Long Gone Before Daylight - The Cardigans
¿Alguien se enteró de la salida de este álbum, por ahí de 2003? Yo no. Es más, cuando lo descubrí, por pura y mera casualidad en una tienda de discos a finales de 2004, ni siquiera sabía que existía, cosa que me resultó rarísima dada la popularidad del grupo. Sin embargo, en ese momento lo achaqué a que por aquella época llevaba un ritmo de vida bastante desordenado y agitado, por lo que me enteraba de muy pocas cosas. Me llamó la atención la iluminación tenue de la portada, la actitud tranquila pero sutilmente retadora y sugerente del grupo, que hace como que nos está invitando a un banquete muy íntimo y, por qué no decirlo, también el cambio de look de Nina Persson (“¡Ya no es rubia! ¿Será que el cambio de look apunta a un cambio de estilo?”, pensé) y sin más lo compré, llena de curiosidad. Y tras apenas haber escuchado los primeros momentos de “Communication” supe que había hecho una sabia inversión y que era una pena que no hubiera sabido antes de ese maravilloso disco.
Me resulta increíble que una joya como Long Gone Before Daylight haya pasado de noche en la escena musical—resulta ser que, igual que yo, la mayoría del público no se enteró de su publicación debido a que el álbum fue promovido poco (y mal, diría yo) por la disquera, mientras que la prensa apenas le hizo caso. En Suecia se hizo de premios importantes y estuvo en el tope de las listas, pero fuera del país de origen de The Cardigans, el disco fue prácticamente ignorado. ¡Auxilio, Señor Justicia!

