Day & Age – The Killers

¿Qué le pasó a The Killers? El cuarteto originario de Las Vegas que debutó con un disco lleno de furia y prendidez rockera ha dejado de lado los juegos y se ha puesto serio para crear su tercera placa discográfica Day & Age.

¿Fue la madurez, la necesidad de un cambio, una depresión? Durante las últimas semanas he escuchado opiniones bastante divididas en cuanto a este nuevo disco, que predispusieron a una no fan del grupo a esperar un álbum demasiado electrónico y superficial. Pero el resultado es totalmente diferente: una producción llena de introspección y búsqueda artística sin llegar a la total innovación.

Brandon Flowers es la bandera de este cambio. El cantante ha tomado una senda más oscura para su arte, lo que se deja ver en letras más íntimas y una modulación de la voz por momentos más grave. Se nota una preocupación por el estado del mundo, las relaciones humanas y como siempre el amor. El grupo además le ha dado un lugar preferencial a instrumentos como el saxofón, la voz humana y añadido más sonidos electrónicos, creando en suma un disco con buenos momentos, aunque sin alcanzar la perfección.

Las letras de Flowers en esta placa van desde la decepción amorosa en "Losing Touch", hasta las dudas existenciales en "Human", primer sencillo de la producción y cuyo coro pegajoso se instala en la mente de inmediato, como queriendo demostrar que los Killers todavía saben cómo hacernos mover los pies.

La seriedad disminuye un tanto conforme avanza el disco y llega el siguiente sencillo: "Spaceman", otro tema de coro infeccioso y que desde sus primeros acordes se muestra como uno de los mejores del álbum. La psicodelia aparece en "Joy Ride", un tema que recuerda a las pistas de baile de los años 70 y al que le sigue otro viaje en ácido llamado "A Dustland Fairytale", supuestamente inspirado en los padres del vocalista.

Luego llegan dos temas interesantes y en plan motivacional: "This is Your Life" en el que la voz como instrumento lleva la batuta y "I can't stay", que con ritmos caribeños y bossa nova viene a cambiarle totalmente la cara a este disco.

El álbum da un bajón con "Neon Tiger", canción que supuestamente Brandon escribió en un intento de sonar como MGMT y cuyo ritmo sintético y artificial la lleva a convertirse en la peor del disco. De aquí saltamos a la pegajosa “The World We Live In”, probablemente inspirada por el nacimiento del hijo del frontman y que a momentos suena desesperanzada: "Lesson learned and the wheels keep turning".

Así alcanzamos un siniestro final con "Goodnight Traveler", el tema más serio que probablemente nunca escucharemos de este grupo y que a pesar del cambio del mood no suena nada convincente.

En suma, un disco por momentos cautivador, por momentos clásico, por momentos uno de los mejores del año, pero sólo por momentos. Puedo ver por qué a muchos de sus fans no les ha gustado, pero al menos a mí me parece el primer paso sólido hacia una larga carrera y una enorme mejora en comparación con su última producción.

Los Killers han madurado, dejando un poco de lado la furia como bien dijo Miguel en su opinión sobre el primer sencillo. Su lado pop se ha vuelto predominante y la introspección le ha ganado a las guitarras, pero no han perdido el toque ni la capacidad de hacer canciones pegajosas y conquistadoras. Quién sabe lo que el futuro traerá para Brandon Flowers y compañía, pero al menos se han atrevido a dar unos cuantos pasos fuera de su zona de comfort y el esfuerzo definitivamente ha valido la pena.

Puntuación: 8/10