Reseña: Janelle Monáe – The ArchAndroid

Las cantantes urbanas contemporáneas son, desde hace varias décadas, una de las variedades del pop más demandadas en la América anglosajona y el mundo. Estando en su máximo apogeo, han perdido muchos de los valores que deberían sustentar sus principios, la defensa de un grupo de géneros que intentan manifestarse vivos, como el soul, el jazz, el bues, etcétera. Su explotación comercial reside en el hecho de que sus melodías, heredadas de aquellos géneros ancianos estadounidenses; sus ritmos, donde siempre predominan los acentos africanistas; y la voz de la mujer negra, desde varios aspectos mucho más superior a la del resto, son poderosamente instantáneas. Por lo cual, una pieza de R&B o similar es totalmente fundamental en cualquier álbum pop de moda incluso tratándose de un timo.

Pero mientras muchas solistas y girlbands destruyen el patrimonio, hay un conjunto de artistas que intenta devolverle la magia al género, aportando nuevas e interesantes cosas, y resucitando un poco de historia, con un espíritu un poco más "undeground". Janelle Monáe es un claro ejemplo, que empieza a pisar fuerte con su disco debut, The ArchAndroid (suites II and III), un larguísimo álbum conceptual. Éste es una secuela (como lo dice el título, partes 2 y 3) de su primer EP, Metropolis (suite I), el cual pasó casi desapercibido, pero planteó la situación inicial de la historia que este álbum consolida por completo.

Janelle quiere convertirse en un exponente más del afrofuturismo en la música, y eso lo podemos apreciar desde el cover art del disco: la dramatización de un personaje, una diva con una poderosa voz y un gran carisma, en una metrópoli de habitantes androides. Pero lejos de mostrar explícitamente el lado geek de todo esto, encara las letras de manera tradicional, a veces describiendo su entorno y otras cantando sobre sus amoríos.

Pero The Archandroid logra no quedarse como sólo un concepto extravagante y ambicioso. El resultado es tan cautivante que logra incluso acaparar la atencion de los que metemos las narices por el Reino Unido cuando queremos jóvenes cantantes pop de las que no se cuelgan del caño en la pista de baile. 18 elaboradísimas pistas, divididas en dos partes (el suite II y III), ricas en la variedad de géneros más excitante. Su imponente belleza es encontrada escuchando aquella enorme extensión de corrido, sin saltar los tracks y respetando la manera en que todos esos momentos, que presentan variaciones muy radicales, están distribuídos. El trabajo invertido en lograr aquellas transiciones con calidad (muchas están "enganchadas" muy tradicionalmente, o de manera muy dramatizada, valiéndose de aquel suspenso que significa el fin de una canción movida y el comienzo de una balada) es bastante apreciable.

Aún así, cada canción en particular puede defenderse por sí misma. Lo que comienza como la BSO de Star Wars ("Suite II Overture") se transforma en un sexy R&B en "Dance Or Die" donde oímos la colaboración de Saul Williams, y el ambiente cyberg-cabaretero, donde hay muchas alusiones a la guerra y la civilización, continua hacia "Faster", que a pesar de estar enlazado al anterior es como lo dice el título, más rapido, y en "Locked Inside".

Después, el primer downtempo lo trae "Sir Greendown", una brillantísima balada donde predominan todos los arreglos clásicos de la música africana. Luego, un poco de aceleración llega con "Cold War", uno de los hits más pegadizos, donde se hace la evidente la influencia que tuvo uno de sus productores, Big Boi de OutKast, quien aparece en el tema siguiente, el primer single "Tightrope". Indescriptible es el tema que viene después, "Neon Gumbo", un intervalo que es prácticamente una canción al revés de un minuto y medio.

Luego llega "Oh Maker", que comienza como una canción de ABBA, hasta que el sonido comienza a tomar forma y vuelve al contexto. Pero éste se va por la tangente cuando comienza "Come Alive (The War Of The Roses)", que es bastante llamativa por lo potente, una canción dance-punk donde Janelle pega alaridos que no pasan desapercibidos para nada. Siguiendo el trayecto, el final del capítulo lo marca "Mushrooms & Roses", donde las incursiones en el jazz y el blues, muy distorsionado y experimental, brillan más que nunca.

Mucho más calmo comienza Suite III, cuya introducción, con una orquestación gigante, traspasa hacia el track que sigue, "Neon Valley Street", que construye una hermosa atmósfera, mientras que no dejan de sorprendernos sus melodías, que jamás pierden la magia. Pero luego llega a descolocarnos el tema que hizo con Of Montreal, apelando a aquella estridencia pop tan llamativa, que realmente no muestra los extremos a los que llega el sonido del álbum. Después encontramos "Wondaland" (quizás el título hace referencia a su discográfica), que muy inocentemente trae melodías de jingle navideños.

La última colaboración del disco la pone Deep Cotton en "57821", una acústica canción que se lleva muchos aplausos por volver a hacer el intento de incorporar baladas, mostrando también un trabajo vocal impecable. Con un poco más de ritmo intenta lo mismo "Say You'll Go", pero en éste ya redunda el drama amoroso. Y luego "BaBopByeYa", a puro jazz durante nueve minutos, cierra la obra.

9/10

La surtida variedad de sonidos, dispuesta a propósito a través de toda una enorme duración, y la atención por los detalles más minuciosos en un conjunto de canciones que rinde al máximo, hace de The Archandroid uno de los álbumes más interesantes de todo el año, y de Janelle Monáe una de las mentes inquietas y creativas de las que no hay que sacar la mirada de encima por el resto de sus vidas.

Fecha de lanzamiento: Mayo 2010
Discográfica: Wondaland
Compra el disco: Amazon
Tres canciones destacadas: “Cold War”, “Sir Greendown” y “Wondaland”