La manic pixie dream girl de 500 Days of Summer vuelve a hacer una incursión en el mundo musical junto a M. Ward. Volume 3, el, adivinaron, tercer disco de She & Him, repite la fórmula de sus dos anteriores elepés, y demuestran que se han transformado en verdaderos artesanos de la canción pop alegre y soleada, inspirada por la California de los años ’60 y ’70, y los verdaderos himnos populares de esas décadas. Zooey Deschanel continúa, por otro lado, perfeccionando sus dotes como compositora, creando canciones que se acomodan mejor a su rango vocal y sus detalles. En nuestra reseña de Volume 3, repasaremos un poco la carrera de She & Him y analizaremos cada una de sus canciones.

she and him volume 3

She & Him se forma en 2008 cuando las aspiraciones de Deschanel encuentran el interés de Ward. Después del intercambio de algunos correos electrónicos, las canciones compuestas por la cantante –por ese entonces, solamente actriz- llegaron a los oídos del músico, quien se ofreció a producirlas de una forma más prolija para que abandonen su estado de demo de habitación. El resto es historia. Las canciones de Deschanel terminaron formando parte de Volume 1, un proyecto que por un tiempo se creyó transitorio, pero que demostró su solidez con el correr de los años. En 2010, editaron su segundo disco de estudio, Volume 2, que los encontró nuevamente mezclando canciones originales de Deschanel con covers especialmente preparados. Con una sonoridad que combina los girl groups producidos por Phil Spector y el pop británico de hace 50 años, She & Him encontró un nicho en los fanáticos del pop edulcorado y sin demasiados abalorios.

Volume 3 es un disco que vuelve a repetir esta ecuación, con canciones originales de Deschanel y tres covers seleccionados que se terminan transformando en el punto alto y destacable del elepé. La realidad es que She & Him no tiene demasiadas pretensiones, y por ende, se transforman en una banda encantadora. No tratan de convertirse en la voz de una generación, no tratan de innovar en términos de sonido, y mucho menos tratan de convertirse en el tope de las listas de ventas. A pesar de la relación amor/odio que mantiene Deschanel con el público en general, la banda suele quedarse fuera de esto, demostrando por sus propios méritos que son una entidad independiente de los vaivenes de la carrera de la actriz.

Esta falta de pretensiones se traduce en una ausencia de innovación en los discos. Desde Volume 1 la realidad es que nada ha cambiado en la dinámica de la banda. Deschanel compone los temas, Ward hace los arreglos e incorpora ciertos instrumentos, para darle más volumen y estética a la canción y voilá, tenemos un tema de She & Him. Si comparamos una canción del primero y este último disco, no podremos diferenciar un mínimo cambio. Sin embargo, la evolución más notoria en este disco es la composición lírica de Deschanel. Después de tres años desde la salida de Volume 2, la actriz se encontró más que nunca en el foco de la atención del público norteamericano, con una sitcom exitosa y una miríada de películas donde se explotaron sus cualidades entrañables. La música, al parecer, ha resultado ser su escape más irónico.

Por otro lado, también hay que tener en cuenta su divorcio del cantante Ben Gibbard. Si bien el disco solista de este último fue escrito durante un período de ocho años, las canciones de Deschanel están marcadas por la amargura de una separación, pero solamente si nos fijamos en las letras. De hecho, las canciones siguen siendo tan soñadoras, burbujeantes y divertidas como lo eran en el primer disco de la banda. En este sentido, Volume 3 se distancia de sus predecesores únicamente en términos de escritura. Quienes están buscando algo completamente diferente, o vaticinaban un cambio de dirección en la banda, seguramente se estaban confundiendo con otro grupo. Estas son las canciones que She & Him quiere crear, y que sus seguidores quieren escuchar. Pero ahora sí, pasemos a la más detallada reseña de Volume 3.

Volume 3 comienza con una de las canciones originales de Deschanel, I’ve Got Your Number, Son, que Ward musicaliza con voces femeninas y una suave guitarra y percusiones. Aquí, Deschanel se pregunta qué soy sin todo tu afecto sin perder el aire alegre de la canción. En “Never Wanted Your Love”, otra composición de la cantante, se aprovecha bastante el juego vocal de subibaja manteniendo una estética romántica pero con letras bastante irónicas, con Deschanel diciendo estoy cansada de ser ingeniosa, todo el mundo es ingenioso estos días. “Baby” es la única canción en la que Ward aporta sus talentos vocales, y como sabemos, esas son las mejores canciones de She & Him. Formando parte del catálogo de los hits de Gordon/Barry, íconos del Brill Building, Ward suma algunos arreglos eléctricos y contemporáneos que no le quitan el sabor bubblegum y nostálgico a la canción.

En “I Could’ve Been Your Girl”, una canción claramente inspirada por las épocas más playeras y menos lisérgicas de los Beach Boys, se destaca el trabajo de guitarras de Ward, que nuevamente se transforman en el esqueleto fundacional del tema. Claramente, es una canción que se lamenta, con una temática más bien R&B pero que no pierde la línea estilística del grupo. Luego llega el turno de “Turn To White”, una canción mucho más lenta de las que veníamos escuchando. Se parece a las canciones lanzadas por los artistas de los años ’60 para “demostrar” que también podían hacer canciones románticas; el romance, sin embargo, se despeja un poco en las letras un tanto deprimentes de Deschanel, quien afirma que busca desaparecer y que las fotos pierdan sus colores y sean blancas.

“Somebody Sweet to Talk To” es una canción interesante, nuevamente liderada por Ward, pero que pronto se completa con el resto de la banda y la voz de Deschanel. Con unos interesantes juegos vocales, en este caso encontramos los puntos más encontrados con las chicas de Spector. Sin embargo, es una de las canciones menos memorables del disco. En “Something’s Haunting You”, Ward tienta con un comienzo un poco más folk, acompañando solamente con su guitarra a Deschanel, quien de nuevo de muestra amargada como una cantante lounge. Algo te está molestando, dice, y quizás está hablando de ella misma. Luego, llega el esfuerzo más funky, con guitarras pegadizas, de “Together”. Por suerte, es una de las canciones más arriesgadas del disco, con Deschanel mostrando el poderío encantador de su voz. En definitiva, lo más laudable de esta canción es la producción de Ward, aunque las letras filosas de la cantante no se quedan atrás.

“Hold Me, Kiss Me, Thrill Me”, canción que a esta altura se ubica dentro del grupo “una que sabemos todos”, recibe un arreglo mucho más despojado y twee en manos de Ward, con una batería jazzera de fondo, y de nuevo, los juegos vocales que deberían ser la marca característica de Zooey. “Snow Queen”, una especie de declaración de principios de la nueva Deschanel, qué se pregunta qué estás esperando, y afirma que no quiere quedarse sentada al lado del teléfono esperando un llamado. De nuevo, encontramos una fuerte inspiración de las canciones románticas de la década dorada de Brill Building, al mismo tiempo que una oda a las canciones más spectorianas que podamos encontrar. Otro cover adorna el disco, de nuevo con nuevos arreglos, que la vuelven casi irreconocibles. No se pierde la guitarra, pero “Sunday Girl” recibe un lavado de cara, manteniendo el tempo, pero transformándose en una canción casi playera. La versión original de Blondie sigue siendo superior, y como canción individual, sin hacer comparaciones, este tema se queda un poco corto, a pesar de los esfuerzos en la instrumentación.

Nos vamos acercando al final del disco con “London”, una balada al piano donde Deschanel vuelve a lamentarse con maestría. Para “Shadow of Love”, también una balada pero con guitarra como instrumento principal, nuevamente nos encontramos con Deschanel quejándose por construir una sombra del amor. “No hay mañana para liberarme”, afirma, con una instrumentación delicada y sutil por parte de Ward. La última canción es “Reprise (I Could’ve Been Your Girl)”, donde la melodía de la primera canción se retoma, de una forma mucho más tranquila y etérea. En estas tres últimas canciones, especialmente “Reprise” con su colección de cuerdas, y ausencia de letra, la banda decide cerrar el disco en una nota más calmada.

7/10

Como dijimos, Volume 3 no será un disco que pase a la historia por innovación. Pero, dentro de su mundillo, es otra gran entrega de un dúo de músicos que se combinan a la perfección. Ward sabe traducir las canciones de Deschanel con una maestría inusitada, brindando una música delicada, pero al mismo tiempo fuerte. Las letras de Deschanel, que transitan un camino de nostalgia, amargura y melancolía, pero a veces también felicidad, demuestran haber madurado. Los seguidores de la banda estarán contentos al encontrarse con otra muestra de este material. Si bien peca de monótono, Volume 3 es un disco que definitivamente está aprobado. La banda no se equivoca con sus elecciones y es certera, eligiendo covers (con la excepción de “Sunday Girl”) que los autoenaltecen. Nuestra reseña de Volume 3 tiene que terminar del lado positivo, pues son unos maestros de su arte.

Fecha de lanzamiento: 7/05/2013
Discográfica: Merge Records
Compra el disco: en iTunes
Tres canciones destacadas: “Baby”, “Together”, “Something’s Haunting You”
Escucha el disco: en Grooveshark

She and Him - Volume 3 by Bárbara M on Grooveshark