Aunque el trip-hop surgió como género musical en los años 80, fue en la siguiente década cuando alcanzó su época de mayor esplendor gracias a discos como el Blue Lines de Massive Attack y el Dummy de Portishead, publicado cuatro años después. El álbum es una joya de principio a fin, sin embargo, hay una canción que sobresale y que hasta este día se ha convertido en la joya de la corona de esta agrupación. Hoy dedicamos este espacio para hablar precisamente de "Glory Box" de Portishead.

portishead-glory-box

Portishead surgió como grupo en 1991, pero no fue sino hasta tres años después que editaron este primer larga duración con Geoff Barrow y Beth Gibbons como únicos miembros. De hecho, Adrian Utley se incorporaría a la banda de manera definitiva hasta poco después del lanzamiento del álbum, aunque en realidad podemos considerar que ya era miembro de la agrupación desde antes, pues no sólo ayudó a co-producir el álbum, también colaboró en la composición y tocó en la mayoría de las melodías. La placa ocupa numerosos samples, guitarras y baterías bien puestas, teniendo como elemento único a la voz de Gibbons, lo mismo susurrante, sensual que emocional y oscura.

A pesar de la ya conocida reticencia del entonces dúo a dar entrevistas, la placa se convirtió muy pronto en un hit en Inglaterra, logrando asimismo poner al grupo en el mapa musical estadounidense. Y sería precisamente este sencillo, editado el 2 de enero de 1995, el que ayudaría a delinear las posibilidades comerciales de la banda, algo que ellos mismos ya habían anticipado y con lo que no estaban muy de acuerdo, según confesó el mismo Geoff en una entrevista para Pitchfork:

"Nuestro mayor exito fue "Glory Box". Y tuvimos una pelea con nuestra compañía porque no queríamos lanzarla como sencillo pues sentíamos que era demasiado comercial... Perdimos el argumento, por supuesto. ¡Pero nos compramos una casa! (risas) Lo que es grandioso en realidad, aunque, cuando la tocamos en vivo, nos sentimos un poco como monos tocando.

Hay que decir que la melodía no tiene una construcción necesariamente estándar, no obstante, sí contiene elementos que cautivan al oído, comenzando por el delicado sample que la lleva de principio a fin y que pertenece al tema ""Ike's Rap II" de Isaac Hayes.

Aunque la atmósfera de la versión original y la que la samplea es la misma, esta última toma un sabor diferente gracias a la guitarra de Utley, pues es este instrumento el que le da un ritmo más comercial y prendido a la canción. Finalmente tenemos a la Gibbons, y una letra de amor no muy tradicional, en la que la cantante invita a salirse un poco de los roles tradicionales para permitir que el amor fluya. Pero es sobre todo la frase principal: “Give me a reason to be a woman (Dame una razón para ser una mujer)” la que se ha quedado grabada en el subconsciente colectivo, pues el fraseo entre desesperado y cautivante de la inglesa es sumamente evocador.

La interpretación de hecho tiene un cierto sabor a jazz, sabor que curiosamente se quedó también en el video oficial, en el que Beth personifica a una cantante de este género actuando en un club y como eje de la historia.

Era obvio que un tema tan clásico como este tuviera varios covers, aunque yo me decidí por uno curioso y no tan elaborado. En este caso tenemos a la canción interpretada nada más y nada menos que por Kings of Convenience en un concierto, con Erlend Oye llevando las vocales, lo que por supuesto provoca risas en el público, especialmente cuando llega el momento de la frase principal.

En fin, “Glory Box” podrá haber sido considerado como un tema “demasiado comercial” por sus creadores, pero lo que es un hecho es que es una de las canciones que permitió que Portishead saliera del nicho para conquistar a todo el planeta. No es la mejor de Dummy y en justicia hay que decir que ni siquiera define el resto de la producción, pero sí la cierra con broche de oro. Es, además, un gran clásico de la música actual.