Reseña: «Head First» – Goldfrapp

Aunque ninguna de las primeras escuchas de un álbum de Goldfrapp dan frutos, se hace completamente evidente en el acto que éste, el quinto de su carrera, no se parece en nada a Felt Mountain, su obra debut.

Ya han pasado 10 años desde el lanzamiento de esa sosegada obra trip hop, y durante toda la década el dúo británico experimentó con distintos géneros, obteniendo así los dancefloor-fillers Black Cherry (2003) y Supernature (2005) y el folktrónico Seventh Tree (2008).

En este último, bajaron los decibeles de la divertida y colorida música bailable que hacían hasta el momento. Alison Goldfrapp, la vocalista, se sacaba los tacos altos y andaba descalza en sus sobrios trajes de animadora de circo, cantando baladas folk y una que otra cosa experimental dentro del género. Aunque no recibió tan malas críticas de parte de la prensa, y a la mitad de sus fans le terminó fascinando el nuevo estilo, encontraron sus actuaciones en vivo un tanto monótonas, y surgió la necesidad de volver a realizar música más "movida".

Eso es lo que intentan lograr con Head First. Uniéndose al club de aquellas artistas que practican el reciclaje ochentero y les va bastante bien en Europa, Goldfrapp (que algunas veces puede llegar a confundirse como un solo act) buscan ganarse un lugar más alto incorporando a la fórmula elementos del italo-disco de los '70.

A pesar de que quizás todos estos elementos sólo le sonrían a las personas de edad, la banda sigue derrochando juventud. Y básicamente de eso se trata el álbum. A pesar de que duerme en formol, Alison es una señora de las cuatro décadas, que trata de viajar en el tiempo en busca de sus mejores épocas, cuando era toda una joven rebelde. En el opening track (y primer single), "Rocket", inaugura su nueva era uptempo con una canción totalmente irresistible, con un estribillo super-glam, sobre como deshacerse de su ex-novio lanzándolo en un cohete. Un poco más adelante, en "Alive", nos cuenta como despierta con un delirio tremendo sobre la belleza del mundo ("sintiéndome viva otra vez / viva otra vez"). Y cerca del final, en "I Wanna Life" (uno de los momentos más enérgicos y brillantes) se instala en "... el bar que parece una máquina del tiempo" para encontrar “la noche más larga que jamás conoceré” y exclamar una vez más "Quiero vida / la quiero ahora y para siempre".

Algo que es reconocible muy fácilmente es el uso del elemento ABBA. El track que tiene el honor de darle el título al álbum, "Head First", es una clara muestra. Ese riff de piano y esos armónicos coros, son como un deja vu, y mientras dura la canción se van mezclando con los futuristas beats electrónicos que adornan cada canción del álbum.

Pero aquellos momentos disfrutables se ven obstruídos por algunos temas que impiden apreciar la obra de principio a fin. “Dreaming” y “Shiny And Warm” son ejemplos de temas bastante flojos que no arrojan resultados instantáneos debido a lo poco complejo que resulta su sonido frente a otros. Y al último nos enteramos de que los Goldfrapp no olvidan el ambient de sus primeros pasos. El track “Voicething” (que cierra el álbum) es un intento de revivirlo, recordando aquellos temas de Felt Mountain que poseían vocales en soprano carentes de letra (como “Felt Mountain” y “Oompa Radar”), pero sin lograr el mismo efecto. A diferencia de esos temas, este es bastante gélido y minimalista, y su atmósfera es muy poco excitante (que hayan abandonado el ambiente cabaretero y sexual es una de las causas).

7,6/10

Y esa simplicidad y frialdad en parte de la obra dificulta su digestión. A pesar de que los singles parecen estar bien definidos, carece de inmediatez. ¿Eso está bien en un álbum tan pop y que intenta atraer otra vez público mainstream? Me parece que no. A pesar de eso, su creatividad resalta por encima de muchas propuestas similares (aquellas que se valen de la nostalgia y resurrección de sonidos antiguos) que surgen hoy.

Fecha de lanzamiento: Marzo del 2010
Disquera: EMI
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