Reseña: Adele – 21

No caben dudas de que Adele tiene una de las voces más hipnotizantes dentro de la oferta de cantantes pop en la actualidad, pero más de uno adherirá a la idea de que su primer disco, 19, no fue algo realmente muy consistente. Su interpretación vocal y la forma con la que transmitió sus arrolladoras letras –ha definido a su música como un “soul de corazón roto”– fue siempre excelente, pero su producción sufrió constantes altibajos debidos al contraste entre canciones excesivamente arregladas (como “Cold Shoulder”, en la que participó Mark Ronson) y canciones que eran básicas composiciones propias y tenían escasa instrumentación (como “Daydreamer” o “First Love”). Cuando ella insistió y salió a defenderlo a través de sus impecables actuaciones en vivo, estaba prendando su carrera con la promesa de encontrar un camino que la haga brillar en todo sentido.

Es así que hoy lanza 21, su segundo álbum, el cual la llevó a abandonar el Reino Unido y la perjudicial influencia de la industria del soul maquillado (esa que llevó a su amiga Duffy a la perdición con un regreso que dejó mucho que desear) para atrincherarse en el sur de Estados Unidos en busca de llenarse de influencias genuinas para crear algo realmente memorable. A su disposición quedó un equipo de productores de renombre compuesto por Rick Rubin, Paul Epworth o Ryan Tedder, entre otros. El resultado no defrauda para nada.

Adele sigue cantándole al amor frustrado. Los dos años más de madurez con los que la encontramos aquí se reflejan en un cambio de actitud que se ve al tope desde la inauguración del álbum, el tema y single “Rolling In The Deep”, donde ella no es más una víctima débil e inocente. Ya no tiene miedo: canta ensañada sobre la traición y las heridas, maldiciendo pero manteniendo la elocuencia del blues. Su sonido lo perfila como uno de los mejores temas del 2011, pues esa mezcla entre rock and roll, country, góspel y disco es simplemente brillante.

El tema siguiente, “Rumor Has It”, además de terminar de enseñar facetas de la voz de Adele que no conocíamos (dispuestas por la fuerza con la que ésta es despedida), hace un uso de los coros de música negra en calidad de sampleo de una manera bastante interesante. Su letra sigue con la misma dirección de la pista anterior, diciendo cosas como “seguro, ella lo tiene todo… ¿pero tiene lo que quieres, mi amor?”.

Después nos damos cuenta de que ese carácter enfadado es sólo una máscara. Con esas dos canciones la dosis saludable de sarcasmo se cubre exitosamente y lo que sigue es una sucesión de baladas melancólicas. Aún si arriesgarlo todo, “Turning Tables” y “Don’t You Remember” no flaquean en lo más mínimo (la primera nos recuerda a lo que pudimos oír en temas de 19 como “Hometown Glory”, en la que Adele fue sólo acompañada por el piano). Después aparece “Set Fire To The Rain”, en el que se adueña de un prototipo de canción pop que parece haber nacido para ella: nadie podría rellenar ese espacio mejor.

8.5/10

La segunda mitad del disco no es tan fácil de digerir, pero no por eso deja de sorprender. En los temas restantes la cantante incursiona de lleno en un R&B contemporáneo estadounidense muy próximo al gueto, y es donde impresiona su gran versatilidad, con la que cierra un álbum que constituye un paso gigante en su carrera.

Fecha de lanzamiento: 19/01/11
Discográfica: XL
Compra el disco: iTunes
Descarga el disco: En la web
Tres canciones destacadas: “Rolling In The Deep”, “Set Fire To The Rain”, "I'll Be Waiting"