En ALT1040 comentaron que hoy se cumplieron 10 años de la salida del primer reproductor de MP3, un aparatito en aquel entonces con capacidad para ocho canciones (algo que a estas alturas de la vida resulta tan increíble como irrisorio). Bajo esa premisa, invitaron a los lectores a crear una lista de reproducción a base de ocho rolas que estuvieran sonando por aquel 1998.

No acababa yo de leer dicho requisito cuando “Torn” de Natalie Imbruglia apareció automáticamente en mi cabeza. La australiana podrá haber lanzado otros álbumes (la mayoría con material más que decente), pero su sencillo debut es por el que la recordamos y la recordaremos todos.

Cuando trato de desentrañar por qué esta canción está en la memoria de tantos, no me funciona el cerebro, sólo las tripas. En aquellas épocas yo tenía 17 años casi recién cumplidos (ouch, me siento algo anciana), estaba enamorada como una necia por primera vez en mi vida y esta me estaba recetando mis primeras dosis de mal de amores. Y exactamente por eso mismo, la agridulce letra de “Torn” me hablaba a mí con desmedida claridad, tipo “¡es que eso que está cantando esta mujer es exactamente lo que estoy sintiendo ahora!” Y claro, yo no era la única, pues en el mundo habitaban millones de personas—no sólo de 17 años—en la misma situación que yo. A todos nos decía algo aquello de “He showed me what it was to cry”, “Conversation has run dry”, “Illlusion never changed into something real” o bien el “Nothing’s fine, I’m torn”. A eso añadamos una melodía y una voz que sin ser extraordinarias se te meten por los poros con increíble facilidad, y ahí están los resultados: habrán podido transcurrir diez años, pero la canción de Imbruglia está grabada con fuego en mi mente, la escucho y la disfruto como si fuera nueva y a “Torn” no se le agota la chispa para seguirme(nos) hablando.