de piano que acompaña a ritmo de nana a una letra dolorosa (My heart's made of parts of all that surround me). Un tema que exhala poesía, interpretado con maestría por una cantante que, a veces, parece la versión femenina de Jeff Buckley. (Álex Argelés)

"Eyeoneye", de Andrew Bird

Los silbidos, el violín y la guitarra: todas estas son características de la música de Andrew Bird. Lo grandioso del asunto es que el músico es tan talentoso que sabe cómo utilizar estos elementos sin sonar repetitivo o aburrido. Y para muestra está su más reciente álbum, Break It Yourself, del que precisamente se desprende esta canción como primer sencillo. El tema es pegajoso a más no poder, tiene chiflidos y una vibra muy rock-popera que te pone de buenas desde los primeros acordes. Es cierto, no ayuda a definir lo buena que es esta producción, pero sí es el gancho del que podemos agarrarnos para mostrar las mejores cualidades de la misma. (Jackie Fonseca)

“Fineshrine”, de Purity Ring

Propuestas electrónicas escuchamos todos los años, pero ninguna tan refrescante como la que representa este dúo canadiense formado por Megan James y Corin Roddick. Las vocales aniñadas de James se combinan con la maestría artesanal y musical de Roddick para formar un universo de fábula, donde se mezclan en igual partes lo soñador y lo tenebroso, como en una película de Tim Burton con sintetizadores infernales. Su debut, Shrines, es uno de los más sólidos del año, pero dentro de esta colección de canciones se destaca su sencillo principal, la ominosa y sensual “Fineshrine”.

El dúo oriundo de Edmonton se despacha con melodías monótonas pero pegadizas, llevando el experimento a un punto en que se hace degustable para el paladar común, en parte gracias a la lírica romántica enfermiza. James pide un abrazo de esternones y costillas, en un amor carnal que termina pasándose a la esfera de la espiritualidad. A todo esto, Roddick acompaña con ritmos esquizofrénicos, con instrumentos fabricados en casa para obtener estas melodías de fantasía que se nos quedarán pegadas también por buena parte de 2013. (Bárbara Pavan)

"Hold On", de Alamaba Shakes

A pesar de que casi cualquiera de las canciones de Boys & Girls, el debut de Alabama Shakes, podría estar incluida aquí, "Hold On" tiene ese magnetismo especial que suelen tener los clásicos del rock. Es musicalmente simple, pero a la vez muy poderosa. Si hubiera que destacar un rasgo del tema sería la personalidad, un valor difícil de encontrar hoy en día. Contar con la maravillosa voz de Brittany Howard ayuda mucho en esta tarea, por supuesto, pero es que el resto de la banda explota muy bien sus recursos. Ninguno de ellos, salvo Brittany, que es caso aparte, es un virtuoso con su instrumento, pero se las arreglan lo suficiente como para conseguir un tema fresco basado en influencias del rock y blues de décadas pasadas. Una vez que lo escuches, no podrás quitártelo de la cabeza. (César Muela)

“Money Trees”, de Kendrick Lamar

Kendrick Lamar entró por la puerta principal del hip hop y esperamos que no vuelva a irse. Mientras el género entra una especie de primavera, después de un invierno con artistas monótonos y temáticas gastadas, Lamar toma la lírica del hip hop y del rap, fusionándolo con otros estilos bien independientes, para hacer una biografía musical y, en un cierto punto, visual. No por nada la epígrafe de la fotografía que ilustra la tapa del disco afirma “un corto de Kendrick Lamar”. Uno de los mejores temas dentro de su más reciente esfuerzo, good kid, M.A.A.D. city, es “Money Trees”, que demuestra que Lamar es uno de los mejores contando historias.

El pasado, el presente y las aspiraciones del futuro se mezclan en unos beats prestados de Beach House –samplea la canción “Silver Soul” de la banda de Victoria Legrand- mientras que Lamar se deja tentar por el dinero fácil: “money trees is the perfect place for shade” y vive la cruel realidad del ghetto transformándola de forma poética. Aunque se trata de un capítulo más en la película sónica que es good kid, M.A.A.D. city, “Money Trees” se termina transformando en una de las mejores canciones del año con sus beats gancheros pero melancólicos y sufridos. (Bárbara Pavan)

“No future/No past”, de Cloud Nothings

Dylan Baldi consiguió unas críticas excelentes tras publicar Attack on Memory con Cloud Nothings. Un fantástico disco de garage-rock con temazos como “Wasted Days”. A mí me ha llamado la atención como arranca el disco con la desgarradora "No future/No past". Un fondo de piano y la percusión pausada son el preludio de la batalla de guitarras entre Baldi y Joe Boyer. El cantante cierra la canción rasgando sus cuerdas vocales al máximo. (Álex Argelés)

"Serpents", de Sharon Van Etten

"Serpents" es una de esas canciones con vida propia. No hace falta escuchar las palabras de la letra que escribió Sharon Van Etten para sentir nostalgia, amargura o soledad. El juego de acordes de guitarra me parece totalmente hipnótico y la canción es como una invitación a una danza que no podrás rechazar. La primera vez que la escuché, me cautivó la mezcla entre la ruidosa caja de la batería y la voz de Sharon. Después fueron las simples armonías que construyen cuatro instrumentos y una melodía de voz. Finalmente, me di cuenta de que cada segundo de este tema está interpretado con el corazón en la mano y, tal vez, es su sinceridad la que me embauca. (César Muela)

"St. Ana Katedral", de Thåström

El tema más pegadizo y disfrutable de uno de los grandes discos del año. El último LP de Joakim Thåström supone una página más en la historia de esta leyenda viva de la música sueca, y la demostración de que el punk puede evolucionar a estilos completamente distintos. Estamos ante un trabajo que podría calificarse como rock industrial pero que evoca una melancolía y unos sentimientos dignos de producciones de otros géneros. (Randal)

"Varúð", de Sigur Rós

Para los seguidores acérrimos de Sigur Rós, la banda tiene la fórmula secreta para entrar con su música directamente al corazón. Me parecía exagerado hasta que escuché "Varúð", del disco con el que regresaron este mismo año, Valtari. Aunque las composición y las distintas capas sonoras del tema son impresionantes, es el estribillo el que te pone los pelos de punta. ¿Cómo es posible que una melodía tan sencilla sea capaz de transmitir tanto? Solo Jónsi y compañía lo saben, y esperemos que nos sigan haciendo disfrutar tanto durante muchos años más. (César Muela)

"We can't Be Beat", de The Walkmen

The Walkmen se ha pasado los últimos 10 años intentando sobresalir y alcanzar el éxito que han tenido muchas de las bandas que iniciaron con ellos el "movimiento neoyorquino" a principios de la década pasada. Se las han visto negras, pero han persistido y sobrevivido, y eso fue precisamente lo que inspiró el track que abre de manera triunfal su maravilloso Heaven. La canción ciertamente no tiene la misma furia de sus anteriores temas, pero es que este disco presenta a una banda mucho más cómoda en su propia piel, y por lo mismo mucho más relajada. Además, su dirección folk, inspirada por Fleet Foxes y las tremendas vocalizaciones de Hamilton Leithauser la hacen simplemente irresistible. (Jackie Fonseca)