Si algo distingue a los mexicanos es la pasión desmedida (¿excesiva?) con la que reciben a la mayoría de los grupos y cantantes extranjeros. Por ello, no es extraño que el pasado miércoles 24 de febrero ya hubiera gente formada desde las 9 de la mañana afuera del Polyforum Cultural Siqueiros de la Ciudad de México, para un concierto que iba a empezar exactamente 12 horas y media después; o que una vez llegada la hora, miles de gargantas se desgañitaran con la aparición...
Polyforum Cultural Siqueiros





