Reseña: Javiera Mena – Mena

Marcar un debut impecable no es lo único que agrava la verídica reputación de "difícil" del segundo disco: que el tuyo venga después de varios años (en los que diste varias vueltas, aprendiste nuevas cosas e interactuaste con la escena) y que retumben los nombres de la gente con la que te codeaste para grabarlo crea un clima de expectación del que podés no salir vivo.

Javiera Mena es la niña prodigio del pop chileno. Después del magnífico Esquemas Juveniles (2006) se embarcó en una gira y cuatro años después está de vuelta con Mena, un semi-homónimo álbum en el que, a pesar de seguir de romántica empedernida, se pone más retro y bailable que nunca.

La retórica amorosa (que se traduce en un puñado de letras simples y sinceras) no es la única constante. Aún con los mínimos cambios, jamás dejaremos de ver a Javiera como una figura exenta del toqueteo del montón: sus emotivas baladas no son las torturas cortavenas que escuchas en la radio las 24 horas del día y sus picos dance no son los que perrean las chicas en el boliche. La obra de esta señorita, para nada pretenciosa, ostenta una lucidez y elitismo que se aprecia desde la primera vez que uno recorre los pasajes de los álbumes en los que se encuentra plasmada.

Aún fiel a la producción de Cristián Heyne, entre la larga lista de colaboradores se encuentra el sueco Jens Lekman y Daniel Hunt (Ladytron), los cuales le ayudaron a comprar la estampilla de exportación.

En su placa anterior había un equilibrio entre las conservadoras canciones acústicas (como el sencillo "Sol de invierno") y las electrónicas (como el cover de "Yo no te pido la luna" de Daniela Romo). Aquí las primeras fueron suprimidas y las segundas alzan el estandarte del italo disco hasta la estratósfera: fantásticos sintetizadores (con los característicos arpegios ochenteros) dibujan utópicas melodías sobre chiclosas bases.

Éstas marcan una aceleración en el ritmo que introducen gradualmente a la Javiera que tiene más punch. El opening track "Ahondar en ti" y su midtempo llegan a la divertidísima cuarta pista, "El Amanecer", convertidos en acid house. Claro, no sin antes subir los peldaños "Hasta la verdad" y "Primera estrella".

Antes de seguir con el jolgorio, "No te cuesta nada" quiere reivindicar a los lentos. Mena no es una cantante de pop que recurre a baladas hipócritas para intentar recoger su corazón del suelo después de embriagarse y maldecir a más no poder (como las hay muchas hoy en día), su brillante interpretación está complementada por una completa sinceridad.

El siguiente tema nos muestra que la cosa no siempre pinta europea: un colorido amalgama con espíritu de murga se hace presente en el cósmico "Luz de piedra de luna" haciendo uno de los momentos más poderosos del disco. Los últimos temas que quedan consolidan la idea de que aquí nada sobra ni falta: la colaboración de Lekman en "Sufrir" tiene una frase hablada que te traslada al pasado como un DeLorean, "Acá entera" tiene un estribillo vocal pegajoso, y "Un audífono tú, un audífono yo" es un cierre con broche de oro.

9/10

Mena es una ópera disco imprescindible. Su personaje es una tímida joven y su escenario la pista del baile de graduación en el que se sacan los trapitos al sol y surgen historias de amor y desamor que crean un ambiente nostálgico y ensoñador.

Fecha de lanzamiento: Septiembre de 2010
Discográfica: Unión del Sur
Compra el disco: En iTunes
Canciones destacadas: "Luz de piedra de luna", "Primera estrella", "No te cuesta nada"