¿Cuál es el verdadero sonido del verano? Muchas veces nos encontramos diciendo que algunas canciones son frescas y soleadas. Pero ¿qué queremos decir realmente? Por suerte, uno de los debuts más interesantes en lo que va del 2012 nos permitirá apreciar qué se quiere decir con esto. Bigfoot, el disco debut de Cayucas, es uno de los esfuerzos más divertidos, desencajados y relajados en lo que va del año. Editado a través de Secretly Canadian, es uno de los trabajos que no te puedes perder y ciertamente debe formar parte del top 10 de los discos que se han editado en estos últimos meses.

Cayucas

En este sentido nos vamos a oponer a los señores popes de Pitchfork, quienes le otorgaron al disco un paupérrimo 4.9 definiéndolo como poco trascendental. Vamos a estar de acuerdo en este último punto, este disco no cambiará la historia de la música, no presenta nada novedoso, y probablemente no lo encontraremos en alta rotación próximamente. ¿Eso hace que el disco sea malo? ¡Para nada! Bigfoot es un disco breve, efectivo, lleno de pequeños hits que nos estarán haciendo mover la patita en poco tiempo, con voces distantes, una percusión interesante y tropical que toma tanto de los Beach Boys como del primer disco de Vampire Weekend.

El proyecto de Cayucas comienza cuando, en 2011, su fundador Zach Yudin publica la primera canción bajo el mote de Oregon Bike Trails. En esta época, la banda estaba trabajando con el sello Father/Daughter Records. Al incorporar más músicos, que le terminan aportando un volumen importante a las canciones, Oregon Bike Trails se transforma en Cayucas, que firma con Secretly Canadian (el hogar de Jens Lekman, jj, Yeasayer, Suuns, Damien Jurado, y más) y edita su primer single llamado “Swimsuit”. Este primer single está ausente de Bigfoot aunque tampoco tiene desperdicio.

La banda se completa con Ben Yudin (el mellizo de Zach) en bajo, Banah Winn en teclados, Casey Wojtalewicz en batería y Christian Koons en guitarra. El nombre de Cayucas está tomado de una ciudad costera de California, y este aire costero y playero se puede notar en todas las canciones. Sobre las influencias sonoras de la agrupación, no podemos evitar hacer esta comparación con el debut de Vampire Weekend. Con la excepción de las vocales procesadas con eco en las canciones de Cayucas, el disco tiene un aire importante a aquellas canciones geniales de Vampire Weekend como “Cape Cod Kwassa Kwassa”, en donde la percusión de world music le agrega un toque tropical a fraseos divertidos de guitarra.

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Esto se puede notar en cada una de las canciones de la banda, pero particularmente en “A Summer Thing”, donde Yudin habla sobre un romance de verano, acompañado por la melodía de un piano y una guitarra con un flamenco distorsionado. Por otro lado, en los primeros temas del disco, como “Cayucos”, el efectivo primer tema, como en “High School Lover”, notamos esta influencia de los niños hipsters del indie rock. Esto no quiere decir que Bigfoot sea un elepé anacrónico: de hecho, gracias a contener únicamente ocho canciones, es de una escucha agradable. En “East Coast Girls”, la banda sonora de una fiesta en la playa se acompaña de una percusión tribal y unos cánticos de la banda. Y esta influencia de todo el mundo se plasma completamente en “Ayawa ‘kya”, con un nombre impronunciable pero altamente pegadiza.

No podemos decir que esperamos mucho de Cayucas, y serán muchos los que elegirán desecharlos como meros imitadores de Vampire Weekend. Pero si lo que buscamos es el soundtrack de una época, de una sensación, Bigfoot es el disco perfecto para retratar un día de verano con amigos. Si apreciamos esto, entonces hay que correr a escucharlo, a continuación: