Reseña: Duffy – Endlessly

Sólo echar un vistazo a la portada de Endlessly es suficiente para darse cuenta de que Duffy cambió totalmente su dirección en su regreso a la escena: ésta hace un contraste grandísimo con la de Rockferry, el álbum debut que la consagró en 2008 como una de las solistas britpop más exitosas del mundo. Y es que la mujer que vemos aquí, posando alegre y confiada en una colorida fotografía símil-sesentera, no es la que tuvimos la oportunidad de apreciar en aquel contexto gris que dibujó el arte de tapa de su disco anterior.

Cuando hay que encarar la obra musicalmente, las diferencias se hacen palpables. Duffy triunfó en los charts con un movido R&B titulado “Mercy”, pero la mayoría de la belleza de Rockferry residió en el gran aporte dado por el personaje que la cantante creó a través del resto de sus canciones, el de una mujer insegura y temerosa que desahogaba sus pesares en baladas que completaban el círculo con un sonido acústico lo-fi y una vocalización aficionada que mantenía la intimidad en altos niveles.

En Endlessly ese personaje desaparece, y lo hace para que el alter-ego presumido y ambicioso de la galesa tome las riendas de todo el disco. Cuando apareció en la red el primer sencillo del álbum, el coqueto “Well Well Well”, no podíamos dejar de aplaudirle a un sencillo movido que buscaba el impacto radial con un gran cuidado en los detalles de su producción (como algunos detalles tomados de The Roots); pero el producto final de 10 pistas abusa del carisma eufórico y arroja resultados bastante lamentables.

En la desmedida entrega de temas de blues plásticos y alegres sólo se rescata el opening track “My Boy”, pues canciones como “Keeping My Baby” (que por momentos parece una versión en clave soul de una canción de Justin Bieber), “Lovestruck” y “Girl” son inaccesibles, repiten entre sí las mismas estructuras de sonido (a destacarse los monótonos arreglos de violines y las constantes percusiones) y son peligrosamente irritantes.

Aun así, uno experimenta lo más trágico cuando se acerca a las baladas (“Too Hurt To Dance”, “Don’t Forsake Me”, “Breath Away”), que además de parecer también cortadas con la misma tijera suenan descorazonadas y sínicas. Al escucharlas uno añora a la Duffy de canciones como “Stepping Stone” o “Distant Dreamer”, y principalmente a la mano de obra que hizo de su placa anterior merecedora de premios Grammy y numerosas certificaciones de ventas. Por lejos, el único acierto aquí es el tema que cierra el disco, "Hard For The Heart".

4/10

Lo triste es que Endlessly no es sólo una derrota del pastiche retro frente a la barrera de críticos y fans exigentes: aún como un intento de asalto comercial es muy deficiente, pues su fórmula omite muchísimos elementos pop fundamentales para cautivar a las masas.

Tres canciones destacadas: “My Boy”, “Hard For The Heart”, “Well, Well Well”
Fecha de lanzamiento: 26/11/2010
Discográfica: A&M
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