Convencer al lector de escuchar un disco no suele ser mi objetivo a la hora de escribir reviews. En casos como la presente reseña de Earth Blues de Spiritual Beggars, se me antoja inevitable. Actualmente disfrutamos en el panorama europeo de un delicioso revival del rock clásico: Kadavar, Graveyard o Witchcraft, son nombres que suenan a delicia musical. El stoner rock psicodélico que venían practicando hasta ahora me impedía situarlos junto a los anteriores en mi estantería, ordenada por géneros, pero los aires clásicos de los suecos han crecido en su octavo lanzamiento muy por encima de sus tendencias metálicas. Será el estilo de los riffes, los ritmos primitivamente agresivos, o el sonido del Hammond, pero en mi clasificación personal, Earth Blues se ha desmarcado del resto de la discografía del grupo para refugiarse en terrenos más 70's.

reseña de earth blues de spiritual beggars

Si el nombre de Spiritual Beggars os suena a chino, aquí van algunos datos que espero capten vuestra atención. El líder indiscutible de la formación es Michael Amott, guitarrista de Carcass y Arch Enemy, toda una eminencia en el mundo metálico y gran responsable de la evolución del género hasta nuestros días. Le acompañan Apollo Papathanasio a la voz (ex- Firewind, entre otros), Sharlee D'Angelo al bajo (Arch Enemy), Per Wiberg al teclado (ex- Opeth) y Ludwig Witt a la batería (original de Spiritual Beggars, actualmente también en Grand Magus). Toda una súper banda que, sufriendo algunos cambios de formación, cuenta con una consistente discografía, cuyo último lanzamiento se lleva el premio al clasicismo setentero en pleno 2013. El sonido de Earth Blues se aleja del de guitarras saturadas en exceso y, sin camuflaje metalero, el grupo se asemeja más que nunca a dinosaurios del género como Deep Purple o Uriah Heep.

Estamos ante un álbum lleno de referencias tan descaradas como fáciles de identificar. El poderío vocal de Apollo trae a la memoria a los Purple del Burn; los punteos de Ammot multi-referencian a grandes como Iommi y Blackmore, y algunos pasajes como el inicio de “Hello Sorrow”, son puro Thin Lizzy. Ahora, con guitarras de sonido crudo y de gusto analógico, su alma setentera se desnuda ante los oídos del oyente, sin tapujos. De este modo, gracias a su combinación con intervalos más sureños, caso de las estrofas de “One Man’s Curse”, o el estribillo de mi favorita, “Sweet Magic Pain”, contentan tanto sus fans de siempre como a los amantes de lo retro y el hard rock de la vieja escuela. Ammot es un enorme guitarrista, y su dominio de la pesadez riffera y el pedal wah wah son irresistibles en canciones de un estilo tan purista como las de Earth Blues.

Los teclados sutilmente distorsionados de Per Wiberg son una elegante evocación del trabajo de Jon Lord en álbumes como Machine Head o In Rock. Destaca cuantiosamente ya en las inaugurales “Wise As A Serpent” y “Turn The Tide”, y doblando la guitarra de Amott, sin exuberantes retoques de estudio, las teclas de Wiberg envuelven el conjunto crudo rítmico de D'Angelo y Witt en toda una mullida aura de elegancia y melodía setentera. Es también mérito del trabajo de producción de Roberth Ekholm que el álbum suene tan clásico y equilibrado. El conjunto de instrumentos está tan bien ecualizado que, disfrutando cada uno de momentos de gloria independientes, se pueden disfrutar prestando atención a cada uno en cualquier momento de su desarrollo. Genial trabajo de mezclas de Staffan Karlsson, y gran ejemplo de ello es “Dreamer”, que me ha traído al clásico “Mistreated” a la memoria, una canción en la que teclado, guitarra y base rítmica se codean muy estrechamente sin pelearse.

Buenos ejemplos del conjunto a destacar son también cortes algo más acelerados como “Road To Madness”, o el de inicio descaradamente purpeliano “Freedom Song”, cuyo desarrollo mezcla con maestría los sonidos del stoner sureño de riffes afilados con un tremendo y melódico estribillo clásico. Además, para el final, se reservan una muy disfrutable pieza psicodélica, “Legends Collapse”, mucho más ácida que sus antecesoras, y que hace las veces de brillante broche, desmarcándose de las otras once piezas más descarnadas y directas.

8.5/10

Earth Blues se postula como un brillante compendio de stoner metal y hard rock clásico. Todo un delirio continuo de músicos de calidad, piezas variadas, riffes y estribillos adictivos. Muchísima consistencia en la base rítmica, y su correspondiente dosis de melodía con clase de parte de los duelos de teclado y guitarra. El trabajo de Apollo a las voces es un derroche de profunda potencia, y lo mejor es que suena tremendamente natural, muy bien capturado en el estudio y difiriendo muy poco de como debe sonar en directo. Un gran álbum, que contando con elementos modernos, ocupa un espacio que a los pioneros del género, su baja forma no les permite ocupar.

La banda se encuentra actualmente girando por Europa. Hace poco estuvieron en España, pero por desgracia no hay planeadas fechas en Sudamérica.

Fecha de lanzamiento: 16/04/2013
Discográfica: InsideOut Music
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Tres canciones destacadas: “Dreamer”, “Sweet Magic Pain”, “Road To Madness”

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