El country es un género que me resulta imposible de digerir—por no decir insufrible. Pero el de Johnny Cash es cosa aparte: no sólo lo puedo escuchar por más de 30 segundos, sino que puedo disfrutarlo de veras. Son su distintiva voz, su actitud desenfadada, su originalidad y sus letras las que hacen que me olvide por un momento que más que un género musical en específico, se trata del estilo personal de un genio.
Uno de los muchos puntos distintivos en la carrera de Cash...
Prisión de San Quentin





