Es un hecho común dentro del mundo de la música el que las bandas ganen fama por una canción que no define su sonido o está totalmente alejada de su estilo. En el caso de este grupo, no fue un tema diferente sino un remix el que los puso en el candelero, curiosamente, casi al final de su carrera. Sin embargo, "Missing" no es todo lo que tiene para ofrecer Amplified Heart de Everything But The Girl, el grupo inglés compuesto por Ben Watt y Tracey Thorn que tuvo su momento de mayor popularidad en los años 90, aunque ambos siguen trabajando en la música hasta el día de hoy.

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Amplified Heart fue editado en 1994 luego de un descanso obligado de dos años, en los que Ben Watt batalló con una enfermedad auto-inmunitaria. Sin embargo, no hay trazos de miedo o enojo en este larga duración de 10 canciones, pero sí dudas, pérdidas y relaciones en peligro de terminar o ya terminadas. El álbum también presenta la cara más pop-folk de la agrupación, que para esos momentos había abandonado casi por completo el jazz que definió a sus primeros intentos. Y es que el trabajo está compuesto prácticamente por puras baladas construidas con guitarra eléctrica y acústica y piano, además de algunos toques electrónicos minimalistas y hasta algunos arreglos de cuerdas.

Una de las grandes estrellas del álbum es la voz de Tracey Thorn, capaz de llevarnos por los mares de dudas, tristezas, pérdidas y desamores en los que navegan las melodías, pero siempre en una embarcación segura y esperanzadora. No es sólo que la intérprete tiene una tesitura hermosa, sino la emoción con la que desgrana las letras, compuestas tanto por ella como por el propio Watt, y obviamente inspiradas por los problemas que les trajo la enfermedad del músico.

Este trabajo es definitivamente un disco de invierno o para épocas post-rompimiento, de ahí que es difícil atrapar su sentido si no estás en una de estas situaciones. No obstante, la elegancia y encanto de los temas te va ganando poco a poco, especialmente porque el inicio es un poco más dinámico que el final. Ahí están por ejemplo "Rollercoaster" y "Trouble Mind", con sus influencias bossanova, o la semi-acústica "I Don't Understand Anything" con sus amables arreglos de cuerdas.

A la mitad llega una parte más de pop con "Get Me", en la que Tracey manifiesta sus dudas sobre el entendimiento que puede haber entre dos personas que parecen estar separándose gracias al paso de los años y las malas experiencias. Luego está la estrella del álbum, "Missing", melodía que originalmente ya tenía un dejo bailable pero al mismo tiempo melancólico que iba perfecto con la pérdida de la que habla la canción. El track fue el segundo sencillo de la placa y pasó sin pena ni gloria en los charts, sin embargo, un año después fue relanzado con un remix de Todd Terry que a la postre trajo la fama al conjunto y a este larga duración.

El remix permaneció más de 20 semanas en los primeros lugares del chart inglés, además de darle al grupo la apertura que hasta ese momento no habían podido lograr en Estados Unidos. Personalmente prefiero la original, pues la remezcla es un obvio hit discotequero hecho para la noche, de ahí que se pierde la emoción en favor del brillo de la pista de baile:

El álbum termina con una bonita balada "Two Star", un tema más movido titulado "We Walk The Same Line", otra balada no tan buena en la que aparece Watt en las vocales: "25th December" y "Disenchanted", acústica y calladita. Este no es un álbum estruendoso, ni siquiera innovador, pero sí elegante y melancólico, perfectamente bien producido y arreglado, muy de adulto contemporáneo, sí, pero también lleno de emociones de cualquier edad.

No obstante, el álbum también trajo una maldición, pues el éxito de "Missing" llevó a su disquera a insistir para que crearan baladas o temas que pudieran replicar la notoriedad de esta melodía. Y, aunque el grupo ya llevaba un tiempo experimentando en la electrónica, ninguno de sus dos discos subsecuentes pudo acercarse a lo que el par alcanzó con este hit. De hecho, el dúo terminó despidiéndose cinco años después con Temperamental para dedicarse a formar una familia y, en el caso de Watt, a la producción de discos y su carrera como DJ.

Amplified Heart es un buen pretexto para acercarse a la carrera de una banda que nunca temió utilizar el pop, el jazz o la electrónica siempre y cuando sirviera a sus propósitos musicales. Pero también es un álbum que funciona por sí solo, gracias a sus encantadoras baladas, acordes amables y pegajosos y gran emoción.