Los barceloneses Cyan pasaron ayer por la Sala Sol para presentar Delapso, su tercer trabajo después del EP Que viva ese ruido e Historias para no romperse. Este último álbum se publicó en febrero y es su disco menos luminoso musicalmente hablando, ellos mismos consideran que su rock es más sucio, intuitivo y emocionante, alejándose del "pop inofensivo convencional". Es cierto que Delapso es un paso más en una carrera que empezó en 2006 y, la verdad, es que Cyan en la Sala Sol sonaron mucho más agresivos que en formato físico, y eso siempre es un punto a favor para cualquier grupo, porque si te gustó su álbum, verles en directo no tiene desperdicio.

Cyan

A las 11 de la noche, Cyan se presentó en el escenario de la Sala Sol para ofrecer su música al público madrileño, donde tienen un buen número de fieles seguidores que corearon los estribillos de sus canciones sin dudar ni media palabra. Allí se presentaron los miembros de la banda: Javier Fernández a la voz, piano y guitarra, Jordi Navarro y Gorka Dresbaj a la guitarra y Sebastián Limongi a la batería. Javier Fernández comenzó la actuación sentado frente a los teclados, tocando las primeras notas melosas de "Aquitania", una canción con mucha épica, que le permitió intercambiar un estilo más pausado con la energía incontrolable del estribillo. Un in crescendo constante cada vez que cantaron aquello de "la marea está subiendo" y que le llegó al público.

La noche prosiguió con el ritmo desenfadado de "Mecanismos nocivos" y "Volando eléctrico", dos hits de Historias para no romperse que tienen un sonido más pop que las canciones de Delapso, pero que no desentonaron. Con menos presencias de los arreglos electrónicos, sonaron más duros y Sebastián Limongi se convirtió en uno de los grandes protagonistas de la noche. El batería llevó el ritmo durante un concierto de hora y media y, además, supo hacerse notar con una ejecución brillante y llena de garra. Así fue en "Belva", donde la batería de Limongi se convirtió en el contrapunto que acelera la canción y la hace explotar. Curiosamente, si escucháis su disco, no os causará exactamente la misma impresión, porque en directo suenan aún más espontáneos y rabiosos. En "Belva", Javier Fernández se olvidó de tocar los teclados y prefirió usarlos como una plataforma improvisada para sacar a su bestia.

El cantante de Cyan volvió a mostrar su cara más tranquila y belicosa con "Frovocador", después sonaron los primeros acordes de "Enfilando tu hoguera", una de las más celebradas por sus fans de Madrid. Es la canción más sombría y rockera de Delapso y Javier supo agravar su rango vocal para la ocasión, para terminar con un final eléctrico y especialmente movido. También hubo tiempo para rescatar más temas de su repertorio pasado como "En mi Nave", la pop "Para destriparme" y "Salitre", una versión de Quique González que Cyan ha sabido hacer suya totalmente, aunque no terminan de parecer tan cómodos como con sus propias canciones. "Para destriparme" es un buen ejemplo de lo diferente que suenan en su anterior trabajo, con las guitarras de Jordi Navarro y Gorka Dresbaj más limpias y claras.

CyanTras un parón para tomar aire, Javier anunció que iban a tocar una de las primeras canciones que hicieron juntos como grupo: "Calma". Como su propio nombre indica, este tema fue el momento más tranquilo que se vivió en la Sala Sol, con unas melodías mucho más sosegadas y con el cantante poniendo a prueba sus tonos más agudos. Tras esta breve calma llegó el momento más esperado, cuando sonó el punteo introductorio de "Ballet mental": más presencia de las guitarras eléctricas -a las que se echó de menos en algún momento- y la voz desgarrada de Javi Fernández. La canción, que habla sobre su propio proceso de composición, sonó enorme.

Especialmente electrónica sonó "Philippe Petit", una historial real sobre un famoso funambulista francés que según Cyan cometió "el crimen artístico del siglo" cuando caminó por una cuerda floja entre las Torres Gemelas. En esas, llegó el momento de enfilar la recta final del concierto con una de las canciones que deja entrever que Cyan tiene mimbres y gestos de grupo grande: con "Colectivo", Sebastián Limongi se lució a la batería. Con él como conductor del tema, el grupo presentó una canción que se convirtió en un himno coreado por toda la sala. Con la autobiográfica "Turistas heridos" (hemos dejado aqui nuestros corazones / retumbando al compás de esta ciudad) y "Congelados" abandonaron el escenario.

Poco después reaparecieron para rematar su actuación en Madrid con la inquietante "Solo es una herida", que fue de las canciones con más empaque de la noche. "Te Deslizas" fue el punto y final en la Sala Sol. Un concierto que habrá dejado totalmente satisfechos a sus seguidores y que habrá sorprendido a todos los que se presentaron con menos expectativas. Cyan no tienen porque ser "un colectivo de raro propósito", han compuesto canciones muy buenas y poseen un directo con mucha fuerza, que, con un poco de recorrido profesional, acabarán presentando en escenarios mucho más grandes y abarrotados de público. La calidad y las ganas las tienen, ahora, hay que darles tiempo.

Setlist


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Foto: Juan / The Fly Factory