Con un comienzo orquestal y cinemático, podemos escuchar finalmente The 20/20 Experience, el tercer disco de estudio de Justin Timberlake. No es un artista que cubramos regularmente en Cuchara Sónica, pero es interesante para meditar sobre la evolución de los músicos y artistas que tienen un comienzo más mainstream pero luego tienen la cintura para hacer algo realmente más acorde con sus aspiraciones. En esta reseña de The 20/20 Experience encontraremos que Timberlake se ha arriesgado bastante, entregando un esfuerzo mucho menos pop y considerablemente más soul que sus trabajos anteriores, con una madurez remarcada.

Justin Timberlake 20 20

En esta oportunidad, Timberlake vuelve a trabajar con su habitual colaborador Timbaland, sumando como productores y también compositores a J-Roc Harmon y The Tennessee Kids, entre otros. En este sentido, Timberlake siempre supo cómo asociarse a las personas adecuadas para dar rienda suelta a su voz y dejar atrás su nefasto pasado de boy band. A diferencia de sus compañeros de N’Sync, Timberlake tiene un olfato para la melodía, pero sus anteriores canciones carecen de la elegancia de The 20/20 Experience, un disco pensado, meditado, y desarrollado con tiempo y paciencia. Las diferencias entre este y Future Sex/Love Sounds residen en el clasicismo con tintes de experimentación de las canciones, sin abandonar la sensualidad.

Si tenemos que buscar un género en el cual encasillar este disco, una de las actividades favoritas de los periodistas de nuestra calaña, deberíamos ciertamente ubicarlo en la batea del soul. Timberlake se hace eco de la herencia musical de algunos de los grandes artistas de las décadas de los ’60 y ’70, fusionando un poco de blues y R&B por aquí, un poco de pop Motown por allá. Pero fundamentalmente soul, presente en casi todas las canciones. The 20/20 Experience es un disco que explora y explota la música negra en todas sus vetas más populistas, a pesar de que Timberlake es más blanco que la nieve. Sin embargo, es su voz, rica en texturas y capaz de llegar a notas sensuales y estiradas, la que le permite ahondar en estos géneros.

Por otro lado, es importante destacar la longitud de algunas de estas canciones, y la intencionalidad de este hecho. Desde el comienzo del disco, nos encontramos con canciones que son excepcionalmente largas para un disco pop, que rondan los 7 y 8 minutos, pero que al mismo tiempo le permiten a Timberlake hacer un juego exuberante entre melodías y ritmos. Este disco, además, se caracteriza por una ausencia importante de bases electrónicas, recurriendo a instrumentos electrónicos y juegos de voces de consola.

Una de las primeras canciones largas, y de hecho la encargada de abrir el disco, es “Pusher Love Girl”, donde Timberlake usa su marca registrada –ese encantador falsetto- pero baja el tempo al que nos tenía acostumbrados para poner énfasis en estructuras poco tradicionales. Esto da como resultado una interesante y sensual canción donde el cantante puede lucirse. Con la colaboración de Jay-Z, Timberlake continúa con la segunda canción, “Suit & Tie”, donde canaliza a una Marvin Gaye con una sólida canción de R&B y de nuevo nos encontramos con el romance y la conquista como eje central de la canción. En “Don’t Hold the Wall”, la música contemporánea se mezcla con algunos ritmos y percusiones étnicas para dar una canción más similar a los trabajos anteriores de Timberlake, pero mucho más tranquila.

En una de las mejores metáforas sexuales del año, “Strawberry Bubblegum” cuenta con una orquestación y coros femeninos donde Timberlake de nuevo se aboca al neo soul en un track de 8 minutos donde el comienzo es lento pero pronto nos encontramos con un tema atrapante, que debe mucho a 808’s and Heartbreaks de Kanye West, pero con el timbre característico de Timberlake. En “Tunnel Vision”, Timberlake se pone mucho más moderno con un cautivante R&B donde la voz es mucho más grave, pero juega con varias pistas. Con “Spaceship Coupe”, el cantante se vuelve a poner meloso y con falsetto, con excelentes coros de acompañamiento pero una pista de fondo un poco desconcertante, demostrando las aspiraciones un poco experimentales de The 20/20 Experience.

En “That Girl”, JT colabora con The Tennessee Kids, e incorpora además del soul algunas melodías sureñas en una canción con sección de vientos y excelentes vocales. Es ciertamente uno de los puntos altos del disco y debería ser considerada como un próximo sencillo. De nuevo, la temática es el amor, mientras Timberlake confiesa que está enamorado con “esa chica”. Toda una declaración de principios, “Let the Groove In”, donde Timberlake canta sobre un sample de "Alhamdulillahi", de Explorer Series: Africa-Burkina Faso – Rhythms of the Grasslands con lo que nos encontramos con una fusión entre el R&B y la música africana. “Mirrors”, el segundo sencillo del disco, también un trabajo fuertemente influenciado por el soul de los años ’80, con aspiraciones de Prince, pero con una estructura que nos transporta por diferentes tonos. El disco cierra con “Blue Ocean Floor”, que combina algunas bases modernas con una melodía tranquila que de nuevo aprovecha el rango vocal de Timberlake.

Esta reseña de The 20/20 Experience sólo puede terminar de forma positiva. ¿Es este disco revolucionario? No, pero es una brisa de aire fresco. Mientras algunas bandas están dedicadas a concentrarse en sumar más y más sintetizadores a su música, Timberlake decide mantenerlo mucho más analógico y melódico, sin perder la complejidad de las composiciones. Por otro lado, los otros exponentes del soul que podemos encontrar en este momento –James Blake, por ejemplo- se han abocado a la experimentación más sonora, mientras que Timberlake opta por jugar con la estructura de las melodías tradicionales del soul clásico de los años ’60, agregando algunos toques Motown, y estirando las canciones a duraciones inusitadas para un cantante como Timberlake. Lo bueno es que no se ha dejado encasillar, y mientras la crítica y los fans esperaban algo mucho más parecido a su material anterior, Timberlake sorprende divirtiéndose un poco.

8/10

Por supuesto, el disco tiene sus fallas. Algunas canciones son tan largas que pierden la esencia de esos mismos himnos soul que pretende emular: las grandes canciones del género tienen apenas algunos minutos de duración, puesto que no podían permitirse durar demasiado para no aburrir en los discos de 48 revoluciones ni pasarse de la duración óptima de los elepés. Por otro lado, es fundamental destacar que Timberlake no copia, sino que también incorpora algunos de los movimientos estéticos presentes en el soul actual, y sampleando como los grandes artistas de los ’90. Está en la estela de los grandes discos de Marvin Gaye, Stevie Wonder, y las bandas de Motown. Las canciones están producidas de forma impecable. Es una apuesta muy grande, que Timberlake logra recuperar con creces. Sabe que tiene las capacidades vocales para poder soportar este tipo de ritmos. En su arte, Timberlake es uno de los mejores. Y no sería sorpresa encontrar este disco en las listas de los mejores del año, dentro de unos meses.

Fecha de lanzamiento: 15/03/2013
Discográfica: RCA
Compra el disco: en iTunes
Tres canciones destacadas: “Pusher Love Girl”, “Mirrors”, “That Girl”
Escucha el disco: en Grooveshark

Justin Timberlake 2020 by Bárbara M on Grooveshark