Para mí, la imagen del verano ideal siempre ha estado ligada a la que presentaban las series de televisión estadounidense (¿se acuerdan de The Wonderful Years?). Obviamente yo nunca me fui de vacaciones a la casa del lago o viví un verano asombroso al lado del chico ideal, ese que cuando llegaba el tiempo de regresar a casa nunca volvían a ver pero siempre recordaban en capítulos subsecuentes. Pero si esta imagen del verano ideal, la de la televisión, existiera, Little Joy sería el disco...
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