¿Está de regreso el post-punk? No podemos decirlo con exactitud, pero podemos decir que en Inglaterra una joven llamada Jehnny Beth está emulando a la perfección el tono de Ian Curtis para transformarlo en un grito de guerra feminista posmoderno. Silence Yourself, el debut de la banda formada en 2011, ya se está perfilando como uno de los discos del año gracias a la frescura de su sonido, que al mismo tiempo irradia una ira despreocupada a base de sanguinarias líneas de bajo y guitarras infecciosas. Enmarcadas dentro del post-punk, pero con algunos elementos de garage y del punk, Savages entrega un disco que venimos queriendo escuchar desde hace tiempo, donde los instrumentos se revelan en su existencia más cruda. Y para analizarlo un poco más, aquí está nuestra reseña de Silence Yourself.

savages silence yourself

Una banda diseñada para explotar en sus presentaciones en vivo, este cuarteto de mujeres británicas logró trasladar esta energía primitiva a sus canciones de estudio. Silence Yourself se compone de once canciones en las que el post-punk, el noise, y hasta el krautrock, están presentes en mayor o menor medida. Además de la instrumentalización rabiosa de los temas, Beth –cuyo nombre real es Camille Berthomier- otorga una poesía cruda, desnuda, donde la sexualidad femenina se revela como un comportamiento enfermizo y esclavizante (“Husbands”), la sociedad actual se pone bajo la lupa de la ironía (“Shut Up”), y la mujer intenta ponerse en un plano de igualdad al de los hombres de una manera un tanto violenta (“She Will”).

Violencia es una buena forma de describir las canciones de Savages. Las guitarras son esquizofrénicas, la androginia de la voz de Beth ayuda a eliminar a la banda de la lista de los “grupos de chicas”, y el bajo es literalmente una bestia salvaje. La banda se completa con Gemma Thompson en guitarra, Ayse Hassan en bajo y Fay Milton en batería. Las cuatro han logrado acoplarse a la perfección en una colección de canciones que no nos da respiro. Si bien la comparación con Joy Division es evidente, la diferencia se marca con la pesadez que tienen las canciones, envidiable incluso por las bandas quizás más pesadas que dominan el mainstream. La crítica ya se ha vuelto loca con las presentaciones de Savages, y estas canciones sirven para confirmarlo. Trataremos de hacerlo ahora en una reseña de Silence Yourself canción por canción.

El disco comienza con la potente “Shut Up”, elegida también como el sencillo principal del disco. En el video, por cierto, podemos ver una de las enérgicas presentaciones en vivo de la banda. Es también una de las canciones más largas del disco, con una introducción hablada casi imperceptible, antes de que comience ese bajo explosivo que nos tendrá enganchados en segundos. En la letra, Beth se desgarra sin esfuerzo: “I'm like the bullets to the sun”. El disco sigue con “I Am Here”, una canción bien distorsionada que no demuestra tener melodía hasta bastantes segundos de entrada, una declaración de principios donde la batería violenta comienza con la introducción junto con el bajo. La sección rítmica de la canción es destacable pero todo verdaderamente estalla cuando ingresan las seis cuerdas incendiarias de Thompson.

En “City’s Full”, tenemos una canción bien garagera donde la distorsión es un arma filosa. Las canciones de Silence Yourself no se basan en solos de guitarra masturbatorios, sino en una sutileza rabiosa mejor ejemplificada por el bajo garagero de Hassan. Mientras Beth se queja de que la ciudad está llena, no hay que desestimar el trabajo de Thompson a la hora de construir un clima verdaderamente bestial –que en vivo, debe ser una gloria-. La oda a la deshumanización urbana está seguida de “Strife”, de nuevo una canción muy poderosa pero con un comienzo bastante tranquilo. Las cuerdas de Thompson van creando una atmósfera ominosa hasta que llega el turno de Beth, que también hace lo suyo para crear un clima bastante deprimente. Estas cualidades la transforman en uno de los puntos altos de Silence Yourself, aunque el tempo –y la ira- descienden bastante para dar lugar a un verdadero himno noise-tranquilo.

En “Waiting for a Sign”, nos encontramos con un comienzo extravagante, casi de jam, de personas que acaban de conocerse en un estudio. Thompson comienza a marcar el inicio con algunos fraseos limpios, que recuerdan a Tom Verlaine a lo lejos, y que sirven como colchón ideal para las vocales de Beth. “Dead Nature”, la naturaleza muerta de Savages, también tiene un aire similar, con la excepción de ser una canción completamente instrumental y experimental en la que el clima es siniestro, y no se demuestran intenciones de respetar una estructura tradicional. Es una canción débil, quizás en comparación con el resto, pero oficia de respiro entre esta marea de emociones iracundas.

Thompson se luce en otra de las verdaderas joyas del disco, “She Will”, con un punteo exquisito que se acompaña con la batería alla Joy Division de Milton. El tema tiene velocidad, pero también juega con los paros, las armonías, y explota. La crónica de esta supermujer nietzscheana de Beth va escalando y danzando alrededor del riff que progresa a lo largo de la canción. En “No Face”, regresamos a esta distorsión violenta de los primeros temas, la banda abandona la sofisticación en una canción que parece destinada a cerrar sus sets –imaginamos-. Quizás habría convenido subir un poco más la voz de Beth en este tema para convertirlo en verdaderamente explosivo. Sin embargo, es bueno volver a escuchar el protagonismo de Thompson y de Hassan mientras danzan en un juego de persecución donde comparten el spotlight.

En “Hit Me”, Milton sorprende con una batería punk esquizofrénica, y las diferentes partes de las canciones crean una atmósfera salvaje. Como el nombre de la banda. El estribillo es particularmente destacable. “Husbands”, esta declaración moderna de la mujer urbana, también es un punto alto. Se va generando el clima pronto, con guitarras que escalan pero que solamente amagan con explotar. De nuevo, la sección rítmica se transforma en el esqueleto más poderoso del disco, con un bajo desquiciado de fondo y la batería que sabe dónde meterse en los lugares adecuados. Levanta los pelos de la nuca. El disco termina con “Marshall Dear”, un tema con un comienzo más que particularmente lento, con una batería casi militar, y la incorporación poco habitual para esta banda de un teclado jazzero de fondo. Sin embargo, la guitarra no está ausente, y se encarga de construir un clima sombrío sin dejar levantar demasiado la canción.

8.5/10

Nuestra reseña de Silence Yourself tiene que terminar en una nota positiva. Más que positiva: tenemos que coincidir que tienen uno de los mejores discos que hemos escuchado en estos últimos seis meses. Quizás no sean un superventas, pero ciertamente proponen una visión fresca en la marea de discos que venimos escuchando últimamente. El rock británico, quizás, necesitaba una banda tan cruda como Savages, y hay que admitir que merecen la atención que reciben. El disco tiene algunos puntos débiles, pero sí puede considerarse como uno de los mejores debuts del año, superando ampliamente a sus coterráneos de otras bandas declaradas por la NME como los nuevos mesías del rock de guitarras. Habrá que ver si logran sostener esto por un tiempo más, o unos discos más, pero Silence Yourself es una patada en el pecho para despertarnos, y estamos agradecidos.

Fecha de lanzamiento: 06/05/2013
Discográfica: Matador Records
Compra el disco: en iTunes
Tres canciones destacadas: “Strife”, “She Will”, “Husbands”
Escucha el disco: en Grooveshark y en Deezer

Savages - Silence Yourself by Bárbara M on Grooveshark