Era el 28 de junio de 1999 y prácticamente pocos se habían olvidado de Soda Stereo y sus tiempos de gloria. Habían pasado casi dos años desde aquel mítico recital en el River Plate de Argentina pero, a diferencia de sus fans, los tres músicos parecían estar inmersos en todo menos la nostalgia. Mientras Charly Alberti se dedicó a revolucionar el mundo de la música y el Internet y Zeta se instaló en su papel de promotor de bandas, Gustavo Cerati decidió tomarse un breve descanso familiar, al término del cual regresó a la música con puros proyectos electrónicos. Pero la voz no podía descansar para siempre y fue así que, ese día de 1999, el argentino editó el que sería su regreso triunfal a los escenarios. Para recordar este magnífico álbum, y a Gustavo, a tres años del ACV que lo mantiene en coma, hoy hacemos un repaso por la historia de Bocanada de Gustavo Cerati.

Gustavo Cerati, Bocanada

Aunque el mismo Cerati percibió la pausa entre el fin de Soda y el inicio de su carrera solista como un tiempo de descanso, lo cierto es que el guitarrista estuvo sumamente ocupado en esos dos años. No sólo editó placas con Ocio y Plan V, ambas agrupaciones surgidas de sus aspiraciones electrónicas y de la necesidad de darle una vuelta de tuerca a la creación musical; también se dio tiempo para componer el soundtrack de Sólo por Hoy. Todo este trabajo acabaría influenciando de algun modo a Bocanada, no sólo por la parte electrónica sino por los deseos de hacer algo más tradicional que se despertaron en él luego de los experimentos.

No obstante, Bocanada también suena por momentos como la respuesta no intencional a las inevitables comparaciones con su pasado musical, especialmente porque el disco va del funk al rock más tradicional y de regreso a la electrónica sin ningún miramiento, mostrando el eclecticismo inteligente de su creador. Eso sí, no es un disco hecho con presión, pues el mismo argentino confesó en su momento que se había sentido muy relajado a la hora de su preparación.

Esta placa fue ideada lo mismo como "un álbum de canciones" que como un disco de samples y de inspiración cinéfila. Buena parte del mismo fue grabado, como el mismo confesó en una entrevista para la Rolling Stone argentina, con "un 60% e composición sobe instrumentos como el AMPC, que es una especie de centro de producción musical done sampleo mis guitarras, mis voces, y donde también armo los temas".

Bocanada se presenta así como un disco en el que la guitarra no tiene un papel preponderante, aunque el romance con este instrumento continuaría en sus siguientes grabaciones. Finalmente, está el hecho de que muchas de esas canciones ya venían trabajándose desde tiempos de Soda e incluso, en palabras del mismo Cerati, hubieran podido formar parte de un nuevo álbum de Soda Stereo si el grupo no se hubieran separado.

Esta grabación de 1999 fue realizada en el Estudio Submarino, instalación en casa propiedad del propio músico con el apoyo de gente como Flavio Etcheto, Martín Carrizo, Fernando Nalé y Leo García, todos ellos amigos del músico que ya desde tiempo atrás le habían ofrecido su ayuda. Con todo, la placa más bien fue un ejercicio íntimo y relajado, que mostró en esos momentos a un Cerati muy elegante y diverso pero bien centrado en sus mayores talentos.

Las canciones

Bocanada abre fuerte y prácticamente no da un momento de descanso hasta el final. Tenemos al principio la onda sensual y tribal de "Tabú", para después continuar con un tema de estructura más clásica: "Engaña". El tercer track, queda nombre al disco, es quizá uno de mis temas favoritos de todos los tiempos y es curioso saber que Cerati le puso "Crooner" como nombre temporal de grabación, antes de bautizarlo definitivamente.

Curioso porque esta melodía, definida por él mismo como un bolero/jazz, es un evidente intento por jugar a la seducción vocal en la mejor tradición del baladista clásico, aunque con un fondo compuesto por elementos tan poco relacionados con el jazz como los scratches y los samples. Personalmente me parece una melodía elegante y sexy, bien plantada y difícil de olvidar:

En otras melodías, como "Raiz", el argentino hacía un guiño a su pasado como Soda al utilizar un sample de Los Jaivas, que recordó al "Cuando pase el temblor" de su antigua agrupación. Mientras tanto, el propio cantante definió, en una entrevista de la época a "Paseo inmoral" como una especie de glam-tecno-rock guitarrero y a "Alma II" como un "jam de expansión". El trabajo también contiene temas más cercanos al hit radial como "Puente" o "Paseo inmoral", además de un sueño hecho realidad para el músico en la forma de "Verbo Carne":

"(La) grabación que se realizó en Abbey Road con 48 músicos de la London Session Orchestra dirigida por su primer violinista, que ya hizo trabajos con Massive Attack y mucha gente antes; tremendo como tocaron, fue un momento muy emocionante para mí, y es impresionante lo que va pasando con el clima de esta grabación. Y bueno, después me fui corriendo con las cintas al estudio en que habitualmente trabajábamos, que no era Abbey Road, y ahí puse la voz, en un estado de éxtasis total. Es un momento muy importante del disco, como un pináculo."

Su importancia

Bocanada no sólo representó el primer paso solista de Gustavo ya sin el amparo de Soda Stereo. El álbum consiguió disco de oro en Argentina y fue aplaudido por prácticamente toda la crítica y el público. De hecho, ha sido considerado (o al menos yo lo veo así) como uno de los mejores discos de rock en español de su década.

Lo mejor es que, con casi 14 años de vida, esta placa sigue conservando su elegancia clásica, madurando como los buenos vinos con cada año que pasa. El sonido del álbum, electro-rock con toques de funk, es asimismo una prueba de la capacidad del músico para componer en diversos géneros, aunque en sus más recientes producciones se haya decidido más bien por la corriente rock. Además, Bocanada es testigo del inicio de una carrera solista en la mejor de sus formas, y el recuerdo de un hombre que definitivamente puso muy en alto el nombre del rock argentino en el mundo.