Reseña: Tokyo Police Club – Champ

La historia de la Cenicienta se ha vuelto un asunto común en el mundo de la música actual. Desde los artistas que han sido "descubiertos" en redes sociales como Myspace, hasta aquellos que se vuelven famosos por una canción o EP, todo es posible en una época en la que ya no existen disqueras que patrocinen limosinas a la primera grabación.

La de Tokyo Police Club es de hecho una historia romántica de este tipo. El grupo ya tocaba en festivales como Coachella y Glastonbury con sólo un EP en el bolsillo y, aunque su anterior producción, Elephant Shell, no fue el éxito rotundo que todos esperaban, sí ayudó a consolidarlos como una de las bandas más promisorias del indie actual.

Desafortunadamente Champ no será el disco con el que la banda pasará de ser una promesa a una realidad, pues a pesar de los ganchos auditivos con los que la han adornado, a la agrupación le ha faltado ambición para llevar su música al siguiente nivel.

Es cierto sin embargo que, a diferencia de su anterior producción, aquí se nota un sonido mucho más abierto y seguro, con una banda más cómoda y confiada en la dirección que quiere agarrar. Esto se traduce en temas energéticos que toman sobre todo la ruta del indie pop, con ligeros toques de punk, rock y las influencias de bandas como Vampire Weekend, The Strokes y The Clash.

Una combinación sumamente pegajosa y fácil de digerir que, sumada a la duración de las canciones, permite seguirte de largo hasta el final sin que el disco te canse, aunque también te dejará con la sensación de no haber escuchado nada demasiado importante una vez terminada la última nota.

La placa arranca con "Favourite Food", una canción que parece ir en dirección contraria a la del resto de los temas, pues su inicio es prácticamente lo más relajado que escucharán en este álbum. Sin embargo, conforme avanzan los segundos va aumentando el ritmo para terminar con los riffs de guitarra a todo vapor, riffs que también son los protagonistas en temas como "Favourite Colour", no sólo la más corta del disco sino también una de las menos ambiciosas; “Big Difference” en el que Dave Monks resume el sentimiento de la banda con una línea que dice “less big words and more exclamation marks” (menos palabras grandes y más signos de exclamación”); y "Wait Up (Boots of Danger)", en la que los riffs se combinan con el resto de los elementos para dar como resultado una de las mejores canciones de la producción.

De hecho, las cosas se ponen interesantes sólo cuando la banda se atreve a incorporar elementos diferentes en cantidades mayores, ya sea ayudados de sintetizadores, coros pegajosos o ritmos más lentos. Por ejemplo, en "Breakneck Speed", la agrupación se sale un poco de la tónica de riffs de guitarra superápidos para hacer una melodía mucho más acompasada que viene acompañada de unos coritos superpegajosos.

O “Bambi”, en la que la banda cambia la guitarra por el sintetizador, logrando conservar la energía de su música y superando los acordes facilones y poperos, pero al mismo tiempo empujando los limites de su propia capacidad, logrando así el mejor tema de toda la producción. Los sintetizadores también le dan un toque interesante a “Frankenstein”, el track con el que cierra la placa; y le ponen sabor a “Not Sick”, una especie de tardía melodía de cumpleaños.

Otra que sobresale por los cambios de ritmo y la incorporación de nuevos elementos es “End of a Spark", una canción sumamente pegajosa con una línea de guitarra enganchadora que te pone de inmediato a mover los pies. El toque country se siente en "Hands Reversed" y “Gone”, temas en los que el grupo pierde la energía para experimentar con ritmos más lentos, sin obtener buenos resultados.

En cuanto a las letras, estas transpiran adolescencia por donde las quieran ver. Algunas son difíciles de descifrar y un poco huecas en el fondo; otras parecen ambiguas en su contenido, sin embargo, parecen funcionar bien con la energía de las melodías. Por ejemplo, en “End of a Spark”, “Favourite Food” y “Breakneck Speed” aparece la angustia de crecer y la nostalgia por dejar o haber dejado atrás los años de la diversión; en “Favorite Colour” los avatares de comenzar una relación adulta; en “Wait Up (Boots of Danger)”, el reclamo por no vivir una vida suficientemente emocionante.

En general, este es un disco que conserva las mejores virtudes de Tokyo Police Club. Es potente y pegajoso, muestra a una banda mucho más relajada y confiada en sus talentos, que por lo mismo se permite el lujo de alargar las canciones para explorar mejor las ideas y experimentar con nuevos sabores.

Sin embargo, la banda no se lanza al vacio, ni va más allá de donde sus fuerzas le permiten. Y es precisamente esta falta de evolución la que mata a Champ, pues a menos que seas fan de la agrupación, una vez terminada la placa te quedas con la sensación de que algo le faltó. Tal vez menos guitarras eléctricas y más acústicas, más sintetizadores, un poco más de profundidad.

7.5/10

Finalmente, este es un buen intento para una banda que apenas nos entrega su segunda producción, sin embargo, al final nos quedamos esperando a que cumplan las promesas que nos hicieron con su primer EP, esas que hablaban de una banda en proceso de convertirse en todo un campeón. Por lo pronto, sólo son un grupo indie más, disfrutable por momentos, divertido y con una enorme capacidad para ponerte a bailar. Y si como a mí, eso no les basta, aquí no hay mucho que escuchar.

Fecha de lanzamiento: Junio del 2010
Discográfica: MOM & POP MUSIC
Compra el disco: Amazon
Bajar: En la red
Tres canciones destacadas: "Bambi", "End of a Spark", "Wait Up (Boots of Danger)"