Con 51 años de edad, el casete es uno de los soportes más populares y bastardeados de la música moderna. El gran último bastión de la materialidad sonora, que pronto pasaría a digitalizarse, no se está rindiendo fácilmente. De la misma manera que los vinilos, un ítem codiciado tanto por los coleccionistas como por los hipsters, también hay un regreso del casete. Las bandas independientes están recurriendo al casete como una forma barata pero artística de editar su material, trabajando con compañías que se dedican exclusivamente a producir este soporte para cualquiera que esté interesado.

Casete

Duplication es una compañía canadiense fundada en 1989 cuyo modelo de negocios se basa de forma importante en el regreso del casete. En su momento se llamaban Analogue Media Technologies y ayudaban a bandas independientes, que no contaban con el apoyo de un sello, a poner su música en el mercado. Los músicos nada más tenían que traer las grabaciones listas, el diseño del arte de tapa, convertía este material en bruto en un producto listo para su distribución comercial. Hoy en día, después de un período de tiempo en el que incorporaron vinilos, CDs, DVDs y BluRay a su lista de ítems, el casete significa el 25 por ciento de sus ingresos totales.

Otra empresa canadiense que está metida en la movida del regreso del casete es la discográfica Bruised Tongue. Uno de sus propietarios es Craig Proulx, un purista del sonido y del casete que defiende a muerte este soporte. Dice que no es lo mismo escuchar música en un iPhone, y tenemos que estar de acuerdo. La experiencia es ciertamente diferente. Bruised Tongue trabaja principalmente con bandas de punk, agrupaciones para las cuales la estética DIY del casete funciona a la perfección. Sin embargo, visto desde el punto de vista de la industria, ¿qué tan redituable es la edición de discos en casete?

Quizás las ventas no sean asombrosas, pero generalmente los productos están acompañados por descargas digitales legales que, de acuerdo con Bruised Tongue, se realizan en el 70 por ciento de las compras. Quizás el 30 por ciento restante solamente quiere escuchar la música en casete. Las ventas no son la cuestión detrás, sino, al contrario, la fabricación. Un vinilo, otro soporte musical que ha tenido un renacer en este último tiempo, tiene un costo de producción aproximado de 13,80 dólares por unidad (de acuerdo con cifras de Duplication). El casete, por el contrario, tiene un costo de 1,25. La inversión que se tiene que realizar de primera mano para poder obtener los materiales es claramente ínfima.

Cuando hablamos de inversión, nos referimos al monto necesario para producir una determinada cantidad de discos. Es obvio que una banda punk canadiense y relativamente independiente venderá menos discos que Coldplay. Pero estos discos igualmente tienen que producirse, y es mucho más caro hacer 100 CDs que hacer 100.000. En una escala menor, para Bruised Tongue, es mucho más barato abarcar la producción física de un disco en el formato casete, donde los gastos iniciales son menores. Además, el tiempo que requiere completar y tener listo el producto para la venta es mucho menor.

Aunque hablemos del regreso del casete, es importante considerar que nos encontramos frente a un mercado de nicho. Para algunas bandas es una decisión estética. El casete está asociado con una vibra do it yourself que nos permite grabarnos y materializar el sonido en un formato físico en casi nada de tiempo. Recordemos si no cómo Daniel Johnston se transformó en un artista de culto repartiendo sus cintas hechas en casa, con tapas dibujadas a mano, llegando gracias al boca en boca y al fanatismo musical que inspiraron sus canciones, a los oídos de los músicos más influenciales de la década del ’90. El DIY es particularmente fuerte en la cultura punk o lo que queda de ellas, donde quizás la “calidad” del sonido muchas veces no es tan importante. Según Duplication, los géneros que realizan más pedidos de casetes son de punk, hip hop, metal y grupos experimentales.

Casetes

La comunidad de amantes del casete, así como también la necesidad de encontrar una alternativa a las formas de escucha más tradicionales, están motivando el regreso del casete. Duplication está en una posición beneficiosa para avanzar en este sentido, dado que no tienen que invertir en demasiados equipos –siempre se dedicaron a esto-. Por el momento, los grandes sellos están absortos en explotar lo máximo posible la moda del vinilo, no sorprende encontrar ediciones especiales que incluyen el LP más el CD, pero no se están concentrando en el casete como forma de plasmar el sonido (y de venderlo). Sin embargo, algunos sellos y bandas de menor calibre internacional sí se animan al regreso del casete.

Por ejemplo, of Montreal es una banda que habitualmente presenta sus ediciones en diferentes formatos, entre los que se incluye en casete. Hace unos meses presentaron su discografía entera en una edición limitada solamente conseguible en casete, y en sus conciertos alrededor del mundo sus álbumes de estudio se pueden comprar en este soporte en los stands de merchandising. En eventos como el Record Store Day, los vinilos y ediciones especiales se veneran tanto como los casetes. Al punto de que MGMT decidió presentar el adelanto de su nuevo disco, una canción llamada “Alien Days”, en este soporte. Es simplemente una forma de expresión más.

Ahora bien, lo hemos estado comentando durante todo el artículo, pero, ¿realmente podemos estar hablando del regreso del casete? Creo que no. Sigue siendo un ítem de coleccionista, que no tiene la misma calidad que podemos esperar de un vinilo, y que está orientado a un nicho de bandas y de músicos. Los lanzamientos especiales en casete son moneda corriente, pero no quiere decir que dejen de ser algo más que eso, casetes. De hecho, el modelo de negocios de la industria musical se está moviendo para el lado digital y del streaming, más que un regreso a la tecnología analógica, una tendencia que sí vemos en la producción de discos actual.

El casete sigue sin ser un medio rentable para comercializar. Sí, es más barato hacerlo por lo que los costos de producción se reducen dramáticamente, pero no todas las personas están dispuestas a comprar un casete, y de hecho, la gran mayoría no cuenta ya con el equipo necesario para reproducirlos. Por ende, el regreso del casete está más bien orientado a una peculiar sección de los melómanos de hoy en día, que buscan formas diferentes de consumir música de la misma forma que el observador de aves busca ese raro espécimen que no aparece todos los días.