Dentro del denominado género indie en España, Lori Meyers son un grupo bastante controvertido. Hablo por experiencia propia y por los comentarios que he escuchado constantemente: o te gustan o no puedes soportar su música; incluso hay mucha gente que no traga con la forma de cantar de Noni Meyers. Con su tercer y cuarto disco de estudio, Cronolánea (2008) y Cuando el destino nos alcance (2010), confirmaron que eran una de las bandas con más tirón en todo el territorio nacional y no tenían el más mínimo problema para llenar cualquier sala. Pude verles hace años en La Riviera de Madrid, en la gira de Cuando el destino nos alcance, y me ganaron con su directo. No tienen un sonido espectacular, ni una calidad musical fuera de lo normal, pero la conexión con su público y ofrecer un espectáculo divertido durante dos horas también son fundamentales en un buen directo. Con su quinto trabajo, Impronta, recién publicado, qué mejor momento que este para recopilar sus 10 canciones indispensables.

Lori Meyers

Lori Meyers ha ido mutando su estilo musical con sus nuevos discos. Tras despuntar con Viaje de estudios (2004) y Hostal Pimodán (2005), y tras ser comparados hasta la sociedad con los también granadinos Los Planetas, los chicos de Loja dieron un giro hacia un sonido más artificial: incluyeron sintetizadores en sus canciones, potenciaron las melodías rápidas y la voz de Noni se convirtió en la principal protagonista. Con Impronta, el experimento ha ido hacia adelante, han anegado las canciones con teclados y sintetizadores y han perdido mucha de esa fuerza que me sorprendió en sus conciertos. No tengo ninguna duda de que canciones como "Planilandia" y "Emborracharme" serán coreadas masivamente en su próxima gira, pero hay quien echará de menos más pop-rock y más mala leche.

10. La búsqueda del rol

(Cronolánea)

Esta canción ejemplifica muy bien el cambio musical y la profesionalización que hubo en Cronolánea, donde contaron con Ken Coomer (batería de Wilco y Uncle Tupelo) como productor. Dejando atrás sus dos primeros álbumes, las canciones sonaban mucho más limpias y cristalinas. "La búsqueda del rol" es una de las baladas acústicas del disco que mejor suena y que nos recordó a los grupos españoles de pop de los 60. También es interesante que en este disco ya se va intuyendo los primeros experimentos electrónicos de Lori Meyers.

9. Sus nuevos zapatos

(Hostal Pimodán)

¿Qué grupo español podría ser capaz de dedicar una canción a salir de compras con una chica? Sí, Lori Meyers. Aunque la gente recuerda mucho más "Aprendiz" de Hostal Pimodán, este tema me parece mucho más original y tiene elementos fundamentales en su música: melodías atractivas, los coros siempre de fondo y muchos tópicos sobre las relaciones sentimentales que invaden sus letras.

8. Huracán

(Impronta)

El último álbum de Lori Meyers me ha dejado bastante frío, pero había que recuperar alguna canción para este Top 10. "Huracán" no va a ser la más coreada en sus conciertos, pero es la más original y psicodélica de Impronta con gran diferencia. Guitarras más rockeras mezcladas con una atmósfera de sintetizadores, batería, teclados y sonidos casi espaciales. Un tema muy atractivo y con una letra mucho más abierta a la libre interpretación.

7. Mujer Esponja

(Viaje de estudios)

Canción extraída de su primer disco y que, irremediablemente, nos recuerda a las melodías de Los Planetas y a la peculiar voz de Jota, el líder y cantante del grupo granadino. La época más power-pop del grupo, con canciones como "Mujer Esponja": coros constantes, melodías pegadizas e historias cercanas para cualquier adolescente o veinteañero con líos amorosos en su cabeza.

6. Corazón elocuente

(Cuando el destino nos alcance)

Llegó la época de los cambios más bruscos con Cuando el destino nos alcance, y a muchos no les agradó demasiado que los sonidos dance se incorporaran a la música de Lori Meyers. "Corazón elocuente" es un tema sobrecargado de ruidos, el bajo marcando el ritmo y la voz de Noni en primer plano. Una canción diferente dentro de su discografía y, sobre todo, muy bailable. A partir del minuto 2:30 parece inspirada en la onda new wave de The Jam.

5. Mi realidad

(Cuando el destino nos alcance)

"Mi realidad" es el super-hit absoluto en la carrera del grupo. Primer single que complementó su característico pop-rock con música electrónica sin ningún tapujo. Unas melodías facilonas, repetitivas, pero muy efectivas y un estribillo que penetró en la cabeza de los fans como una bala. No es un concierto de Lori Meyers si no entonan aquello de Mi mundo que es mi realidad... Un objetivo claro: bailar, bailar y bailar.

4. Tokio ya no nos quiere

(Viaje de estudios)

Un tema para los fanáticos de los inicios de Lori Meyers, cuando sus canciones parecían fluctuar entre el rock indie español de Cecilia Ann y grupos pop añejos como Los Brincos. Nada de experimentos con sintetizadores ni ritmos endiablados, solo una balada romántica con una melodía hipnótica que encaja perfectamente con la voz del cantante.

3. Luces de neón

(Cronolánea)

"Luces de neón" fue el primer single de su tercer disco y dio la clave para el éxito del grupo. Melodías rápidas muy fáciles de digerir y un estribillo contagioso. Es una de sus canciones más de desamor más reconocidas y merece estar en los primeros puestos de este top 10: Que mi amor es inmigrante, de tu corazón.

2. Rumba en atmósfera cero

(Cuando el destino nos alcance)

Posiblemente una de los temas más infravalorados de su penúltimo disco, a mí me parece la más interesante y atractiva. El álbum recibió malas críticas por el cambio de rumbo y fue catalogado como mainstream porque Sebastian Krys, quien había colaborado anteriomente con Shakira o Marc Anthony, se puso al mando de la producción. "Rumba en atmósfera cero" reflexiona a ritmo de rumba y guitarra sobre el vacío existencial.

1. Alta fidelidad

(Cronolánea)

Para el primer puesto elijo la versión más movida y rockera de Lori Meyers. Parece que todo va a sustentarse en la guitarra acústica que abre el tema, pero "Alta fidelidad" muta con las guitarras eléctricas y un Noni Meyers más agresivo y menos melódico de lo habitual.