Róisín Murphy – Overpowered

Róisín Murphy es de esas artistas que tiene todos los elementos para triunfar--la extravagancia del vestir de Björk, los temas rompepistas de Kylie, una voz (aaah, la voz) privilegiada que, aunque muy diferente, a ratos me recuerda a la de Annie Lennox, la experiencia de su carrera con Moloko, y claro, harto talento. ¿Entonces por qué no ha pegado como se merece? Ignoro si en el pasado se haya debido a una mala promoción de su anterior disquera, pero quizá con el cambio de sello (ahora trabaja con EMI), su nuevo álbum, Overpowered, reciba la atención que una placa de tan fina manufactura amerita.

Si tuviera que describir Overpowered con una sola palabra, ésa sería, sin duda alguna, sofisticación. Róisín Murphy toma y se posesiona de varios géneros de antaño--disco, funk, electropop--para fusionarlos y hacerlos suyos con una elegancia que seguramente más de una diva del pop quisieran ya no para un disco entero, sino para un solo tema. Y Róisín lo logra de maravilla en los 11 que conforman el álbum. 

Sin duda este disco es la banda sonora ideal para una fiesta groovy con mucho estilo, pero la jugada de Róisín va más allá de hacer simple música bailable: desde los puntos de vista vocal, lírico y creativo, Overpowered es mucho, mucho más que un álbum para echar relajo. Claro que el disco cuenta con varios temas idóneos para ello ("Overpowered", "You Know Me Better", "Let Me Know" y la goldfrappesca "Movie Star", por ejemplo), pero también hay algo de buen y refrescante funk en "Checkin' On Me" y "Footprints", así como una pequeña dosis de blues con "Scarlett Ribbon". Al final del álbum se encuentran los temás más flojillos, pero Róisín lo compensa con la magnífica "Primitive", en la que la irlandesa juega lo mismo con su voz que con la idea de que en esto de las relaciones humanas, siempre habrá algo de primitivo e instintos puramente animales... todo ensalzado por sensuales arreglos de cuerdas y beats.

Overpowered es un disco que lo tiene todo para triunfar y convertirse en un clásico, del mismo modo en que Róisín lo tiene todo para ser recordada por más que ser la vocalista de Moloko. Con este álbum deja muy claro que goza de la capacidad, talento y personalidad suficientes para crear música pop con tintes indie (en el sentido de que hace lo que quiere y no lo que el género le exige que debe hacer) que puede ajustarse perfecto a la noche de fiesta del ser humano común.

Creo que la portada del álbum resume muy bien el tono y estilo del mismo y de lo que Róisín viene a hacer en la escena: convertir algo tan común como ir a una cafetería (o hacer pop accesible y para bailar) algo extraordinario y fino. Éste es pop del bueno.

Puntuación: 8/10