Reseña: Declaration of Dependence – Kings of Convenience

A principios de la década pasada, la palabra indie todavía se refería a una manera de producir y vender música, y no necesariamente a un género musical, como se entiende hoy en día. En esos años apareció una banda formada por dos pálidos noruegos, quienes con voces calladas y guitarras acústicas conquistaron al mundo demostrando así que la mejor manera de hacer ruido es mantener el silencio.

La segunda placa (primera a nivel masivo) de los Kings of Convenience contenía un sonido redondeado y pulcro, producto de largas sesiones de trabajo y músicos perfeccionistas hasta el absurdo. Y es de hecho esa obsesión por el detalle la responsable de la larga espera a la que nos han sometido Erlend Oye y Eirik Glambek Boe para presentarnos su nuevo disco.

Así, luego de una larga búsqueda que incluyó varios proyectos alternos y colaboraciones a lo largo y ancho del planeta, la banda se instaló en México en el 2007 con las primeras maquetas de lo que sería su nueva producción, Declaration of Dependence, en la que por fin se han dado cuenta que su fuerza está en sus voces y guitarras y no en los añadidos artificiales.

Y es precisamente esa fortaleza de la que hacen gala para abrir el disco, con los delicados acordes de guitarra que dan pie a "24-25", un tema suave y gentil que te invita a escucharlo con los ojos cerrados y encerrado en tu habitación.

Ya con el segundo tema se hace notoria la diferencia entre la manera de componer de Eirik y Erlend, pues de hecho, con cada disco se ha vuelto más fácil saber quién ha tenido la idea inicial para cada canción. Los temas de Eirik, por un lado, tienden a ser mucho más melancólicos y reflexivos, incluso se puede decir que un poco más difíciles de descifrar. Erlend, por otra parte, tiende a ser mucho más alegre y desfachatado, más abierto a confesar sus emociones, y una gran muestra de ello es "Mrs. Cold". Este tema demuestra además el talento de estos dos para convertir unos simples acordes de guitarra en un pop melódico capaz de ponerte a mover los pies sin necesidad de bajo o batería.

En la misma tónica está "Me and You", el primero de los tracks en el que los noruegos han incorporado un tercer instrumento, en este caso el piano, para hacer una preciosa melodía rítmica con una letra no tan alegre, en la que Eirik describe la incomodidad que sientes cuando alguien finge ser quien no es, una incomodidad que se acrecienta cuando te das cuenta que alguna vez te has comportado igual.

A esta le sigue el primer sencillo de esta placa, ”The Boat Behind”, un tema de largo cocimiento que el grupo ha venido tocando desde el 2005 y en el que se incorporan Davide Bertolini, productor de la placa, y Tobias Hett. Estos dos músicos de hecho han acompañado a los noruegos desde hace algunos años en sus presentaciones y definitivamente le dan una gran vitalidad a las canciones en las que participan.

Otro tema rítmico y una sorpresa en el repertorio del grupo es "Rule My World", y digo sorpresa porque ésta es la primera vez en la que se atreven a hablar de política en sus letras, cuestionando en este caso la calidad moral de aquellos que se atreven a ser nuestros representantes.

Ya a la mitad de la placa llega uno de los tracks más sentidos del mismo, en el que el narrador se compara con un barco en problemas, aceptando al mismo tiempo las contradicciones de su vida. ”My Ship Isn’t Pretty” es además una clara muestra del poder que tienen las voces de Eirik y Erlend para transportarnos a su mundo, un mundo en el que las montañas, el mar y la naturaleza son parte fundamental de la vida cotidiana.

Al terminar esta tonada inicia otra de las joyas del disco, un tema escrito inicialmente por Eirik y en el que habla de dificultades y momentos de lucha. Aquí abro un paréntesis para decir que en lo personal, y sé que mucha gente no está de acuerdo conmigo, prefiero la voz de Eirik a la de Erlend, pues siempre he creído que es él quien ha contribuido más a formar la personalidad de lo que hoy conocemos como Kings of Convenience. Además, su voz ha mejorado muchísimo, pues sin ser un gran cantante, logra darle a las canciones una calidez inmediata y sin cortapisas que vuelve a su música un asunto sumamente familiar.

El disco baja un poco con la siguiente canción ”Power of Not Knowing”, un tema demasiado tranquilo para mi gusto en el que Erlend reflexiona sobre la juventud y la relación entre una persona mayor y alguien muy joven que no sabe exactamente cómo comportarse y parece un poco avergonzada de su edad.

Continuamos con otra canción estrenada en su gira pasada llamada “Peacetime Resistance”, en la que nuevamente aparece el violín de Tobi para adornar una letra reflexiva de esas a las que Eirik es muy dado; yo creo que en buena medida debido a sus conocimientos en psicología (él es, además de músico, un graduado en Psicología con una especialidad en Psicología arquitectónica).

El músico cuestiona la libertad excesiva y defiende la dependencia en “Freedom as its Owner”, otro tema en el que su voz luce al máximo. Casi al final del disco llega la canción más vieja del mismo, un tema que el grupo tocaba desde la gira de promoción de Quiet is the New Loud y que de hecho le dio título a su siguiente producción, “Riot On An Empty Street”.

Aparentemente, el dúo no estaba contento con ella y por lo mismo no apareció en ROAES, sin embargo, siguieron trabajando en el track para darle un ritmo mucho más lento y nuevos arreglos que a mi parecer no sirvieron de nada.

Es interesante notar asimismo que el disco parece estar dividido en dos partes. La primera mucho más rítmica y fácil de digerir, la segunda, con temas más lentos pero que en cierta medida se acercan más a lo que realmente es el sonido de este grupo. La placa cierra con la maravillosa “Second to Numb”, una balada a dos voces, y “Scars to Land”, un tema en el que nuevamente la voz de Eirik lleva la batuta y el misterio.

Muchos dicen que este álbum no tiene visos de evolución pero yo creo que simplemente se equivocaron de banda. Desde un principio el sonido de los Kings fue absolutamente minimalista, dependiente de los pequeños detalles. Erlend y Eirik apostaban más por las pequeñas fortalezas que por la grandilocuencia; y bastaba con leer el título de su primera producción con EMI para entenderlo. Son de hecho los pequeños detalles los que hacen de este un gran disco, esos pequeños detalles que dejaron un poco de lado con Riot y que fueron la razón por la que alcanzaron notoriedad allá por el 2001.

9/10

Declaration of Dependence no es un disco insuperable, tiene sus fallas y sus pequeños baches, pero en conjunto es una producción bien lograda y pensada a lo largo de cinco largos años, el tiempo que les tomó a estos dos comprender que lo único que sus fans necesitábamos era el escuchar el sonido de dos voces suaves unidas en absoluta perfección.

Fecha de lanzamiento: 2009
Disquera: Astralwerks (EMI)
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