Es fácil deshacerse en halagos al hablar de Pink Floyd; más cuando uno es fan confeso. Por ello, he intentado alejarme de sus canciones consagradas, las que cualquier melómano "no fan" de los ingleses conoce, y centrarme en una igualmente bella que ha permanecido menos expuesta durante el paso de los años. Hablaré pues del significado de "Goodbye Blue Sky" y su dimensión, una canción que en poco más de dos minutos y sencillos arpegios de acústica es capaz de hacer aflorar las lágrimas del oyente.

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Esta canción, de dolorosa escucha escrita por Roger Waters, pertenece a una de las reconocidas obras maestras de Pink Floyd, el álbum de 1979 The Wall. La opera rock compuesta en su mayoría por Waters habla, a través de los ojos de una estrella del rock traumatizada desde su infancia -una especie de Álter Ego de Waters-, de multitud de aspectos relativos a la existencia y la sociedad. Pink, el protagonista, su madre sobre-protectora y una infancia que tuvo lugar en la post-guerra dan lugar a esta canción. La voz de un inocente niño -grabada por Harry Waters, el hijo de Roger- dice al inicio:

Look, mummy, there's an airplane up in the sky!

Aviones se aproximan y los versos hacen referencia al bombardeo a una ciudad -Roger se basó en el que sufrió el Reino Unido durante la segunda guerra mundial, el llamado Blitz-. La letra, casi recitada por David Gilmour sobre arpegios que cambian de tonalidad en varias ocasiones, ofrece una visión entre inocente y adulta sobre las consecuencias y fechorías de la guerra. El tono infantil, en contraste con las partes de instrumentación más siniestra, ofrece un sentimiento entre rabioso e incrédulo sobre las consecuencias que la humanidad paga por conflictos entre dirigentes.

Did you ever wonder why we had to run for shelter when the promise of a brave new world unfurled beneath a clear blue sky? The flames are all long gone but the pain lingers on. Goodbye, blue sky.

Waters se pregunta por qué ese mundo perfecto que se nos prometió acabó con la caída de las bombas. Una cuestión que solo la ingenuidad de un niño hace posible, la misma que perdemos con la madurez -o que nos empeñamos en enterrar- y que nos permite aceptar las injusticias agachando la cabeza. Habla de algo tan simple que quedó arraigado en su infancia y que su música dejó salir: ¿por qué? ¿por qué tuvimos que despedirnos del mundo perfecto en el que nos hacen creer que vivimos en pos de explosiones, muerte y destrucción? ¿por qué me quedé sin padre?

Además, en mi opinión, no sólo conflictos bélicos habla la canción. Siempre he pensado que toda la temática de The Wall encierra cuestiones extrapolables al contexto del protagonista -la guerra en este caso. Su última frase es aplicable a toda experiencia traumática: "las llamas ya desaparecieron, pero el dolor perdura". Superamos la desesperación cuando las aguas se calman, pero siempre quedan dolorosas cicatrices. Hechos como vivir un periodo de post-guerra o la pérdida de un padre en combate que apenas conoces -como le ocurrió a Waters-, no sólo acaban con la inocencia de la niñez antes de lo debido, sino que nos marcan de por vida; nos enseñan antes de tiempo lo duro que es el largo camino que nos queda por delante.

"Goodbye Blue Sky" es un canto de injusticia, un pesadillesco testimonio de una horrible experiencia que marcó a Waters de por vida. Su mezcla de pasajes claros y oscuros, los coros angelicales y la frase que da titulo a la composición, estremecen. Todo ello, en su sencillez y escasa duración, la convierten en una pieza mayor del repertorio del grupo a pesar de lo alto que dejaron el listón.