Los Yeah Yeah Yeahs han recorrido un largo camino desde su debut como parte de la movida neoyorquina allá por el año 2000. Trece años y cuatro discos después, el trío liderado por Karen O ha abandonado, en su cuarta producción, el garage punk de su primer intento para abrazar diversas influencias y darse vuelo con los experimentos sin permitir que temor a equivocarse los detenga. El resultado es su disco más ecléctico hasta la fecha, testigo de un grupo que no busca complacer a nadie más que a ellos mismos. Esta es nuestra reseña de Mosquito de Yeah Yeah Yeahs.

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Una de las cosas que siempre fue digna de mención, respecto a esta agrupación, es su capacidad para reinventarse con cada disco. La banda pasó del punk, el garage y el ruido en Fever to Tell, a una producción más pulida en Show Your Bones, para terminar con la madurez electrónica de It's Blitz. Sin embargo, para este álbum nos la han puesto difícil a la hora de buscar definiciones sonoras pues, a diferencia de los mencionados trabajos, que tenían una línea musical obvia (con todo y uno que otro salto), Mosquito salta de un ritmo a otro sin ninguna continuidad, ofreciendo estilos tan diversos como el gospel, la electrónica, el reggae y hasta un poco del post-punk de su álbum debut.

Este trabajo muestra, así, a una banda desafiante y segura que nuevamente ha decidido romper las ataduras para comenzar prácticamente desde cero. Es de notar que el experimento no ha sido totalmente exitoso, pues a primera escucha algunas de las canciones se desdibujan en su rareza, además de que sólo son dos los sencillos más obvios de la producción. El primero es por supuesto "Sacrilege", una de las cartas fuertes del álbum y que, según ha dicho la misma agrupación, nació en Nueva Orleans, lo que explica el coro gospel de su segunda mitad, un plumazo de genialidad que calza perfecto con la grandilocuencia de la canción y sus intérpretes.

Después llega "Subway", melodía que rinde homenaje a Nueva York desde adentro: las lentas ruedas del subterráneo se abren paso con una que otra guitarra y las voces susurradas de Karen O, creando un interesante contraste entre el energético primer track y la paciente electrónica del segundo tema. Mientras tanto, "Mosquito" rinde homenaje al rock and roll de tintes clásicos, guitarras de estadio y bajeo incesante que parece haber influenciado la nueva imagen rubia y rockanrolera de su vocalista. La canción es definitivamente energética y la guitarra de Nick Zinner es inmaculada como siempre, aunque el resultado suena un poco hueco luego de varias escuchadas. Esta influencia rock también la podemos encontrar en "Area 52", quizá la peor canción del disco, con todo y que su sonido es lo más cercano a la suciedad y saturación de sus primeras entregas.

Dentro de la línea rock, pero con un sonido más actual tenemos "Slave": sensual, exótica, atrevida, oscura, guitarrera y bien plantada, quizá de las más fáciles de escuchar y digerir. Esta melodía sobresale como un buen ejemplo de la pensada evolución que la banda es capaz de ofrecer, al igual que "Under the Earth", otra de las joyas del álbum y un experimento exitoso inspirado por el reggae.

Mosquito también ha traído nuevos aliados para las locuras de estos tres. "These Paths", producida por David Sitek, revuelve en la electrónica con medianos resultados y un final un poquito chocante cortesía de los gruñidos demasiado agudos de la vocalista de la banda. Por otro lado, James Murphy se encargó de la rockera a "Buried Alive", construida con guitarras y un mood muy oscuro y experimental que es interrumpido al medio tiempo para que Dr. Octagon puedan proveer sus versos. El resultado es bastante medianón, aunque no deja de ser interesante.

Finalmente está la parte de las baladas, que ya sabemos a esta agrupación le sale tan bien. "Always" está construida con algo de calipso, mientras que "Despair" utiliza guitarras repetitivas y una potente batería para dar un poco más de garra al amor que desborda la frontwoman del grupo. Finalmente "Wedding Song" cierra magistralmente el disco con un romanticismo muy oscuro y un intermedio inspirado en el The Cure de Disintegration, consiguiendo conquistar gracias al candor de Karen y la emoción de la melodía.

Uno de los fallos de este álbum está en las palabras. Y es que los títulos no sólo son simples, también literales, pues describen "demasiado bien" el estilo e influencias que el grupo utilizó, algo que realmente no había ocurrido en el pasado. Pero además están las letras, que personalmente me parecieron muy flojas, navegando entre aliens, amor y mucha repetición, pero nada realmente convincente. Todo esto podría dejarse de lado si no fuera porque el álbum carece de dirección pues, como ya dije al principio, esa diversidad de géneros es lo mismo su crimen que su fortaleza.

El problema quizá es que no es un álbum tan digerible como lo ha sido su música en el pasado, y no se siente como una colección de excelentes canciones, sino como algunos muy buenos sencillos y varios temas de relleno. Por momentos hace extrañar la fuerza mueve cabezas del pasado y esa simpleza bien llevada de la que siempre presumieron. Vaya, no es que sea un disco malo en general, simplemente que tantos ingredientes han sepultado por momentos la inmediatez y la energía de una agrupación que siempre ha sabido cómo construir hits sin perder la calidad.

No obstante, al final hay que reconocer la disposición del grupo para cambiar y mostrar algo diferente, pues lo que es un hecho es que Mosquito es ellos y nadie más. La agrupación supo incorporar los ritmos sin perder el paso, y mostrarse segura en cada vuelta del camino, enarbolando la capacidad interpretativa de Karen, las tremendas guitarras de Nick y el potente golpeteo de Brian como la base de este nuevo estilo. El álbum tiene muy buenos momentos y algunas de las mejores canciones de su carrera, lo que permite salvar los escollos que dejó la falta de cauce.

7/10

En fin, lo que es un hecho es que Mosquito dividirá opiniones y que realmente no llega a igualar los mejores momentos de los neoyorquinos. Personalmente me pareció un álbum mediano a secas, pero lo que tenemos que reconocer es que los Yeah Yeah Yeahs han seguido y seguirán labrando un camino lleno de originalidad e ingenio para sobrevivir íntegros al paso de los años, algo que muchos de sus compañeros de generación no han podido conseguir.

Fecha de lanzamiento: 16/04/2013
Discográfica: Interscope
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Tres canciones destacadas: "Sacrilege", "Slave" y"Wedding Song".