Para bien o para mal, las cosas estaban claras desde un principio. La banda estrella era Iron Maiden, los que arrastraron a la mayor parte del público. Red Fang, Voodoo Six, October File o Tierra Santa tocaban demasiado temprano, cuando mucha gente ni siquiera ha salido de trabajar y el sol reparte justicia. Newsted tenían cierto atractivo por estar de actualidad y liderados por el ex- bajista de Metallica, y a Ghost les precede un hype un tanto falto de sentido. Anthrax, Megadeth y Avantasia eran platos apetecibles, pero los dos primeros son quizás demasiado habituales en nuestros festivales y Avantasia tocaban mucho más tarde que los cabezas de cartel, sólo para jóvenes valientes. Además, ni tiempo, ni organización, ni horarios acompañaron, como detallaré en esta crónica del Sonisphere Madrid.

crónica del sonisphere madrid 2013

A las 17:55 llegué a las taquillas del recinto. Sorpresa: no hay cola. Recojo mi pulsera y echo a correr para llegar al inicio de la actuación de Newsted, que dio comienzo con mucha puntualidad, a las 18 en punto. Un fuerte viento ya hacía duros estragos en el sonido perceptibles desde zonas con más de 20 metros de separación con respecto al escenario. El viento hace que el sonido vaya y venga continuamente, permitiendo escuchar los conciertos a ráfagas. Muchos cruzábamos los dedos para que esto mejorara mientras sonaban las nuevas composiciones del ex- bajista de Metallica, Jason Newsted y su renovada banda, entre ellas "AMP" y "Long Time Dead" e insertando al final un pequeño fragmento del "Creeping Death" de su banda madre. La efervescencia de los presentes ante lo que escuchaban estalló en griterío y headbanding cuando sonó "Wiplash" dando cuenta de lo engrasada que suena la banda. Un concierto breve y un tanto ramplón que se hubiera disfrutado más con menos viento y mejor sonido, norma aplicable al conjunto del festival. Jason muy animado, por cierto.

ghostGhost hacían acto de presencia entre introducciones operísticas, generando el mismo halo de misterio del que hicieron gala en la edición del año pasado ante el mismo público curioso. A la banda le apoya una campaña publicitaria muy intensa compuesta de miltitud de noticias virales distribuidas por Internet, pero a pie de pista y escenario, casi nadie parece conocer sus composiciones. Llamaron mucho la atención con su primer álbum, un original compendio de géneros con base doom y heavy clásica que en directo no termina de funcionar. Aburre la monotonía vocal de Papa Emeritus y más allá de la parafernalia estética y anonimato, que ofrecen atractivo durante diez minutos, la banda se queda en poco. Además sonaron fatal durante las primeras canciones. Mejorando para la segunda mitad del recital, pero al público le podía el hambre de Maiden. Levantaron un poco el ánimo con "Ritual", pero hasta con ello, prescindibles.

Para entonces, en el ambiente imperaban las ganas de ver a la Doncella de Hierro. Mucho nerviosismo, que aproveché para deleitarme ante la variedad de público, el ambiente tan auténtico que sólo leyendas como Iron Maiden son capaces de generar. De su concierto ya hablé largo y tendido anoche en la crónica que publicamos de madrugada, por lo que no me reiteraré, resumiendo lo acontecido en espléndido concierto por parte de la banda. Inmejorable setlist, y bastante mejorable sonido, factor en el que el viento, supongo, tuvo mucho que ver. Les empiezan a pesar los años, pero se nota lo suficientemente poco como para poder disfrutarles durante casi dos horas como si a nosotros no nos pesaran.

Como ya me olía, el final del concierto de Iron Maiden dio inicio a las ganas de comer algo y los viajes en masa al único puesto que servía algo sólido. Hamburguesas, bocadillos y unos kebab tipo "durum" que al menos a mi, me lo sirvieron frío y mal. Se comenta que hubo quien esperó una hora de reloj para llevarse algo al estómago, y no me extraña. Los camareros no son los mejores ni los más apropiados para una masa tan grande de gente -28.000 personas dicen- y las colas son kilométricas. Problemas de organización a los que ya estamos tristemente acostumbrados y que ya esperábamos.

AnthraxAnthrax comenzaron con algo de retraso, debido supongo al aparatoso desmontaje de la escenografía de Iron Maiden. Irrumpieron con mucha contundencia, soportando la mayor parte del peso escénico los veteranos Scott Ian y Frank Bello, todo carisma y actitud. Jonathan Donais, el temporal guitarra solista del grupo parecía un tanto cortado y le faltó algo de soltura escénica, aunque cumplió a la perfección en sus solos. La batería de Charlie Benante un maldito reloj, y quizás **lo menos destacable es la presencia de Belladonna, demasiado histriónico para mi gusto. Recargaron las pilas del público con cortes como "Among The Living", "I'm The Law" o "In The End", que sirvieron para calentar a los respetables que sufríamos cierto desgaste debido a las horas acumuladas y el temporal. Las versiones de AC/DC y Trust, "T.N.T." y "Antisocial" se cantaron a viva voz, y la banda dejó un buen sabor de boca. De nuevo, el sonido dejó que desear durante una considerable parte del show.

Cuando Megadeth salían a escena, mi cuerpo recién llegado de la carpa donde pinchaba clásicos Nano Ruiz empezaba a pedir descanso urgente, pero Mustaine, a pesar de lo prescindible de su último álbum de estudio, merecía que forzara la máquina. Primer gran chasco del festival, y es que desde el lado izquierdo del escenario, el sonido era absolutamente nefasto. Durante "Hangar 18", "Trust" y "Kingmaker", los tres primeros cortes, la guitarra de Mustaine estaba completamente ausente -perdiendo toda la gracia el duelo de "Hangar 18". Apenas me enteré de nada durante el primer tramo, pero la cosa mejoró durante "A Tout Le Monde" -difícil de disfrutar con el cuerpo tan frío- y el concierto levantó el vuelo en siguientes momentos. Sonando clásicos de la talla de "Architecture of Aggression" y "Symphony of Destruction" antes de despedirse con "Peace sells" y "Holly Wars". Todo un profesional Mr. Broderick, y más simpático que de costumbre el polémico Dave, animando al público y dándole las gracias por aguantar hasta tan tarde. No estuvo nada mal, olvidándonos del momento "Super Collider", que en directo suena peor aún.

Hoy me sigue doliendo en el alma, pero la fatiga, el frío y la hora de camino que tenía por delante me ganaron la partida. La primera visita de Avantasia a España se situó en la última franja horaria, y tuve que sacrificar su concierto, que por cierto, comentan que fue excelente. Desde mi punto de vista, la circunstancia y el equipo de cantantes del que iban a hacer gala, merecían un horario mejor, pero como esto es cuestión de gustos, uno se tiene que aguantar.

Resumiendo: un gran concierto de Iron Maiden, notable presencia de Anthrax y Megadeth, correcta actuación de Newsted y prescindibles Ghost. La organización, como siempre, bastante mejorable, aunque debería felicitar a la promotora por cambiar el emplazamiento del festival. El auditorio Miguel Ríos supone todo un lujo comparado al Getafe Open Air y las inmensas polvaredas que allí tuvieron lugar cada año. El suelo asfaltado del anfiteatro de Rivas resulta cómodo, y de no ser por el vendaval, el sonido habría sido considerablemente mejor. Para el próximo año, me gustaría disponer de prestaciones mejor organizadas y un cartel más novedoso, pero no se por qué me da, que Metallica serán los cabezas de cartel.