Viva la Vida or All of His Friends – Coldplay

La cuarta producción de Coldplay ha estado rodeada de mucha anticipación y aún más expectativas, pues muchos de nosotros queremos constatar si la banda de Chris Martin puede (o quiere) arriesgarse un poco más, explotar su potencial (incipiente sí, pero tangible también, en su debut Parachutes) y estar a la altura de quienes auguraban un futuro brillante para el grupo (y que a mi gusto se vio truncado, y feamente, con el insípido X&Y).

Con todo esto en mente (y habiendo escuchado el disco, claro), ¿cumple Viva la Vida or Death and All His Friends o se queda corto? Por desgracia, es lo segundo. Sí, hay indicios de una muy anunciada reinvención, pero aún después de varias escuchas, me quedo con la impresión de que Coldplay pudo haber hecho mucho más en su cuarta entrega. Después de todo, con un veteranazo como Brian Eno como productor, podría haberse logrado un cambio menos superficial.

El sello de Brian Eno salta a los oídos de inmediato y si bien es cierto que Viva la Vida... está muy lejos de ser el Unforgettable Fire de U2 (como comentó el mismo Chris Martin hace poco), también hay que mencionar que hay nuevos aires en el sonido de Coldplay:

"Life in Technicolor" es un excelente tema abridor, a mi gusto a manera de teaser casi, pues su brevedad, estructura y falta de letra engancha de inmediato, animándonos a averiguar qué está por ofrecernos Coldplay.

En "42", Chis Martin le canta a la muerte, lo cual--aunado a una melodía de cuerdas minimalista y melancólica en su primera parte, toques guitarreros à la Radiohead por ahí de la mitad de la canción y un inesperado cambio de ritmo por el minuto tres--, apunta a letras, si no radicalmente más profundas, al menos sí un poco más oscuras, así como a nuevas estructuras sonoras. Lo mismo puede decirse de "Lost!", sumando el hecho de que los paisajes sonoros, tan característicos de Brian Eno, dicen "presente" en voz muy alta aquí, convirtiendo al tema en novedoso (para los estándares de Coldplay, claro está).

"Lovers in Japan" es otro de los tracks destacados del álbum, y uno en los que la influencia y el estilo de U2 (un elemento que se ha mencionado antes más de una vez) es más que palpable. Y a pesar de la similitud, "Lovers in Japan" no me suena a plagio deliberado; se trata de un sonido refrescante y más que bienvenido, lo que hace de la canción una de las más sobresalientes del álbum. Lo contrario ocurre con "Reign of Love": el contraste entre ambos temas (súper notorio al colocarlos juntitos), más que de sonido o ritmo, es de calidad: después de escuchar "Reign of Love", "Lovers in Japan" luce y sobresale aún más, relegando a "Reign of Love" a segundo plano, quedando como una canción de relleno y más que prescindible.

Y ya que estamos en el terreno de los temas flojos, podemos incluir también en dicha categoría a "Cemeteries of London", a la aburrida "Strawberry Swing", a la prometedora "Yes" que se quedó a medio camino de convertirse en una canción de tintes épicos con sus toques orientales, y a "Chinese Chant" (el hidden track después de "Yes"), que a pesar de contar con un sonido más pesado, shoegazero casi, obtiene resultados poco memorables.

Una más aquí: "Violet Hill". Mientras que muchos la describen como un grower, a mí sigue sin convencerme en lo más mínimo, al grado de que sigo sin comprender cómo es que fue elegida como primer sencillo, más que nada por lo mucho (muchisísimo, pues) que suena a lo menos destacado del Coldplay de antes. Pese a todo, la canción ya suena por doquier y asciende en las listas: siempre hay un roto para un descosido.

Mención aparte merece la briosa "Viva la Vida". Sí que suena un poquillo a "J'ai en Marre" de la lolita francesa Alizée, pero contrario a lo que opinan muchos, yo no la veo como una copia descarada. Personalmente considero que es el mejor tema del álbum, y no sólo eso, sino que lo resume bastante bien: hay elementos del Coldplay de siempre, pero respaldados por una frescura inusitada, aderezada con toques de renovación aquí y allá, tanto en letras como en sonido. Es más, "Viva la Vida" pinta para convertirse, y muy fácilmente, en el siguiente clásico de la trayectoria de Coldplay--sin mencionar que tiene un potencial endemoniado en vivo.

¿Conclusión? Queda claro que la banda de Chris Martin tuvo todas las intenciones de darle un nuevo giro a su sonido y a su carrera, sin embargo, todo se quedó en eso, en la intención de cambiar. Sí, hay incursiones en otros rumbos sonoros, pero en general, Coldplay no se aleja demasiado de su "zona de bienestar". Por ello, Viva la Vida or Death and All His Friends dista mucho de ser el álbum revolucionario que Martin y compañía deseaban crear. Quizá, más que un punto definido en la carrera de la banda, este disco es un eslabón o un paso hacia la reinvención--quizá el quinto álbum de Coldplay será el que verdaderamente los vea dando un giro más sustancial. También es posible que con esta entrega (sin la mediocridad de X&Y, pero también sin el brillo de Parachutes o A Rush of Blood to the Head) el grupo no vaya a embolsarse a todos los críticos ni a hacerse de millones de nuevos adeptos, pero es seguro que los que ya tiene (y que son bastantes) quedarán más que satisfechos con el resultado.

Puntuación: 7 / 10