I, Vigilante de Crippled Black Phoenix es lo más parecido a Pink Floyd que he podido escuchar en muchísimo tiempo. Hay bandas de progresivo a patadas. De sinfónico ya no tantas, pero con el estilo único de los ingleses, sus efectos, atmósferas y melodías de otra galaxia, he tardado años en encontrar. Y aquí están, con un nombre de lo más extraño, line-up’s variantes, escasas actuaciones en directo, y algunos álbumes increíbles, Crippled Black Phoenix. Sonido floydiano, elegante, lleno de orquestaciones, pianos y voces femeninas. También referencian a David Gilmour, y muy bien.

I vigilante de crippled black phoenix

Como banda de culto que son, se envuelven en una curiosa aura de misterio. Por ejemplo, en el libreto de este álbum se referencia a la formación como “la que podría o no ser”. Según se puede indagar a través de la red, muchos músicos son invitados a trabajar en la grabación de sus discos, pero lo seguro es que la banda cuenta con un líder indiscutible llamado Justin Greaves, el otrora batería de los doomers Electric Wizard, quien relata que formó Crippled Black Phoenix mientras salía de una depresión con ayuda de una guitarra acústica. Es este I, Vigilante su cuarto álbum de estudio, y a excepción del más reciente y complicado (Mankind) The Crafty Ape, es el mejor.

Una bella oscuridad envuelve todos los temas de este CD, hecho de retales de post-rock, rock progresivo y algo de sinfónico clásico. A veces lo etiqueto mentalmente como una modernización de los clásicos álbumes de Pink Floyd -salvando las distancias-, y es que no se me ocurre nada más apropiado. De lo que no cabe duda es del estilo único que se gastan, cualidad bien difícil de encontrar hoy día en cualquier grupo. Estos tipos mezclan una decena de instrumentos y varias voces para crear un rock relajado, cósmico y espacial. Canciones como “We Forgotten Who We Are” o “Fantastic Justice”, con voces distantes y melodías astrales, son ideales para disfrutar a oscuras y dejar que la mente se llene de imágenes abstractas. Destaca por encima de todo el sonido de la guitarra de Greaves, gran emulador de Gilmour que introduce algunos punteos con tubo slide que encogen el corazón. El de “Troublemaker” es simplemente matador.

El grupo se desmarca de prácticamente todo lo escuchado anteriormente, y para sorprender más aún, se atreven con una versión de los primeros Journey, el progresivo “Of A Lifetime”, para mi gusto superior al original. Elegancia pura, mezcla de clasicismo progresivo y sonidos modernos que recogen el testigo que la banda de Gilmour y Waters dejó con su marcha, dando un paso más hacia el futuro. I, Vigilante es pura belleza musical, una original delicia para oídos finos que busquen algo fuera de lo común. Y para nada “rarunos”; como ocurre con grandes como Mike Oldfield, la suavidad de las melodías encandila a cualquiera, más allá de la complejidad instrumental.

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Crippled Black Phoenix - I, vigilante by Edgar Carrasquilla on Grooveshark

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