Los muchachos bien vestidos del indie rock están de regreso. Después de varios adelantos, finalmente ya podemos escuchar completo el nuevo disco de Vampire Weekend, Modern Vampires of the City, que llegará de forma oficial el 14 de mayo a través de XL Recordings. De hecho, este tercer disco de estudio tiene la difícil tarea de superar las expectativas y los preconceptos depositados en la banda después del éxito de sus anteriores trabajos, además de ser mucho más liberador para el cuarteto formado en la Universidad de Columbia. Por eso, escuchándolo un par de veces, compartiremos con ustedes nuestras primeras impresiones sobre el nuevo disco de Vampire Weekend.

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Nos podemos burlar de muchas cosas que tiene Vampire Weekend, pero la triste realidad –para sus detractores, al menos- es que siempre han logrado hacer canciones certeras y pegadizas. La voz de Ezra Koenig se complementa con una lírica postmoderna que no abandona las temáticas clásicas del pop. Si tenemos que definirlo de alguna manera, Modern Vampires of the City es un disco más maduro, en el cual la banda elige una sonoridad diferente, más tranquila, más vintage, por así decirlo, que se puede notar en la primera canción “Obvious Bicycle”, que no pierde las señales de identificación de una canción de Vampire Weekend, pero suma otros nuevos elementos.

Modern Vampires of the City es además el primer disco con un productor externo. En esta oportunidad, Vampire Weekend optó por la colaboración de Ariel Rechtshaid, quien trabajó con bandas como Cass McCombs, Theophilus London, Major Lazer –un nombre conocido, dado que Koenig colaboró con ellos el año pasado- y We Are Scientists. Se compuso durante las pruebas de sonido de la gira anterior de la banda, por Koenig y Rostam Batmanglij, guitarrista y tecladista. En este sentido, el disco no cambia demasiado. Es en la metodología de grabación en la que Modern Vampires of the City se distancia de todo lo que venían haciendo en el pasado.

Este nuevo elepé no tiene mucho que ver, al menos sónicamente, con Vampire Weekend y Contra, aunque ya dijimos, comparte algunos elementos. La banda grabó el disco en departamentos, en estudios antiguos, y en Martha’s Vineyard en los Estados Unidos. Es curioso que una banda tan urbana como Vampire Weekend decida grabar en un lugar tan agreste como este, y sin embargo, el resultado es una cierta urbanidad ominosa, una oda descontenta y desaliñada a las ciudades que los vieron crecer. Modern Vampires of the City es, además, un disco mucho más rico al incorporar juegos con capas sonoras que estaban ausentes de sus anteriores esfuerzos, más directos, y por ende, más pegadizos. Así, una canción como “Don’t Lie”, que tiene puntos en común con lo más tardío del trabajo de The Format, incorpora teclados setentosos y secciones de vientos.

Hablábamos hace algunas líneas que este es un disco mucho más maduro. Durante cinco años seguidos, los chicos de Vampire Weekend se dedicaron a la banda. Cuando pararon, se dieron cuenta que tenían muchas ganas de hacer otras cosas. Las experiencias con proyectos paralelos terminan nutriendo también a Vampire Weekend. Hay una diferencia técnica en la grabación: está hecha a propósito de una forma desprolija, por así decirlo, mucho más vintage y casera, con instrumentos analógicos con décadas de edad. Con el dinero suficiente para pagar el equipo que se les cante, es un vuelo estético particular, que termina jugando a favor de la banda.

Fueron varias las ubicaciones elegidas por la banda para grabar: SlowDeath Studios en Nueva York, Echo Park en Los Angeles, Vox Recording Studios en Hollywood, el departamento de Batmanglij y una casa en Martha’s Vineyard. La sonoridad particular que podemos escuchar en el disco se debe a los techos altos e instrumentos analógicos de Vox, además de otros detalles poco convencionales que la banda decidió incorporar en su sonido. El resultado, al menos en estas impresiones prematuras que nos ha dado el nuevo disco de Vampire Weekend, fue positivo.

Contra fue una confirmación de lo que estaban haciendo en su primer disco. Por otro lado, Modern Vampires of the City es diferente, un disco mucho más serio pero que no pierde el romanticismo. ¿El mejor disco de Vampire Weekend? Es demasiado pronto para saberlo, pero sí podemos decir que es mucho mejor que Contra. También es un disco arriesgado, al incorporar otros elementos a los que no nos tenía acostumbrados la banda. Ya les contaremos más con nuestra reseña completa del nuevo disco de Vampire Weekend. ¿Cuáles fueron sus primeras impresiones?