Pocos discos pueden ofrecer una variedad de relatos tan interesantes y bellos como
When I Said I Wanted to Be Your Dog de Jens Lekman. El sueco tiene una habilidad natural para contar historias, algo que queda muy claro luego de escuchar este álbum de 2004, su primer larga duración en forma, y en el que ya estaban presentes las mejores características de su sonido: cuentos musicales con un dejo de sarcasmo y mucho de imaginación, acordes sampleados con aires clásicos y de gran orquesta, y el encanto suficiente para seducir a cualquiera.

When I Said I Wanted to Be Your Dog

Ya de entrada, el librillo del CD nos recibe con una definición: "Una colección de grabaciones 2000 - 2004". Así, de inmediato nos enteramos que las melodías que constituyen este primer álbum en forma fueron compuestas durante los primeros años de la vida musical de Jens; algunas, como "Maple Leaves", ya habían aparecido incluso en uno de los numerosos EP's y sencillos de edición limitada que el cantante editó de manera independiente en los comienzos de su carrera.

Sin embargo, las melodías encuentran su hilo conductor en la voz del propio músico, un crooner en toda la extensión de la palabra, además de tener una cierta melancolía imbuida en los acordes y apoyada por la grabación lo-fi que Jens utilizó en este primer trabajo. Es un hecho que la producción no es tan fina como en sus discos más recientes, sin embargo, esta sensación de demos le da al disco un sonido más orgánico y una vibra cómoda y familiar que te lleva a creer cada palabra que sale de su boca, por más ridícula que suene.

When I Said I Wanted to Be Your Dog tiene momentos de un folk muy desnudo como en "Do You Remember the Riots", creada con el único apoyo de los chasquidos de dedos y una acompañante femenina; otros de reflexión y cuerdas como "The Cold Swedish Winter"; algunos más creados a partir de una estructura pop y el ukelele, como en "Julie" y "Psychogirl".

Algunos más fueron armados con la guitarra y los loops como la encantadora y angelical "Tram #7 to Heaven", o el tema que le da título a la producción; sin embargo, los momentos más brillantes llegan cuando Lekman suelta su lado más pop y le da rienda suelta a los samples y a las voces, como en "A Higher Power", "Maple Leaves" y "You Are The Light", tres de las estrellas de este álbum.

"You are The Light" estuvo incluso en los primeros lugares de popularidad en Escandinavia, lo que no es casualidad si consideramos que el tema tiene todos los ingredientes de un hit: trompetas pegajosas de gran orquesta, chasquidos, aplausos, cuerdas sampleadas y la idea súper-híper romántica de utilizar la única llamada en la cárcel para dedicarle una canción al objeto de su afecto. Por si fuera poco, el video del tema nos presentaba a Jens atrapado por la policía y en armadura cual príncipe azul, una estrategia realizada con poco dinero y mucha imaginación capaz de derretirle el corazón hasta al más desalmado:

Y sí, la música era fabulosa pero también hay mucho que decir sobre las letras. La placa está inspirada en momentos infantiles, las protestas en Gotemburgo, su pueblo natal, las chicas demasiado enamoradas y quizá un poco locas, la confusión del amor y hasta en la reina de Suecia. Frases como "If you ever need a stranger, to sing at your wedding (si alguna vez necesitas a un extraño que cante en tu boda)" incluso pusieron a Jens en problemas, pues durante mucho tiempo recibió de manera constante peticiones para tocar en las bodas de todos sus fans.

Otras como "I would cut off my right arm to be someone's lover (Me cortaría el brazo derecho por ser el amante de alguien)" o "At a Christmas-party, I'd hold your hair when you vomit (en la fiesta de Navidad, te sostuve el pelo mientras vomitabas", pueden sonar cursis hasta la tortura pero también son una señal clara de la manera en cómo este músico se pone el corazón en la mano y lo regala al primer suspiro, un defecto o virtud, dependiendo de cómo lo vean, que permite que su música sea tan única.

Es cierto, algunas letras también suenan demasiado falsas para ser verdad, tanto que a veces la gente se reía del músico en sus conciertos, pues no sabían cómo reaccionar ante tanta candidez, pero al final, esto no hace más que demostrarnos que este es un trovador hecho y derecho, un contador de historias con el suficiente encanto para llevarnos de la mano a un mundo en el que está bien actuar en la boda de un extraño, besarse en una iglesia o mostrar una amistad demasiado abierta, como si fueras el mejor amigo del hombre.

Repito, este es un disco que carece de la fina producción de I Know What Love Isn't, por ejemplo, y en realidad no es un álbum propiamente dicho. Es un conjunto de canciones, con historias lo mismo de amor que de guerra contadas a través de la óptica de un talento único. Es un disco de invierno, pero sabe bien en cualquier época del año, y es perfecto para acercarse por primera vez a la música de Jens Lekman.