Little Joy – Little Joy


Para mí, la imagen del verano ideal siempre ha estado ligada a la que presentaban las series de televisión estadounidense (¿se acuerdan de The Wonderful Years?). Obviamente yo nunca me fui de vacaciones a la casa del lago o viví un verano asombroso al lado del chico ideal, ese que cuando llegaba el tiempo de regresar a casa nunca volvían a ver pero siempre recordaban en capítulos subsecuentes. Pero si esta imagen del verano ideal, la de la televisión, existiera, Little Joy sería el disco perfecto para sonorizarla.

Con arreglos simples, inspiración sesentera, folk, un poquito de reggae, bossa nova y sobre todo una sencillez encantadora, Fabrizio Moretti ha logrado junto a Rodrigo Amarante y Binki Shapiro crear un asombroso disco debut en el que se nota principalmente la intención de tocar simplemente por el placer de hacerlo, sin reglas o bandas famosas que te obliguen a engrasar la maquinaria.

El espíritu del disco es despreocupado, a ratos melancólico, un sonido orgánico con la batería en un papel secundario y las guitarras y las voces al frente, explorando todas las combinaciones que éstas puedan ofrecer; enriqueciéndose con un ukelele, un melotrón, la melódica y algunos instrumentos de viento.

Las letras son pequeños pasajes que principalmente hablan de amor: el correspondido, el olvidado, de la duda en “Shoulder to Shoulder”, del miedo a enamorarse en “Don't Watch Me Dancing”, de la despedida en “Keep Me in Mind”, tema que por cierto es lo más cercano a los Strokes que los fans podrán escuchar aquí.

El sonido a playa y veranos eternos se deja ver en tonadas como “The Next Time Around”, una canción de inspiración sesentera y sabor pop/reggae que te invita de inmediato a mover los pies y la cabeza al ritmo de la música.

También está “Brand New Start”, cuyo coro pegajoso a tres voces nos canta “Ain´t no lover like the one I got (No hay otro amante como el que tengo yo)”, retratando ese momento en la relación cuando todo es nuevo y maravilloso y las trompetas tocan en todo lo alto. O la asombrosa “No One's Better Sake” que podría ser la postal sonora perfecta para un viaje a Hawai.

El mosaico sonoro del disco también alcanza el folk en temas como “Play The Part” o
“Unattainable”, en donde Binki toma el micrófono para cantar con una voz dulce y frágil, perfecta para retratar las dudas de las que nos está contando.

Pero no todo son aguas tranquilas, el ritmo se acelera un poco a veces como en “How to Hang a Warhol”, track que nos pide dejar la pretensión de lado y simplemente crear por crear y no sólo buscar la fama o la fortuna.

La herencia brasileña de Amarante y Moretti no podía dejar de aparecer por supuesto, ya que a ratos la placa suena un poco a bossa nova, especialmente en dos temas: “With Strangers”, una de las mejores del disco gracias a su hermosa letra que habla sobre lo que pasaría “sí tan sólo”; o “Evaporar”, el track con el que cierra la producción y el único cantado en portugués.

Este es un disco redondo, pero si tuviera que nombrar mis favoritas serían “Keep Me in Mind”, “Brand New Start”, “Evaporar” y “With Strangers”, aunque no hay desperdicio, el álbum conserva un ritmo perfecto entre las baladas y los temas más movidos por lo que nunca aburre, especialmente porque las canciones son tan cortas que apenas te da tiempo de saborear el tema cuando ya tienes al siguiente haciendo su aparición.

Little Joy es la dicha de tocar, la libertad de no tener que ceñirte a un sonido, a la fama, los pantalones apretados o la vida de rock star. No apuesta a innovar, simplemente a disfrutar y a que sea disfrutado. No está dedicado a los fans del quinteto neoyorquino, ni a los fans de Los Hermanos (banda que si no conocen, deberían checar por cierto), requiere un cierto gusto por el pop bonito y de guitarra acústica. Este álbum es un esfuerzo pequeño y en su fragilidad y tamaño está su grandeza. Es en suma, como el verano soñado y televisado: dorado, sonriente y muy corto. Después de todo, las mejores cosas de la vida duran siempre muy poco.

Puntuación: 8.5/10