La RIAA, esa entidad repugnante, retrógrada y odiada por todos los que amamos la música, realizó un anuncio que, curiosamente, me dejó sorprendido. Desde ahora la RIAA tendrá en cuenta el streaming a la hora de contabilizar las escuchas para dar los álbumes de Oro y Platino. Si tenemos en cuenta que los cambios que hubo desde que se comenzó a realizar esta medición, en el año 1958, fueron mínimas, demuestra la importancia no solo que tienen sino que le empiezan a dar a este tipo de servicios donde cada vez más millones de personas de todo el mundo escuchan música.

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La última vez que la RIAA modificó la metodología de medición para entregar estos premios fue en el 2006, cuando comenzó a contabilizar los master ringtones. Dos años antes había comenzado a tener en cuenta las descargas digitales desde tiendas como iTunes y, antes, también incluyó a los CDs y a los cassettes. Lo que sí, se mantiene igual la cantidad de unidades que deben ser vendidas: 500 mil para el Oro, un millón para el Platino y 10 millones para Diamante.

Está claro que hay varios servicios que generaron este cambio. El primero, sin dudarlo, fue iTunes y, mucho después, Spotify. Spotify comenzó como algo chico que funcionaba solo en unos pocos países europeos y, poco a poco, se fue expandiendo. Ya llegó a Estados Unidos y tiene millones de usuarios que dejaron de descargar música y pasaron solo a disfrutarla a través de la red. Los servicios que contabilizará la RIAA serán, además de Spotify, Muve Music, MOG, Rdio, Rhapsody, Slacker, Xbox Music y varios otros. Pero no queda ahí, ya que los streamings de video de MTV, VEVO, Yahoo! Music y YouTube –no podía faltar-, también contarán. Ya hay varios que recibirán los premios bajo esta consideración. Entre ellos 30 Seconds To Mars, Emeli Sandé, Cher Loyd y varios otros.

Si bien contabilizar las escuchas es de lo más simple, saber cuántas serían el equivalente a una compra de un single o un disco es lo complicado. Según explicó Cary Sherman, la cabeza de la RIAA, estuvieron más de un año para poder responder esa pregunta. Finalmente, determinaron que no se basarían en esto ya que sintieron que el rasgo "económico puro no debería ser la base del éxito artístico". La resolución fue de lo más simple, consideraron que cada vez que alguien compra una canción a través de la red hay 100 personas que lo escuchan de manera gratuita.

Este es solo un primer paso. Está claro que todavía el streaming tiene mucho por dar y se los dice alguien que sufre sus restricciones (soy de Argentina y utilizar Spotify desde aquí es algo un tanto engorroso). Sea como sea, me arriesgo a decir que esto ayudará a que las cosas avancen todavía más rápido a la hora de implementar y permitir al resto del mundo poder disfrutarlos. ¿Por qué? Porque somos mercado. Esto quiere decir que del otro lado también hay millones de fanáticos que se traducen en ganancias. Esto ayudará a que compañías de tecnología que tengan la intención de brindar estos productos de manera legal.

El buen sabor de boca que me deja esta decisión es tan bueno que no parece haber venido desde la RIAA. Está claro que hoy hay una generación de amantes de la música, los más jóvenes, que no piensan siquiera en los discos. Que para ellos su discoteca es una carpeta llamada "Música" dentro de otra llamada "Mis Documentos". Todos ellos escuchan música a través de Internet o descargan discos enteros. Está claro que no podían ser dejados afuera y esta modificación por parte del a RIAA era cuestión de tiempo. Es la primera vez que leo algo lógico que viene por parte de la agencia estadounidense.