Hay un romance eterno entre The Cure y el público latinoamericano. Por un lado, la distancia, provocada por la lejanía geográfica y la propia carrera de la banda inglesa, entre otras cosas, ha alimentado las expectativas de muchos fanáticos respecto a los shows en vivo de este colectivo. Por el otro, el arte del grupo es capaz de tocar sin condiciones las almas de los latinoamericanos, cosa que puede parecer curiosa si consideramos que no somos muy propensos a la tristeza. Sin embargo, lo que es un hecho es que la ausencia alimentó el cariño, como quedó demostrado en la triunfal gira que el grupo realizó por el sur y centro del continente y que visitó países como Brasil, Paraguay, Argentina, Perú y Colombia, para cerrar en México este domingo 21 de abril. Así vivimos a The Cure en México.

The Cure

La velada ya se anunciaba espectacular luego de ver las reseñas que obtuvo la agrupación a su paso por Latinoamérica y enterarnos del setlist que, como Smith lo había prometido, alcanzó las 3 horas de duración, con una selección de 42 canciones de todas sus épocas y estilos. No obstante, el grupo tiene un cariño especial por México, de ahí que decidieron cerrar su gira con una actuación de 4 horas de duración y 50 canciones, todo un récord que nos dejó agotados y muy, pero muy emocionados.

La cita comenzó desde las 17 horas con tres grupos abridores, no obstante, muchos, como su servidora, preferimos llegar a las 8 para el plato principal. Así, nos encontró el Foro Sol en medio de una muchedumbre que poco tuvo que ver con aquella que acompañó a la banda en sus inicios. Padres con sus hijos, hombres y mujeres de mediana edad en plan de fin de semana y, en menor medida, darks y punks, además de uno que otro clon de Robert Smith: todos unidos por más de tres décadas de carrera musical tan diversa como la propia muchedumbre.

La espera, condimentada por un temblor de 6 grados que dio la nota de susto a la noche, terminó finalmente a las 20:35 horas, cuando el grupo salió vestido de negro en medio de los acordes de Tape, el audio introductorio que también utilizaron durante el tour promocional de Wish en 1992, para comenzar la primera de cuatro horas de concierto. Así, fueron dos melodías precisamente de esta producción: "Open" y "High", las que hicieron los honores en esta reunión espectacular.

El grupo combinó en esta primera parte su lado más pop con algunos sencillos de discos no tan populares y otros de sus épocas más oscuras. De ese modo tuvimos melodías como "The End of the World", la maravillosa "Lovesong" que puso a todo el mundo a cantar; "In Between Days", "Pictures of You", "Play for Today”, que unió a todo el Foro Sol en una sola voz para los coros; "A Forest", la encantadora "Mint Car", que personalmente me gusta más en disco que en vivo; "One Hundred Years" y "End", entre otras.

Parco como de costumbre, Robert Smith no habló demasiado, se limitó a dar las gracias tanto en español como en inglés y pronunciar un par de comentarios que francamente apenas alcancé a escuchar, pero la verdad es que no lo necesitábamos. Hay que decir que el músico conserva la misma voz que hace 30 años, lo cual es todo un logro considerando que prácticamente no ha parado de producir discos y hacer giras desde los inicios del conjunto. Además, el intérprete se permite de vez en cuando uno que otro baile, grito y sonrisa para levantar la expectativa del público, que en este caso se mostró entregado en los momentos más espectaculares y respetuoso en los menos familiares.

Porque hay que decir que la banda ya es un clásico de la música, pero un clásico de temas pop. Que las más de 50 mil almas que llenaron el recinto conocen melodías como "Friday I'm In Love" es un hecho, como lo es el que la gran mayoría no estaban familiarizados con sus partes más oscuras, aunque igualmente famosas entre los fans de hueso colorado. Es decir, temas como "One Hundred Years" o "Sleep When I'M Dead" pasaron medio desapercibidos para una gran parte de la audiencia, lo que es una injusticia, pero lo cierto es que un recinto tan grande en capacidad como este se llena gracias a los clásicos, para bien o para mal.

El primero de cuatro encores abrió con "The Kiss", melodía que también inauguró la parte más floja de la noche. No porque la calidad no fuera la misma, ni siquiera porque las melodías no sean grandes testigos de la parte más guitarrera del grupo y en algunos casos la más experimental. Simplemente porque los primeros tres encores contuvieron pocos hits, lo que provocó incluso que mucha gente comenzara a salirse después del segundo.

Es curioso, porque en México hay una costumbre muy arraigada de pedir más canciones en cualquier concierto y, en este caso, que tuvimos 50 para elegir, no sólo no se pidieron más, muchos ni siquiera aguantaron hasta el final. Y sí, fue cansado, y por momentos el audio no fue tan fino como lo hubiéramos esperado, y hay temas que sólo disfruta quien conoce la discografía completa, pero eso no significa que esta no sea una banda bien aceitada, parada en el escenario sin grandes aspavientos pero con mucha energía y mucha calidad.

Esta segunda parte tuvo tres temas de una de sus mejores producciones: Disintegration, además de tracks como "Cold", la maravillosa "The Hanging Garden", la conocidisima "Fascination Street" y "Primary", entre otras. Fue quizá la parte más apagada, al menos para la gente de las gradas, donde yo me encontraba, pero creo que muchos la disfrutamos por igual.

Finalmente, el grupo abrió una nueva pausa para iniciar la parte final del recital y traer de nueva cuenta los hits. "The Lovecats", "Close to Me" y "Hot Hot Hot!!!" pusieron a bailar a todo el mundo; después Robert Smith nos sorprendió interpretando "Three Imaginary Boys" y "Fire in Cairo" con el único auxilio de su guitarra, demostrando que, con todo y los años y los kilos de más, sigue siendo el mismo joven de encrespada melena que dio inicio a la agrupación en los años 70. Así, el grupo cerró con "Boys Don't Cry", "10:15 Saturday Night" y "Killing an Arab" una noche de cuatro horas cargadas de recuerdos y cansancio, sí, pero también de grandes emociones.

Es un hecho, este grupo ya no viene a sorprender, sino a cosechar el trabajo de varias décadas. También que las melodías más pop que ha creado a lo largo de los años ya se han convertido en clásicos, y los clásicos atraen a todo tipo de la gente, independientemente de que definan o no el estilo del grupo. Personalmente, me parece que el conjunto podría fácilmente crear un setlists de 2 horas cargado de éxitos y recoger su dinero tranquilamente. Pero el esfuerzo se agradece, especialmente cuando se trata de un esfuerzo de 50 melodías de una banda tan grande como esta.

Sí voy a decir, no obstante, que siento que el tamaño de la audiencia le quitó un poco de la emoción que tuvimos en las pasadas visitas del grupo, o quizá es que ya nos estamos acostumbrando un poco más a verlos por estos lares. Pero más allá de eso y del sonido un poco turbio, creo que este fue un show completo y bien cimentado. Y que la espera, como siempre, valió la pena.

SETLIST:

  1. Open
  2. High
  3. The End of the World
  4. Lovesong
  5. Push
  6. In Between Days
  7. Just Like Heaven
  8. From the Edge of the Deep Green Sea
  9. Prayers for Rain
  10. Pictures of You
  11. Lullaby
  12. Sleep When I'm Dead
  13. Play for Today
  14. A Forest
  15. Bananafishbones
  16. The Walk
  17. Mint Car
  18. Friday I'm in Love
  19. Doing the Unstuck
  20. Trust
  21. Want
  22. The Hungry Ghost
  23. Wrong Number
  24. One Hundred Years
  25. End

    Encore:
    
  26. The Kiss
  27. If Only Tonight We Could Sleep
  28. Fight

    Encore 2:
    
  29. Plainsong
  30. The Same Deep Water as You
  31. Disintegration

    Encore 3:
    
  32. Shake Dog Shake
  33. Cold
  34. A Strange Day
  35. The Hanging Garden
  36. Fascination Street
  37. Charlotte Sometimes
  38. Primary

    Encore 4:
    
  39. Dressing Up
  40. The Lovecats
  41. The Caterpillar
  42. Close to Me
  43. Hot Hot Hot!!!
  44. Let's Go to Bed
  45. Why Can't I Be You?
  46. Three Imaginary Boys
  47. Fire in Cairo
  48. Boys Don't Cry
  49. 10:15 Saturday Night
  50. Killing an Arab

Foto: Ocesa