Perfect Symmetry – Keane

Mucho le ha cambiado la vida a esta banda desde sus melancólicos inicios allá por el lejano 2004. Luego de luchar a brazo partido por varios años para lograr un contrato discográfico y grabar su primer disco; la batalla para Tim, Tom y Richard continuó con su segunda placa, esta vez contra las adicciones y las fricciones provocadas por su repentino salto a la fama.

Y no fue fácil, pero todo indica que este trío de ingleses ha logrado derrotar a sus demonios a tiempo para iniciar la producción de su tercera placa discográfica, en la que la tristeza es reemplazada por un optimismo casi contagioso. Un color menos sombrío, mucho más alegre y pop, de tintes electrónicos y reminiscencias sesenteras es lo que Keane presenta en Perfect Symmetry, en el que además se nota un esfuerzo por agrandar su sonido y alcanzar nuevos horizontes.

Desafortunadamente la grandeza no es para todos. Si bien el grupo domina perfectamente el arte de escribir canciones pop, el tan preciado sonido orgánico de su primera producción se ha perdido para dar paso a un sabor un tanto sintético que no acaba de convencer.

Perfect Symmetry comienza con "Spiralling", primer sencillo de la producción y que desde el primer segundo recuerda a la clásica "Holiday" de Madonna. Sin embargo, mientras la canción de La Chica Material es toda una fiesta en letra y música, el trío combina una melodía alegre con dudas amorosas y la mezcla no termina de funcionar.

A este tema le sigue "The Lovers Are Losing", una buen tema y primer sencillo en forma, más parecido a lo que habíamos escuchado del grupo, aunque se nota una vibra coldplayesca que me pone a pensar en si el éxito del cuarteto inglés habrá puesto a dudar a Tim y compañía de su propia música.

Sin embargo, parece ser una duda con la que nos quedaremos, ya que el grupo deja el sonido Coldkeanesco de esta canción para brincar a los años 80 con el siguiente track. "Better Than This", cuyo inicio resuena a la clásica "Ashes to Ashes" de David Bowie, lanzada a inicios de la década de los 80 y que el grupo definitivamente quiso igualar, aunque al final parecen dudar de su propia extravagancia y regresan al sonido Keane que tan bien les conocemos, no sin antes presumir los falsetos que Tom Chaplin ha aprendido a hacer a lo largo de su corta carrera.

La vibra ochentera continúa con "You Haven't Told Me Anything", en la que el fantasma de los problemas entre Tim y Tom durante la producción de Under the Iron Sea se asoma para bailar a un ritmo electrónico muy depechemoniano que definitivamente conquista. Tal vez por eso el fantasma necio sigue rondando en la siguiente canción: "Perfect Symmetry", una de las más flojas del disco y que se contrapone al sentido alegre de la producción en general, además de constituir un retroceso en el sonido que hasta este momento el grupo ha intentado construir.

De hecho, la creatividad parece haber abandonado al grupo, ya que siguen bajando por la pendiente depresiva en "You Don't See Me", otro tema francamente olvidable en el que la agrupación decide regresar a navegar en aguas conocidas, en lugar de abandonar su pequeño rincón y partir valientemente hacia el mar.

Luego de ir en picada, el animo del disco se levanta con "Again And Again", otro track que no logra del todo su cometido, pero al menos muestra el esfuerzo del grupo de arriesgarse un poco más, jugando con esas botas madonescas que todavía no sé si les sientan bien. Sin embargo, el trío se empeña en confundirnos y lanza otra carta débil con "Playing Along", cuyo ritmo francamente aburrido invita a quitar el disco de inmediato o al menos a pulsar el botón de adelanto.

La decisión es del todo acertada, porque a esta le sigue "Pretend That You are Alone", en la que invitan al escucha a pretender que están solos en el mundo y a bailar en consecuencia, acompañados de un ritmo vibrante, coritos pegajosos, trompetas poderosas y una vibra que nos hace preguntarnos cuántas veces escucharon los primeros discos de Madonna antes de comenzar esta producción. A pesar de todo, el tema pega y encanta y, si el personaje interpretado por Will Smith en la cinta Soy Leyenda hubiera escuchado esto al empezar el film, es incuestionable que se hubiera puesto a bailar en lugar de ponerse a buscar gente, ahorrándonos un par de horas de sufrimiento cinematográfico.

La banda avanza una de década con la siguiente canción: "Black Burning Heart", cuya falla principal es la sobreproducción a la que parece expuesta la voz de Tom y que a momentos nos hace dudar si es realmente él el que está cantando.

Así, el grupo deja lo mejor para el final, cuando inadvertidamente presentan: "Love is The End", un pequeño vals encantado en el que el piano te lleva poco a poco hasta un final que no quieres ver llegar y que te deja preguntándote porqué no puede durar más este disco, hasta que te acuerdas que la mitad de las canciones no fueron tan buenas en realidad.

Que el grupo estuvo desempolvando su colección de discos pop/rock y escuchándolos en interminable rotación mientras producían este álbum es indudable. Y aunque el resultado en general no es malo y seguramente mantendrá contentos a sus miles de fans, no puedo evitar quedarme con la sensación de que algo le falta.

Indudablemente los integrantes de Keane han aprendido un par de cosas a lo largo del camino y aunque su capacidad para hacer música bonita es innegable, este disco viene a demostrar que todavía tienen kilómetros que recorrer en su trayecto hacia la inmortalidad.

Puntuación: 7.5/10