Reseña: Wavves – King Of The Beach

Sería tan cliché comenzar una reseña del nuevo disco de Wavves hablando de su nueva amiga, Best Coast... pero es tan necesario contextualizar el momento que este muchacho (y su renovado line-up) se encuentra pasando mientras lanza su tercer álbum de estudio, que haremos una mediática (pero sincera) comparación antagónica entre los dos bloques.

¿Por qué la prensa enemista las obras de estos dos artistas, siendo éstos tan camaradas en lo personal? Bethany Consentino debutó en largo este año con Crazy For You, intentando llevarse por delante a la escena con una fórmula lo-fi parecidísima (por no decir casi la misma) a la que hizo famoso a Nathan Williams. Una usurpación que suponía ser más fresca por tener en su lugar a una tierna frontwoman que ama a sus mascotas y que (por ahora) no le da al éxtasis y al Valium antes de subir a los escenarios a causar estragos. Y qué más esperar que bifes si el señor titula a su nuevo disco, como retándola insolentemente, King Of The Beach.

Pero no, por alguna razón, el sucesor de Wavves (2008) y Wavvves (2009) no es Wavvvves. Aunque lo que decía en entrevistas parecía cuento, se dispuso a dar un pequeño giro a su música para abandonar los moldes en los que se encontraba estructurado y que no daban más abasto. En King Of... reclutó a Stephen Pope y a Billy Haynes, quienes asistían en vivo al difunto Jay Reatard, para concebir un sonido más limpio que no se aleje del espíritu costero.

El resultado intenta imponerse superior ante las demás bandas que buscan los mismos efectos (que a pesar de lo retro mantenga una rítmica desenfrenada que se refleje en una performance escénica de infarto, y, por consiguiente, una hype enorme), y sorprendentemente, tiene algunos aciertos.

Pero no hay que aplaudirle ese mérito a estos tres señores de manera conjunta. Pope y Haynes son como los dos amigazos que sacan a Williams en andas del antro en estado de ebriedad y consiguen que tome un taxi a su casa. Los momentos que se destacan sobre todos tienen la acreditada autoría de éstos dos: de Stephen, el genial “Convertible Balloon” mantiene la esencia Beach Boys intacta, y el mágico “Green Eyes” (por lejos, lo mejor del disco) la moderniza bastante percutiéndola con unos sintetizadores, mientras que la delirante fantasía que encara su letra es demasiado inocente para provenir de Nathan. De Billy, la sutil madurez de “Linus Spacehead” le da mucho que aprender.

Tampoco hay que ningunear las composiciones del Wavves in-chief, que en general no se salen del mismo esquema a pesar del nuevo cambio: aunque temas como “Idiot” o “Mickey Mouse” (éste último casi le costó una demanda de ya saben quién por daños a la propiedad intelectual) son estridentes a más no poder, el álbum presume una apertura y una clausura más o menos decentes. El pretencioso comienzo lo marca “King Of The Beach”, que te echa en cara una energía bien medida, y es ahí donde te cruzas de nuevo con el carismático y enfiestado personaje buscapleitos que repite una y otra vez “nunca me vas a detener / nunca me vas a detener /…”. El final, “Baby Say Goodbye”, tiene una intro de pura resaca y avanza hasta armar algo interesante (claro, justo hasta el momento en el que su duración ya se pase de lo que suele hacerlo y entre en un loop irritante).

El resto se queda a mitad del camino. Sin el atractivo disfraz de ruido, deja en evidencia que la instrumentación en los momentos punk rockers más intensos es paupérrima y podría pertenecerle a cualquier banda aprendiz de garage.

6/10

A pesar de todo esto, la heterogeneidad de sonido es el punto más favorable que tiene King Of The Beach. Algo que su paisana, contemporánea y compinche Best Coast no supo rendir. Sí, ya sabemos quien ganó la contienda.

Fecha de lanzamiento: Agosto de 2010
Discográfica: Fat Possum
Compra el disco: Amazon.
Descarga el disco: En la red.
Canciones destacadas: "Green Eyes", "Convertible Balloon" y "King Of The Beach"