Reseña: Scream – Ozzy Osbourne

Dice nuestra querida RAE que grito es toda aquella "manifestación vehemente de un sentimiento general". Siempre gritamos por algo. Sea positivo o negativo, es una manera que tenemos de expresarnos. Más allá de lo banal del asunto, si gritamos es porque estamos vivos, luego es una buena noticia. Hay mucha gente que no suele hacerlo fácilmente y por eso que algo te incite a gritar o, en general, a sentir emociones, ya tiene un valor enorme. Y el arte y la cultura en general saben mucho de remover sentimientos.

Recién salido del horno, hemos podido escuchar el nuevo disco de Ozzy Osbourne: Scream. 11 canciones nos ofrecen unos 48 minutos de música, que para los que no lo sepan, sea del estilo que sea, también es cultura. ¿Me acompañan a desentrañarlo?

En Cuchara Sónica hemos ido siguiéndole bastante la pista a Ozzy Osbourne, que ciertamente en las últimas semanas se ha hecho notar en los medios por diversas razones. Al fin y al cabo, que hablen de un artista, ya sea bien o mal, es bueno. Y si, como en este caso, el disco es bueno, mejor todavía.

Es difícil que este Scream no haga gritar y botar a quien lo escuche. Vale que lo mismo en el salón de casa esto no sea tan fácil, pero por seguro en un concierto casi cualquiera de las canciones del álbum servirán bien para esta tarea.

"Let it Die" es el corte que inaugura el disco. Con una introducción un poco psicodélica, con cencerro incluido, Gus G. demuestra que no le tiene nada que envidiar a su predecesor, Zakk Wylde. Lo veremos tema a tema, pero en general el guitarrista ha dejado una impronta muy melódica, actual y diferente que eleva la calidad de Scream. Esta canción en sí tiene una estrofa muy muy lenta y profunda, pero muy pegadiza. En ella Ozzy se maneja en unos tonos más graves de los que nos tiene acostumbrados. El estribillo terminará de enganchar a los pocos a los que no les convenza la estrofa y el gran solo de Gus G. conquistará a la primera a los que dudaban de su papel junto al Madman.

El siguiente tema es el que todos hemos podido escuchar. El single "Let me hear you scream", una de las canciones más rápidas y directas del disco. Poco hay que decir de una canción que tiene todas las papeletas para convertirse en otro himno de Ozzy.

"Soul Sucker" iba a ser inicialmente el nombre de Scream, pero como los fans se quejaron de lo feo que era el nombre, Ozzy rectificó. La canción va muy en la línea contundente y profunda de Black Rain. Incita mucho a sacudir de arriba abajo la cabeza y gritar aquello de "Soul Sucker" que repite la robótica voz.

"Life Won't Wait" es un corte más optimista, con un mensaje bastante positivo. Y eso se nota en el tipo de composición. Inicia con guitarras limpias y Ozzy cantando sin rasgar mucho la voz. Destaca mucho la línea de bajo y unos arreglos muy elegantes de Gus G. Es un tema que se sale de la rutina de Ozzy, pero que resulta fresco e interesante.

"Diggin' Me Down" también comienza muy calmada. Una introducción con arpegios y melodías de guitarra acústica, muy medieval en algunas partes, da paso a una canción muy heavy en la que las guitarras eléctricas empastan a la perfección con el doble pedal. Muy contundente y directa, en ella Ozzy demuestra que, a pesar de su vida de excesos y de su edad, sigue cantando a un buen nivel. Es una de las canciones que más me gustan de este Scream, en especial las partes sin voz, que incluyen arreglos de piano.

"Crucify" es una canción con una letra más crítica que probablemente se refiera a las traiciones de "amigos", que, obviamente, quedan "crucificados" desde el momento en que lo hacen. Destaca especialmente el estribillo.

El siguiente corte, "Fearless", demuestra bien claro lo que es la contundencia sonora. Unas guitarras rudas y oscuras y un bajo muy protagonista convierten este tema en una auténtica bomba. Ojo al estribillo que puede despeinar. Por cierto, Gus G. se ha explayado con todo tipo de arreglos de guitarra y quedan soberbios. Se defiende tanto en partes lentas como en muy rápidas.

Un pad de cuerda y una combinación armónica de bajo y guitarra sirven de inicio para "Time". Es otro tema distinto a lo que nos tiene acostumbrados Ozzy, menos saturado, más melódico y "espiritual". Tiene partes comerciales que hacen que los 5 minutos y 30 segundos que dura pasen muy rápido.

"I Want It More" vuelve a traernos la oscuridad y contundencia característica de Ozzy. Eso sí, el estribillo es bastante melódico y es que se nota mucho la mano de Gus G. Por cierto, es brutal la parte instrumental de esta canción. ¡Menudo solo! De lo mejor del álbum.

Por si a alguien no le quedaba clara la contundencia del disco llega "Latimer's Mercy" para golpearnos en la cara con esa conjunción perfecta de bajo y batería. Gran tema.

Y para acabar, Ozzy nos regala un minuto en el que nos dice que nos quiere a todos. "I Love You All" es un breve cierre instrumental que deja un buen gusto en los oídos.

9.5/10

En resumen, este disco tiene un sonido y una producción de primer nivel que se nota desde el primer tema al último. Todas las canciones han sido compuestas por el propio Ozzy junto al productor Kevin Churko y la verdad que no hay ninguna que esté por debajo. Todas destacan por algo.

Me alegra haber escuchado este disco porque Ozzy vuelve con ganas de hacernos gritar a todos. No os lo podéis perder. Eso sí, agarráos bien cuando lo escuchéis.

Fecha de lanzamiento: 22/06/2010


Discográfica: Epic Records


Compra el disco: Desde la web oficial de Ozzy


Descarga el disco: En la web


Tres canciones destacadas: "Diggin' Me Down", "I Want It More" y "Soul Sucker".