El maestro David Bowie siempre se caracterizó por usar una serie de máscaras. En realidad, no sabemos si estamos viendo a una persona verdadera o a un producto de masas elitistas, una performance ideada para ir mano a mano con una temática particular de un disco. Así, David Bowie se convirtió en Ziggy Stardust, un enviado espacial. También fue Aladdin, el Duque Blanco, y una serie de personajes más. Después de una década de silencio, The Next Day, su último trabajo de estudio, sorprende por su ausencia de maquillaje y su abandono al rock total. Esta es nuestra reseña de The Next Day.

David Bowie's The Next Day

Esencialmente, The Next Day es un disco de rock. Es algo que habíamos podido intuir gracias a la presentación de dos singles originales, “Where Are We Now” y “The Stars (Are Out Tonight)”. Era algo que sospechábamos después de enterarnos que el productor es Tony Visconti, responsable de discos como Young Americans, “Heroes”, Low, y el más reciente Reality de 2003. Por eso tampoco sorprendió cuando las primeras canciones conservaban algo de la vibra de la trilogía de Berlín, pero también despojaban el sonido del Duque, generalmente tan rico en capas y experimentación, para convertirlo en algo más primitivo, sacado de debajo de la piel.

Por eso decimos que The Next Day carece de maquillaje. Bowie no se escuda detrás de un alienígena, ni piensa un concepto desfachatado a través del cual poner patas para arriba el mundo de la música. Es Bowie, lo más cercano a una personalidad concreta al que lo podemos encontrar, y en este sentido brinda un disco superior a Reality y a muchos de sus trabajos más recientes. Hubo que esperar una década, pero The Next Day es uno de los mejores trabajos de Bowie en los pasados 20 años, si contamos esos 10 de silencio.

El disco es mucho más rockero porque también conserva el ensamble de artistas que lo acompañaron durante sus primeros años. No estamos hablando solamente de Visconti o de Earl Slick, el guitarrista de la gira de Let’s Dance que tuvo la difícil tarea de llenar los zapatos de Stevie Ray Vaughan, sino también de Steve Elson, un colaborador de Bowie de la década de los ’80 que aporta su talento en el saxofón. Por otro lado, también aparecen Gail Anne Dorsey y Sterling Campbell, que vienen acompañando al británico desde los ’90. Sin embargo, el ensamble de músicos se mantuvo reducido, colaborando en parte con la vibra “cruda” que tiene el disco.

The Next Day comienza con una canción homónima donde las guitarras y la batería marcan el camino a seguir por la voz sensual de Bowie, una combinación entre rock setentoso con algo de blues, con una melancolía directa y única cuando nos encontramos al cantante afirmando: “Here I am, not quite dying , my body left to rot in a hollow tree”. Vamos a admitir que no se trata de uno de los puntos altos del disco, pero a no desesperar, porque repunta.

Con “Dirty Boys”, una sutil sección de vientos acompaña a una también sutil distorsión de guitarra antes de encontrarnos con Bowie casi ahogado, también de una forma muy contemplativa, que se transforma en casi autobiográfica –llena de mentiras, como es la biografía exagerada del cantante- durante el estribillo, la parte más clara de la canción.

“The Stars (Are Out Tonight)” comienza con la parte más rockera del disco, donde las cuerdas arregladas por Bowie y Visconti, ejecutadas por Gerry Leonard y David Torn, son las verdaderas protagonistas. Siguiendo con esta misma vibra retro, llega “Love is Lost”, donde además la melodía de un sintetizador actúa como colchón a la batería, otra nueva oda a la contemplación y la melancolía. Al contrario de por lo menos sus tres discos anteriores, encontramos una profundidad diferente, una conciencia de la contingencia de Bowie como ser humano, quizás. Esto se refleja en la música, aparentemente comprendida por Visconti a la perfección.

Llegamos entonces a “Where Are We Now”, una canción que, como ya habíamos dicho, es mucho más tranquila y sosegada, y resulta sorprendente como elección para primer sencillo. Una canción lenta que experimenta como punto alto los llantos de where are we now de Bowie durante el estribillo.

“Valentine’s Day” es otro de los puntos altos del disco, con una fuerte guía de guitarra y que conserva el aire de melancolía del disco. Cuenta con un puente excelente, un estribillo aún más, y sencillamente hay que escucharlo para poder apreciar la grandeza de esta canción. La tristeza, llevada a canción de rock. Si Bowie realmente fuese un “artista de estadios”, debería cerrar con este tema. Afortunadamente es un poco más sofisticado.

“If You Can See Me” comienza con un grito que parece Bono de fondo –lo que no es una buena carta de presentación para nadie- pero después levanta cuando nos acordamos que es un tema de Bowie y se nos presenta una complicada progresión de guitarras, voces procesadas, y una batería esquizofrénica de fondo. Un pequeño sintetizador diabólico también acompaña.

Otra excelente canción, que mantiene una vibra ochentosa y rockera, es “I’d Rather Be High”, donde además de poder apreciar que la voz de Bowie, después de 40 años, sencillamente ya no es la misma, también nos encontramos con una canción desgarradora donde los coros repiten el pedido de Bowie con tonos levemente políticos.

“Boss Of Me”, por otra parte, también es un esfuerzo importante. Ya no vamos a seguir diciendo que es una canción conducida por la guitarra, pues la verdad es que casi todas las canciones de The Next Day lo son, sobre todo las mejores. Aquí nos encontramos con unos licks impresionantes, y un épico momento cuando estamos frente a frente al estribillo: “that a small town girl like you, would be the boss of me”. Una triste canción de amor, como sólo Bowie puede entregar.

A pesar del título, “Dancing Out In Space”, no es un regreso de Bowie a sus épocas más espaciales, sino una canción más rockera en la línea de sus primeros esfuerzos, pero con un poco más de producción. Si bien no es completamente memorable, palidece en comparación con las otras, es un buen esfuerzo.

En “How Does The Grass Grow”, nos encontramos con una distorsión propiamente británica del comienzo, para dar lugar a instrumentos analógicos que casi parecen digitales, y un tema que se acerca mucho al concepto de la trilogía de Berlín pero mucho más aggiornado.

“(You Will) Set The World on Fire” comienza como una posible colaboración entre Bowie con los Stones, pero luego incrementa su sofisticación sin perder para nada ese tinte crudo y primal de las canciones de guitarras. El estribillo es uno de los más épicos y memorables de este disco. “You Feel So Lonely You Could Die” es otro tema que, como el primer sencillo, baja mucho el tempo, cuando estábamos bien arriba. Pero eso no le quita el mérito a una canción bien arreglada, con unas tristes y desgarradoras vocales por parte del cantante.

Finalmente, llegamos a “Heat”, la última canción del disco, en la que lentamente nos vamos aclimatando con algunos sonidos ambientales y notas que suenan a lo lejos, acompañadas por una línea de bajo que crece y crece hasta terminar en los oídos, ahí pegada. De nuevo, encontramos a un Bowie delicado, meditativo, contemplando su carrera y vida, quizás. Se trata de una canción muy intimista, a veces retorcida, que va creciendo y creciendo. Una excelente forma de terminar The Next Day, con Bowie diciendo: “I don’t know who I am”.

La realidad es que Bowie está grande. Es un hombre de 66 años que, bien mantenido o no, está más cerca de tocar el arpa que de repetir sus tropelías juveniles. Con esto no estamos queriendo decir que le deseamos la muerte al Duque, sino que ha encontrado un momento justo para lanzar un disco que está lleno de reflexiones, no solamente en las letras sino también en la sonoridad de la música. Bowie se permite algunas distracciones juveniles, como “Valentine’s Day” y “I’d Rather Be High”, pero ciertamente The Next Day es uno de sus discos más melancólicos.

9/10

No hay nada de glamoroso en la melancolía. No hay drag Queens, escenarios producidos, música con capas y capas de sonidos que derrochan tensión sexual y libre. Hay una emoción corporal diferente, un anhelo, que como siempre, puede ser tomado de forma positiva como negativa. The Next Day es un disco debido desde hace años, no solamente por la espera sino por los niveles de reflexión. No podemos hablar de un Bowie maduro, pues una de sus gracias es ser siempre cambiante, un camaleón sonoro que generalmente supo lo que estaba haciendo.

¿Es uno de los mejores discos de Bowie? No, lamentablemente, ese título se lo pueden quedar varios trabajos de los ’70 y comienzos de los ’80 en los que Bowie explotó al máximo su versatilidad creativa. ¿Es uno de los mejores discos del año? Ciertamente, y también uno de los mejores que Bowie ha sabido sacar en este último tiempo. Es mejor que Reality, no solamente porque cuenta con el factor de realidad. Con The Next Day, el Duque ha sabido entregar algo de sí mismo, ya sea una verdad o una falsedad manufacturada, pero algo de sí mismo al fin. Y se puede sentir en cada nota de las canciones.

Fecha de lanzamiento: 11/03/2013
Discográfica: Columbia Records
Compra el disco: en iTunes
Escucha el disco: en Grooveshark
Canciones destacadas: “Valentine’s Day”, “(You Will) Set The World on Fire”, “I’d Rather Be High”

David Bowie - The Next Day by Bárbara M on Grooveshark