Han perdido identidad, y me ha dolido. Deep Purple, una de mis bandas favoritas, con más de 40 años de historia, lanza su decimonoveno álbum. Lejos queda ya la época Blackmore, y no soy de los que se aferran al pasado del grupo. Disfruté con Bananas y Rapture The Deep, e incluso lo pasé muy bien viéndoles en directo, aun con los achaques vocales de Gillan, hoy de 67 años. Los adelantos de Now What?! no me dijeron mucho, y la voz de Ian evidenciaba que ya está para muy pocos trotes. Para mi decepción, el álbum completo no ofrece mucho más. Antes de escribir esta reseña de Now What?! de Deep Purple he escuchado el álbum una y otra vez en busca del talento que siempre tuvieron, y no he quedado satisfecho con lo encontrado.

critica de now what de Deep Purple

Mis expectativas con respecto al trabajo estaban ya a la altura del asumible desgaste de los años, y las había equilibrado bien con el apoyo de Bob Ezrin como productor, así como el talento de músicos como Steve Morse y Don Airey. Se podía augurar algo decente, pero con un Gillan que ha perdido tanta garganta, cantando de forma forzada y lineal, es difícil que los temas cuajen. Si añadimos a los impedimentos una dura falta de inspiración, nos encontramos con un repertorio de canciones bastante inconexas. Hay en Now What?! cortes que avanzan sin dirección concreta, con rifes que se diluyen en una mezcla de estudio un tanto desequilibrada, con estilo muy poco definido. A los Purple más clásicos los podemos encontrar en "Hell To Pay", muy a lo "Highway Star", aun con Gillan en tan baja forma. Después, mejor olvidar sus antiguas obras. Entre el resto, hay un poco de todo, tan mezclado y revuelto que, tras una buena cantidad de escuchas, uno aún no sabe a qué agarrarse.

Deep Purple siempre me pareció La Banda de los solos. Es quizás el elemento que más destaca en este nuevo álbum, los alardes técnicos de Morse y Airey. Breves, elegantes y rockeros, su escucha aislada es bien placentera. Sin embargo, no funcionan tan bien cuando se percibe tan descaradamente que se han introducido con calzador en el interior de las composiciones. La sensación de inconexión se repite en varias de las piezas, siendo un ejemplo perfecto "Body Line", con un pequeño duelo de guitarra y teclado que parece partir la canción en dos. Lo mismo ocurre en la peculiar "A Simple Song", que abre el disco. Un ambicioso in crescendo, con espectacular entrada de Morse, y que contiene posiblemente la mejor melodía del disco, cuenta con un solo de teclado espectacular. Éste le roba el protagonismo a toda la banda, pero termina de forma abrupta, y desconcierta.

Algunas canciones parecen hechas a trozos, cual falda hippie confeccionada a base de retales viejos. Un riff de aquí, una melodía vocal de allá, un arreglo de cuerda que no quedaría mal sobre esta estrofa. Así, muchos de loscortes aburren, sin melodías que ayuden a llegar al final de cada pieza, bases repetitivas -"Weirdstan", cargadísima de arreglos, por ejemplo, o "Out Of Hand", cuyo pesado riff y tono moderno suenan fuera de lugar-, e introducciones de relleno como la de "Uncommon Man", que alarga el tema hasta los 7 minutos, intercalando partes instrumentales que poco aportan. Da la impresión de que hayan intentado introducir desde el estudio las míticas improvisaciones que ofrecieron en directo durante su época dorada -a bocajarro-, pero no funciona.

5/10

La fragmentación estilística, tocando palos como el funk o el soul en canciones como "Aprés Vous" y "Blood From a Stone", que se añade al evidente detersorio vocal de Gillan, hace difícil reconocer a la banda que suena como Deep Purple, y es lo que realmente decepciona, lo que duele. La que suena, parece otra banda, y el papel que interpretan tampoco marcha. La mayoría de estas canciones no tienen chispa, les falta más feeling, y al no dirigirse a ningún lugar concreto, uno se pierde en la escucha. El camino se hace largo, aun con algunas partes emocionantes, los jugueteos con el progresivo, el rock melódico, el funk y demás, le hace sonar a todo y a nada. Hay porciones geniales, que no dejan de ser homenajes a su pasado, y el bonus track "It'll Be Me" es, en su simpleza bluesera, la que más he disfrutado, pequeños logros que le hacen ganar algunos puntos, pero pocos.

Intento olvidar que es una banda gigante, un pilar básico del rock y el heavy metal de hoy día. Intento dejar a un lado el hecho de que, cada vez que pruebo una guitarra, hago sonar "Smoke On The Water". Miro hacia el presente, hacia una banda de larga historia que lanza un nuevo álbum en pleno siglo XXI, con nombres entre sus filas que no tienen por qué haber dejado un altísimo listón en el pasado. Ni encarando así la escucha de Now What?! encuentro razones para recomendar este álbum a ningún amante del rock n' roll por encima de otros lanzamientos coetáneos. Y, como apasionado que soy, duele.

Fecha de lanzamiento: 26/04/2013
Discográfica: Verycords
Compra el disco: en Amazon.
Tres canciones destacadas: "A Simple Song", "It'll Be Me" y "Hell To Pay".

En la página web de la banda se pueden comprobar las fechas que han anunciado para presentar en directo Now What?!, aunque por ahora, nada en España o Sudamérica.

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Deep Purple - Now What?! by Edgar Carrasquilla on Grooveshark

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